lunes, marzo 03, 2014

la montaña y el llano



¿Qué tiene la montaña que nos atrae visualmente? ¿Es acaso su altura, ese sobresalir, imponer un horizonte real y concreto, alcanzable? ¿O es lo macizo, lo que no va a mahoma, mientras mahoma está allí, tomando el desafío?
Se me antoja que la montaña es lo común. Si nos ponemos a pensar, la montaña está presente en la geografía del globo terráqueo casi en su totalidad. Está, indefectible, proponiendo una relación económica del hombre con la tierra que pone en riesgo la cotidianeidad constantemente: “con esto, hacé lo que puedas”.
Y por la montaña fluye no sólo el agua en forma de vertiente, sino la piedra en forma de cascada, la piedra que rueda, like a Rolling Stone. Y lo lindo para pensar es que la montaña supone un valle, a donde se dirige todo lo que cae o lo que rueda, por donde se encuentra el cauce del arroyo, el río que va al río que va al mar. Y el valle es verde, no hay nada en el mundo más verde que el valle. Y eso es lo que por todas partes encontramos, la protuberancia de la tierra que por movimientos tectónicos ha acumulado roca sobre roca, la montaña y el valle. Lo fértil junto a lo yermo en un territorio empinado. Las coníferas cubriendo de pinos el territorio empinado. El principio epigonal de la madera, el futuro forestal de la riqueza.
Una montaña, nada más común que una montaña. Depende para quién, una montaña no tiene nada de raro. Subirla, atravesarla, no puede ser una experiencia más que cotidiana.
Y así como la montaña cree que todo es montaña en el resto del mundo, la llanura cree lo mismo. Y sin embargo la llanura está sola contra el horizonte. Pienso en ella y quiero llorar. Si la viera ahora mismo me emocionaría. Cómo se la puede explicar.
El llano es lo extenso, y es lo tenso. Han tensado un hilo y han alisado el terreno con esa piola. Y al estar todo a la misma altura, han observado que desde el lugar en donde no hay altura, desde donde las cosas no pueden ser vistas de arriba, hay una relación de equilateralidad con todo, incluso con el horizonte. Y para mejor, esto es inabarcable: la gravedad del caso se extiende hacia todos los puntos cardinales, cuando uno está en medio del llano. Acá me dicen por la cucaracha que el relato del llano, el relato mansillano de la llanura, está escrito desde la altura del caballo. Que los pastos son tan altos en la pampa seca que sin el caballo hubiera sido muy difícil ver, reconocer la alteridad. Bien por mansilla y su relato en la excursión ranquel.
Pienso a su vez en la mirada del italiano que era nuestro bisabuelo llegado a la pampa húmeda, llena de promesas, llena de comida. Quién hubiera podido pensar en volver acaso a su Italia, a su “casa” que ya no existía más. El apego, por esa época, era a otra cosa. Paese, que en italiano tiene dos acepciones muy interesantes, de repente choca con esta idea de territorialidad. Paisano, a su vez, es una palabra que cobra nueva vida, nuevo vuelo. Paisano es el que pertenece a la tierra, el gaucho, pero a su vez el que comparte el lugar de uno como propio. De repente, quiero empezar a pensar, paisanos eran, por ejemplo, el inmigrante italiano con el inmigrante croata. Jamás se lo hubieran imaginado, están compartiendo un lugar. En las trincheras durante la primera guerra mundial no se entendían entre sí, porque hablaban diferentes lenguas, los italianos del norte y los del sur. Los imagino habitando la pampa, sin el contexto de guerra sino con el contexto de construir un espacio común, ayudándose unos a otros en el momento adverso. Entiendo que no hayan querido volver nunca más al país de las montañas.


El llano en donde de cada cosa que cae al piso crece algo, es extrañamente inmenso. Esta cualidad se da por kilómetros y kilómetros, y abarca una cantidad de poblaciones e incluye a una cantidad de gente que vive en la prosperidad, que sin embargo puesta a comparación del universo, representa una mínima parcela. Así como el amazonas es el pulmón del mundo, la pampa húmeda es el aparato reproductor, porque es el que genera la comida, la riqueza, y el aparato digestivo será china, digamos, que se come todo.
Una llanura sin una sola montaña, atravesada por una sola ruta, la ruta de la riqueza, la ruta de la prosperidad. La 33, la vía de intercambio comercial más importante de Latinoamérica quizás, facilita el recorrido. Es lo que atraviesa, si esa palabra merece un pensamiento. La observación se agudiza en torno a ella. La economía rural es expuesta en su esplendor, acá no hay matices. Se ven los silos, se ven las cosechadoras, la fábricas de cosechadoras, las estaciones de servicio, los cascos de los campos más cercanos a la ruta guardan la austeridad de quien sabe que no hay que mostrar todo lo que se tiene. El paisano es curiosamente cuidadoso con las formas, no se anda mostrando, sabe que es peligrosa la ostentación, que no hay peor sentimiento que la envidia. Por la envidia se han arrasado países. La envidia fue la condena de Roma.
La envidia y la diferencia lingüística. Cuando en el imperio se empiezan a dividir las lenguas, porque la territorialidad hace que las culturas crezcan de manera separada y dispar, también se dividen los pareceres y las aguas. Es difícil ponerse de acuerdo con el que no habla igual a uno, porque no se puede interpretar en la diferencia, y para peor, menos se puede interpretar cuando no hay voluntad de ponerse de acuerdo. Es el gran riesgo de la parte políticamente correcta de la democracia, la parte que llaman el diálogo.
En el diálogo, durante el mismo, se supone que la relación de poder queda suspendida, y que las partes se hablan como desde el llano, de igual a igual. La consecuencia de todo diálogo quizás no esté dicha, o sea, contenida, o expresada, en él. Por eso es imposible de ser supuesta. Las trincheras, en la llanura pampeana, parecen siempre estar listas. Pero por ahora son canales que se usan para trasladar el agua. Van de un campo al otro y las construyen sin pedir permiso al vecino, y evacúan el agua indiscriminadamente, de las zonas bajas. A veces hay mezquindad en los seres humanos, y ante la riqueza no se tiene reparos. La 33 la atraviesan todos por igual, es el ámbito de la justicia en ese caso. Es un campo de la muerte también, porque siempre se está expuesto al accidente, y en ese caso la suerte le cae a quien le cae, al rico, al pobre, al justo, al hipócrita. Todos están sobre la ruta, girando y haciendo girar la rueda de la fortuna.
La rueda de la fortuna es el viaje. Uno no sabe si llegará hasta que llega. Luego de la caída del imperio romano de occidente, las rutas que iban a roma fueron asoladas, destruidas, invadidas luego por el bosque y la maleza. En la nueva economía que se estableció se perdió el comercio de un poblado con el otro, todo era autoabastecimiento. No había contacto con lo que no estaba cerca, de esa manera se entiende la situación política de Italia en la edad media, toda parcelada, y la situación cultural actual de ese mismo país, y de lo que nos tocó como hijos suyos. Los que empezaron a llevar y traer eran los mendigos y los vagabundos, los que iban con la noticia, los que volvieron a hacer el trazado de la ruta. Se hicieron ricos, al poco tiempo fundaron los bancos. Los vagabundos fueron los que tanto los artesanos, los campesinos como los nobles llamaron la burguesía. Eran ricos sin origen noble. No habían sido propietarios, pero de repente habían inventado el dinero y el intercambio, el negocio.
La 33 está llena de vagabundos, de trotamundos.

viernes, febrero 28, 2014

desde el camino


La ruta va bordeando las vías de un tren que algún punto cambia su rumbo y despunta para otro lado, porque después de firmat le perdemos el rastro. De hecho, el tren que llega a venado tuerto no viene de los pueblos que conecta la 33. De hecho, todos los venadenses que ahora tienen 60 años, viajaron alguna vez en tren desde Venado a Rosario,  o viceversa. Recuerdan que era un viaje de entre 5 y 8 horas, tenía algunos bemoles de los que dependían. Por ejemplo, un trasbordo de líneas en la localidad de Santa Teresa. Es una pequeña localidad del departamento de Villa Constitución, que está en la línea de la ruta que llaman el chapuy, porque une la ciudad de villa constitución con la ruta 8 cerca de venado tuerto, pasando por localidades importantes en la historia como cepeda, melincué, elortondo, máximo paz, Alcorta, pero el caserío de Chapuy se lleva el nombre. Es una ruta que está bastante rota, pero que va bordeada por la vía del tren. En santa teresa pasa otra línea que une a rosario con pergamino, y ahí hacían el trasbordo los venadenses. Por qué no había una línea directa que uniera rosario y venado tuerto? Claramente, venado tuerto no estaba llamada a ser la gran urbe del sur de la provincia. Si lo logró, fue no solamente por la riqueza que empezó a generarse gracias a los campos de su alrededor, muy fértiles y propicios para la agricultura, sino que también comenzaron a instalarse fábricas, inesperadamente, que atrajeron alguna mano de obra. La economía de la ciudad se vio modificada por eso y por el hecho de que, en desmedro del ferrocarril, se asfaltaron muchas rutas que adquirieron relevancia. En venado está el cruce de la ruta 33 con la ruta 8, de suma importancia porque es el cruce de la ruta de la riqueza con la ruta que une a lo ancho la capital con el lugar en donde se produce el vino. Venado tuerto, ciudad de borrachos prósperos, ciudad de drogas y alcohol. La droga viene por la 33, el alcohol por la 8. El coctail es fenomenal, se trata de una ciudad que está constantemente de fiesta. Sus habitantes se quejan, porque la fiesta nunca les es suficientes, consumen lo que les buenos aires les deja, replican hasta los miedos de los porteños. Pero hablan sin las eses como los rosarinos. Son descendientes de inmigrantes, pero necesitan identificarse con el gaucho en la simpleza, en el modo valiente, y en la alimentación aburrida. Sin embargo se acuerdan, no pueden negar del todo su origen europeo: anglosajón celta vasco italiano eslavo, algún alemán, poco y nada judío.


La ruta atraviesa la riqueza, la prosperidad, como una vara que corta con sencillez un pedazo de pan, un pedazo de queso. Los campos a veces se ven inundados, otras veces sufren la sequía. Nunca van a dejar de producir lo que se les pida, porque están llamados a florecer. Blooming, una explosión constante. Desde la ruta es de admirar el verde, el dorado. Parece una mujer desnuda, siniestra y hermosa, apenas excitada. Los agricultores, cansados de juntarla en pala, se dieron cuenta que para entretenimiento de los viajeros podían dibujar surcos con imágenes más divertidas, porque antes era todo recto, surco surco surco, planta planta planta, y pala pala pala. Ahora le ponen creatividad, porque la ruta ha adquirido tanta relevancia que merece un poco de satisfacción. Mirá papá, es un elefante, gritaba un niño que viajaba en el monticas de las 4 de la tarde. Por fin los viajeros dejaron de mirar las formas de las nubes, dejaron de mirar al cielo para ver dónde estaría dios, y empezaron a ver la verdadera fuente, la planta, la comida, la tierra. Eso es un tetrágono eusalipto, es un nuevo concepto geométrico. Tres tetrágonos forman la cara de un indio araucano, que recuerda a la cara de un mural de Siqueiros. Los agricultores han llamado a licenciados en bellas artes para asesorarse sobre formas posibles de ser adaptadas en la siembra, de modo tal que cuando broten esas plantas pueda verse, ya no desde el cielo, sino desde la ruta que atraviesa esos campos, una obra de arte. Genial, piensa una arquitecta preocupada en la forma de la fachada de un edificio, genial. Piensa que las fachadas deberían reproducir los murales que los muralistas mexicanos hicieron, con referencias claras a la revolución. Y eso puesto en el centro de la riqueza, como el Rockefeller center, es como la tensión misma representada y a la vista de quien quiera.

Pero el camino sigue, la ruta no se detiene. Pasan autos a altísima velocidad, pasan camiones a bajísima velocidad. Se producen accidentes de altísima efectividad, los muertos se van sumando unos a otros. Las localidades de la zona están intentando ponerse de acuerdo para establecer un cementerio que contenga solamente a las víctimas de accidentes viales en esta ruta. No hacen distinción de raza, religión ni color, solo exigen amor y locura. El cementerio no quita a nadie que viaje por la ruta las ganas de aventurarse a pasar camiones. Todos asumen que si llegaran a morir en esta ruta, será por culpa de otro que venga de frente, o lo que sea.

jueves, febrero 27, 2014

Mi carpeta de descargas



Escribo para poder descargarme archivos digitalizados de internet. Es un intercambio justo, creo, yo le digo a una página en blanco cosas maravillosas que después se transforman en un documento que no tiene lugar en la web como algo semejante, y gracias a esa magia puedo descargarme un documento de texto que me interesa, que no significa necesariamente que vaya a leer. Hay páginas como libroos que no te pide nada a cambio, pero hay páginas como scribd que sí. No sé qué es lo moralmente correcto, éticamente. Me confundo a veces con esos términos, ambos quieren legislar sobre lo correcto y lo que está bien. Que no siempre es lo mismo. Por ejemplo moralmente correcto sería que yo escriba cualquier sarta de cosas y que genere un documento con eso con el cual intercambiar por el documento que me interesa. Pero también, lo que considero que sería éticamente correcto sería generar un documento que esté a la altura de lo que yo considero que está el documento que quiero descargar.
Pero como no sé, porque al documento no lo conozco, debo valorarlo por lo que exteriormente se me dice que es. Y mi texto, a su vez, no puede ser valorado por mí, porque dependería demasiado de mi autoestima, a saber: he escrito bien durante mucho tiempo, lo que no es garantía de nada, sin embargo pienso que puedo generar algo de calidad literaria como para que esté circulando en algún lado y varias personas lo lean y se interesen por ello.
Pero podría escribir, creo, dos párrafos, y eso alcanzaría para descargar lo que yo quisiera. Sin embargo mi valoración de lo literario es sobre la extensión, porque en lo extenso está el trabajo, el tiempo dedicado a algo. Muchos tienen la manía de corregir lo ya escrito, personalmente lo ya escrito no puede ser valorado por mí, sino desechado. El desecho, el detritus, si es orgánico, generará un abono que en el humus dará lugar a que la semilla pueda germinar. Si no es orgánico, podrá ser reciclado para hacer un parque de diversiones. O bien arrojado al mar. Ahora tienen la ilusión de mandar la basura a la estratósfera, convencidos que las partículas que forman parte del mundo pueden contaminar el mundo. Pues no, que si alguna combinación atómica no se había dado en la realidad no significa que no haya estado en el mundo la posibilidad de que lo esté. Y la nueva organización de lo terrenal no significa necesariamente que vaya a ser mala para todo. A saber, antes, cuando un hombre podía hacer un agujero en la tierra, era para sacar agua. Cuando sacaron el petróleo no sabían qué hacer con eso. Cuando le dieron a ese aceite una utilidad, que fue mucha utilidad, empezaron a agujerear y a su manera a sacar todo lo que estaba ordenado debajo de la tierra y ponerlo arriba de la tierra en forma de energía y en forma de carretera. Claro, la idea de asfaltar toda la tierra es absurda, la tierra es necesaria y es posible valorarla porque de ella la semilla hace el grano. Pero antes de la alimentación en base a la agricultura, el hombre sólo se alimentaba de la caza y de la pesca,  o sea, la cadena alimenticia indicaba que era carnívoro sobre todo. En definitiva, lo que para algunos es subvertir el orden y para otros corresponde obedecer a la naturaleza, pues no, tratando de soslayar toda hipocresía, se trata de nuevos órdenes de lo terrenal. Pero ¿cómo generaríamos nuevo orden del caos si desecháramos la basura, que entre comillas es “lo que ya no sirve”, lo que ha sido descartado, si la enviáramos a la estratosfera?
Este texto no envía a la estratosfera su desecho. Este texto es el desecho, el detrito, del deseo de descarga de otro texto. Si todo texto tuviera su otro texto esto sí sería genial, porque estaríamos generando texto sobre texto incansablemente. Aunque parezca absurdo, eso no es del todo así. No todo texto genera texto, aunque sí hay una idea de que se generan textos sin parar. En este mismo instante hay miles de personas que se consideran escritores, tratando de plasmar su nueva obra, poniendo palabras en el papel, alimentando el ego y el mito del escritor. Soy escritor tengo que escribir, se dicen a sí mismos, y hablan de lo que es bueno, de lo que es excelente. Nos olvidamos de a ratos que vamos a volver a la tierra, y pensamos que hay algo más importante que eso, que sería el arte, lo que sublima, lo que eleva. En fin, el mundo se ocupa de ponernos en el lugar que nos corresponde, porque hay un orden, y ese orden es el orden del mundo, que es mucho más grande y más viejo que nosotros.
Entonces ¿para qué?, ¿por qué escribir esto? para qué gastar energías, esfuerzo. Resulta que dicen que usamos un porcentaje muy pequeño del cerebro. Quiero entender que la actividad consciente de nuestro cerebro representa un mínimo de esfuerzo del mismo. He sido poco aplicado, y poco prolijo a la vez en muchas cosas de la vida. Bueno, pongamos por caso cuando iba a la escuela, no le ponía mucho esmero a nada de lo que no generara en mi verdadero interés, verdadero placer. Me acuerdo que me sentía parte de esa generación que empezó a cuestionar el estudio, para qué tenemos que saber esto si total no nos va a servir para la vida. Éramos en realidad la generación que empezó a sobrevalorar la vida. En realidad la vida venía sobrevalorada de antes, pero nosotros crecimos con eso ya, lo naturalizamos como los pibes de ahora naturalizan la computadora y la electrónica, eso que a nosotros todavía nos costó aprender, entender, decodificar. Y a la vez que éramos la generación que sobrevaloraba la vida, éramos contemporáneos de la generación de otro grupo social que subvaloraba la vida. Matar o morir, acá nada vale nada, tengo zapatillas de marca. Es el prejuicio de la clase media sobre la clase proletaria. Me gusta la palabra proletaria. Ayer alguien dijo que los rusos se fueron de la 1ra guerra mundial porque se les armó la revolución. Y no es extraño, loco, que si mandaban a los pobres al frente, estos en algún momento se revelaran e hicieran la revolución. Pienso en cuba, que hizo la revolución porque eran la puta de estados unidos. Me encanta que en estas latitudes digamos estados unidos y no digamos América, como otros países que sí le dan esa entidad. Estados unidos, parece la metáfora justa de algo que está dividido en el nombre, que dice unido porque naturalmente está separado. Cuba era el culo abierto de estados unidos, cuando empezó a sangrar el culo hicieron la revolución. Rusia era el frente abierto de los rusos, cuando vieron sangre en las trincheras hicieron la revolución. Francia hizo la revolución porque los burgueses hacían sangrar.
La sangre está en el origen de las cosas que no esconden hipocresía. La revolución es la mayor sinceridad posible, pero es un punto, un hito histórico. No dura, porque cuando lo que se establece queda establecido entonces se necesita una nueva revolución. Es la rueda que gira y el carro que avanza. Lo que se establece genera texto y ese texto es reescrito. Cuando ya hay demasiado texto no hay más revolución en tanto el hito quedó en el pasado. Se necesita una nueva revolución. Pero las revoluciones se producen únicamente cuando lo rojo de la sangre se manifiesta, entonces pueden pasar siglos sin cambios, de textos que se generan sin sentido, texto sobre texto como palimpsestos. Siento una gran libertad al escribir esto.
Cuando concluyo, quizás erróneamente, en estas diéresis del sistema capitalista, me pregunto cuándo ocurrirá una nueva revolución. Acaso habrán enviado a la estratósfera, para entonces, la basura. Acaso la tierra permitirá que el nuevo orden se manifiesta definitiva y abiertamente. Y quién inventará la bomba que hará que todo explote. Son incógnitas que no estamos llamados a revelar. Lo único que podría sí revelar entonces es, para estar a la altura del texto que quiero descargar, la verdad sobre la historia que, tantas veces contada, siempre fue mal interpretada: la verdad sobre quién mató  a la doncella la noche en que abusaron de ella.

¿Quién mató a la doncella la noche en que abusaron de ella?
Había un milico que contaba la historia a sus subordinados. Era un progre disfrazado de milico que había sido captado por el papel. Los progres lo consideraban un traidor, los milicos no sabían quién era pero gozaban de escucharlo hablar. Era el único que podía traducir cincuenta documentos en una semana, expedientes que venían de estados unidos con investigaciones secretas sobre personas peligrosas. El tipo tenía su escritorio lleno de estos expedientes secretos, porque era el traidor que podría traducirlos. El expediente sobre la muerte de la doncella estaba primero en la mesa, en la carátula principal decía: Milena Sidecowsky. A la vuelta la página había un resumen del caso en el que figuraban los más horribles flagelos cometidos por hombres sobre mujeres. Pero a su vez detallaba una historia familiar que se remontaba a, quizás, la edad media. Eso no estaba en el resumen, sino en una carpeta aparte que el milico progre había apartado de la biblioteca del estado nacional y lo había puesto a la vista de su vista, porque los milicos no ven más allá de sus ojos que sirven para ver la realidad.
“Esta, esta es una historia de amor”, les decía el milico progre, refiriéndose a la doncella asesinada y deshollada viva, luego de ser violada y embarazada por hombres varios, de las más diversas maneras. Un milico no tan progre diría que por lo menos había disfrutado antes de ser asesinada, y eso dignificaría la muerte de una manera solo comparable con la muerte en la batalla, como la pensaban los griegos. Los milicos creen todavía en la dignidad, por eso están a favor del narcotráfico y lucran con eso, porque es más digno y real que tantas otras cosas, como por ejemplo el arte.
“El arte culinario” decía el milico progre “es en todo caso la más alta de las artes, porque empieza y termina en el mismo acto en que se realiza la obra”. Hermoso, todo es muy hermoso, pensaban los milicos que escuchaban emocionados al relator, el milico progre, que escribía a máquina y decía en voz alta el relato, a la vez. “Oh doncellas del mundo, vosotras sí que vivís gracias a esta pobrecita que se sacrificó por todas ustedes, veneradla porque ella lo logró”. El expediente secreto enviado desde los estados unidos, desde la región de montana, por ahí, en algún lugar, había aterrizado en la pampa para ser analizado por los más expertos milicos traductores e interpretadores del mundo. En la pampa húmeda los investigadores policíacos no necesitan salir de su celda para descifrar las más misteriosas incógnitas que conmueven a la humanidad.
“Esta es una historia muy vieja, la doncella vivió entre 1722 y 1748”, el milico progre siempre pensó en que alguien debía comprender todos los casos que en el mundo habían quedado sin soluciones aparentes, sin la revelación de la verdad. “Cuántos están aun hoy presos, cuántos han muerto en sus celdas, seres inocentes”, pensaba mientras manejaba su coche superespor por la ruta 33, que atraviesa la pampa más húmeda y fértil de todo el planeta.
“El rey, fue el rey el que abusó y mató a la princesa”, gritaban los miliquitos, “no, fue el mayordomo, no, no, fue el jardinero, no, no fue la reina, fue la perversa reina con cara de pobre y buena”. Todos arriesgaban. Algunos tomaban apuestas, prometiendo millonarios premios. “Si gano esta apuesta salgo de pobre, le puse cincomil a que fue el músico de jazz que viajó en la máquina del tiempo que inventaron en un futuro aún hoy incierto”, confesaba con seguridad el despachante.
“Queremos saber la verdad ahora” gritaban azorados los hombres que reunidos alrededor del milico traductor pobre, que decía ser progre, morían de expectativa. Y el milico los hacía sufrir porque el muy perverso gozaba del relato. “Yo gozo del relato, así que el que lo quiera escuchar lo tendrá que escuchar entero. A ver, pelotuditos, ¿quién quiere escuchar el relato completo?”, se ganaba nuevos enemigos entre los milicos, que ya lo odiaban porque no podían competir con él.
“Yo, yo quiero” decía un chupamedias medio amanerado que desde un rincón siempre pensaba que tenía una visión silenciosa y real de todo el cuartel general. “Entonces Gomez se queda, a ver quién más quiere quedarse”.
En silencio se fueron acomodando alrededor de la máquina de escribir Olivetti del milico progre que iba a contar la siguiente interesante e inmortal historia de la doncella que un día caminaba por el bosque, vestida con un vestido rosa que llegaba hasta las rodillas y unos zapatitos carmesí de charol. Cantaba una canción de rock nacional, de una bandita nueva de esas de la plata, esa ciudad absurda que no conoce la ruta 33. Cantaba una canción entusiasmada, caminando por el bosque lleno de doncellas y de ninfas de los ríos que se ocupaban de estimular con ideas excitantes a las doncellas que paseaban, les decían al oído palabras chanchas con ideas absurdas como el sexo es lo más lindo del mundo, el sexo oral genera mucho placer, el sexo anal te hará sentir cómo es el cosmos luego del caos. Las ninfas de los ríos luego se reunían y se reían de cómo les daban ideas que las doncellas realizaban  por ahí, seguramente, escondidas, llenas del vergüenza y a la vez inventándose un placer que quizás fuera real. Esta doncella venía de recibir un dinero muy importante ya que su padre era comerciante y al tener a su única hija en la que confiaba más que en su mujer, más que en nadie en el mundo, le dijo “hija mía, lleva este dinero a la caja del banco tal, y deposítamelo para siempre”.
El milico sorbía su café con paciencia. Los otros milicos se ponían nerviosos.
Me cansé

martes, diciembre 24, 2013

a propósito de La casita de mis viejos

un Ulises no es solamente un ser astuto, ingenioso, valiente, en el mejor de los sentidos, porque también se lo considera un ser capaz de traicionar la palabra, o de falsear la realidad, típico en los seres astutos, o como decían cuando era chico, un vivo, un avivado, y tampoco un Ulises es solamente un viajero infortunado y errante. Un Ulises es todo eso, y mucho más, porque es también alguien que sabe contar. Ulises cuenta el final de una guerra, terminada hace ya mucho. El retiro de Ulises es un retiro real, en una isla, con una diosa absorvente, exigente, pero no menos exuberante que muchas diosas. No es la diosa del amor, pero tampoco es la diosa del abismo. Algún dios ofendido por no haber recibido su oferta de agradecimiento lo ha condenado a los padecimientos, pero conserva una aliada en todo esto, en cuestiones bien íntimas, Atenas, que lo va guiando, piadosa (apiádate también de mi), hasta Itaca.
Nos hacían leer a Auerbach, porque lo sabía todo. El tipo estaba retirado en un campo de concentración o en una cárcel lejana de todo durante la segunda guerra mundial. Entonces empezó (y terminó) de escribir un libro capital, Mimesis, que es lo que deberíamos pretender todos los que amamos la literatura; un libro en el que se analizan y se ponen en contrapunto los textos fundamentales de la literatura occidental. Analizaba y pensaba en cada texto, en un trabajo de la memoria, seleccionando fragmentos sin tener esos libros a mano, porque en la cárcel solo había desposesión. Pero quien tiene memoria conserva un tesoro para sí, un tesoro inmemorial, paradójicamente, e infinito. Y contaba que Ulises llegaba a su casa, luego de mucho tiempo, exactamente 20 años, digamos para redondear, para tener una idea. 10 años de guerra de Troya, y 10 años de errar en el mediterráneo. Definitivamente veinte años son dos historias, por lo menos. La cosa es que al volver, necesariamente encuentra un mundo cambiado, o que había cambiado en su ausencia. Su mujer, pretendida por hombres de las más diversas procedencias, insistía en esperarlo. Esperar, el sinónimo de Penélope. Buscar, el sinónimo de Telémaco: un hijo que busca al padre, es una persona que hace una búsqueda ancestral en la necesidad de comprenderse. Ser es saber de sí.

Entonces resulta que Penélope estaba muy pretendida pero ella creía que su marido podría seguir con vida, entonces no se apresuraba a conseguir nuevo marido. Esta situación se la advierten a Ulises, que con la ayuda de la diosa Atenas, que le protege el regreso luego de verlo errar sin fin y sin tripulación, lo disfraza de un viejo vagabundo que llega a su lugar natal. En su mirada puede reconocer todo, pero todo no puede reconocerlo a él. Como si hubiera sido un vaticinio, Ulises se transforma en quien dijo haber sido, tiempo atrás: Ulises es Nadie. Pero no para todo el mundo, porque un viejo sirviente lo reconoce al verle una cicatriz que se había hecho en una cacería cuando era muy chico.

No todo el mundo conoce las cicatrices de todos. Qué es lo que impulsa a conocer al otro? Otra vez me pregunto sobre el conocimiento de sí mismo, y esto también es conocer a los demás. Puedo nombrar las guerras de mis amigos, fueron mis guerras. Eso es conocer, o debería serlo. Porque reconocer (en Platón conocer es recordar) eso que nos enseñaron que se llama anagnórisis, es ir sobre lo que ya conocemos, y darnos cuenta de algo nuevo, es parte del proceso de aprendimiento: lo que tenemos que aprender ya está en nosotros, sólo hay que saber reconocer.
Pienso en mí y en mis falencias y en mis aciertos, alguien me dijo no te quiero el mismo día que alguien me dijo te quiero. Quisiera saber más de mi, y saber quién de los dos me conoce más. 
Al fin de cuentas, no importa tanto la palabra sino el gesto de reconocerse en la palabra. Ayer caminé por el centro de la ciudad natal, a la que hacía un tiempo que no visitaba. Caminé con un amigo que la habita, y noté que muchos lo saludaban mientras que a mi no me reconocían. Y yo tardaba en reconocer, en ese cruce fugaz que es el encuentro en medio de un paseo, un encuentro frotal y fugaz, tan fugaz como la vida en la perspectiva del universo. Pienso en la vida, pienso en la muerte, pienso en el jazmín del aire que se secó en mi jardín. Era acaso ese jazmín amigo mío? ya no se puede decir quién era amigo de quién, en la perspectiva de la muerte, de lo que no está, de lo que no tiene voz. Pero para qué insistir, si la memoria después hace lo que quiere. Recuerdan los vivos, se relajan los muertos.

tengo algunas cicatrices, mis amigos las conocen. no tengo tatuajes, mis amigos lo saben. ya vamos viendo quién reconoce a quién, quién se vuelve cómplice de quién en esta ruta.



JULIO SOSA - LA CASITA DE MIS VIEJOS



otro diciembre

la llanura pampeana nos extiende constantemente una invitación a explicarla. Yo estoy ahi, dice quien mira, al ver solamente el horizonte, pero el más mínimo grano de tierra quiere ser protagonista de esa visión. Qué es lo que habita, si no es el polvo? Pero que es lo que me habita y que es lo que habito? Es esa imagen del llano, y de lo que no podemos alcanzar. Me habita lo inconmensurable, y yo habito en la imposibilidad.
Estoy como en el llano, que en su definición de máxima se convierte en un desierto. Y el silencio es lo que mejor opina sobre ese desierto. Y el desierto también es la soledad. Quisiera atravesar ese silencio de la soledad con una música suave, y con alegría. Pero a veces es el dolor lo que encuentra la textura: cómo algo tan bello puede quedar sin ser compartido con un otro. Un eventual otro, porque todos se merecen una parte, algo, de todo lo que puede ser observado y al fin dicho. Por qué todos se lo merecen? porque sí, literalmente, por existir. Están en mí y algo de mí está en ellos, es lo que no puede ser filtrado.
Soy conciente que cuando digo todos no estoy incluyendo a aquellos. Esos, digamos, para los que la pampa no es un fragmento sino un cacho. Un pedazo. No tengo nada en su contra, pero sé que ellos sí tienen algo en mi contra, han decidido. Estaban organizando algo y decidieron que mi presencia no era digna, y han decidido, en un día de mucho calor, no invitarme. Inviernos helados se aproximan para los que organizan.
Cuál es el poder de greiscul sino es el que te deja solo en medio del campo, viendo el horizonte después del alambrado. Hay que ver toda la literatura norteamericana que sea posible, ellos sí que saben cómo ir hasta el horizonte. Lo que pasa en la pampa es más básico, gira en torno a la imposibilidad. Te alcanzaron justo las costillas, no había para uno más.
La imposibilidad está presente, como lo inmóvil. No hay peor confusión, la imposibilidad no es al movimiento. son dos cosas diferentes, parmenides lo sabía. Ante la imposibilidad no hay chance, y el movimiento es siempre previsible y siempre inevitable. Esto es lo que va a pasar, ya te lo puedo ir diciendo. Después hablamos de sueños premonitorios. Creés que los sueños pueden ser premonitorios? No, no lo creo, pero sí, estamos tan condicionados que ya sabemos lo que nos va a pasar.
Hay gente haciendo cola desde temprano en la fiambrería, la mañana del día en que la noche será nochebuena, pero la bondad, la bondad bondad, ya no está girando en el eje de la tierra. Se internó campo adentro, y se olvidó de vos y de nosotros. Solo resta rezar para que la pólvora no esté mojada cuando haya que disparar.

jueves, diciembre 05, 2013

econografía

tu sabes que es así: el llano te atrapa. es una geografía que todo lo sabe, omnisciente. es la geografía que sabe de dios y de sí misma. porque no hay nada más fácil que atravesar lo que sabe de sí mismo, pero quien atraviesa no se contagia, por osmosis, de esa cualidad, sino lo contrario, va perdiendo su sabiduría de sí y se la va dejando a la pampa. le va dejando su existencia.
algunos escapan hacia el río, van con el río. parece ser que el río es un caudal de agua que circula, no está quieto jamás, va en una pendiente que lo lleva hasta el mar. parece ser que cuando se a medida que se va acercando al mar, no se le anima del todo. pero sin embargo pasan sus aguas a ser parte de esa masa total, para volver en forma de lluvias a un lugar que geográficamente puede ser el inicio del río, o la mitad del río, una geografía de montaña desde donde comenzar a caer.
y en algún momento tendrá que atravesar el llano. su lecho será definitivo, reposará y se divertirá ahi. sobre su corriente flotarán otros seres, los mismos que cuando atraviesan la pampa irían dejando todo sus conocimientos, todo su existir en definitiva.
y así como el agua vuelve del mar a la montaña para volver a ser el río, estos seres vuelven al polvo de la llanura para contarle todo lo que hicieron durante su breve lapso de vitalidad. fueron bailarines, soplaron velitas en tortas, sin pensar que era la metáfora justa de eso otro.
y el llano se nos come todo. por eso sabe más y más cada vez, es cada vez más omnisciente que antes, como si estuviera a punto de alcanzar lo absoluto, pero eso no existe en la realidad, como el abismo y la nada. lo que sí existe es el llano, la pampa, eso sí existe.

lunes, diciembre 02, 2013

Libro de Filosofía

sábado, noviembre 30, 2013

a la vuelta de la ironía

definitivamente, ya no decimos más lo que queremos decir. o no hay modo de que lo que uno diga sea comprendido complejamente (ya no completamente) por quien recibe el mensaje (o por quienes, no hay razón para descartar el plural). pero, acaso alguna vez esto ocurrió en la historia del mundo? acaso algo ha cambiado en el código desde los griegos a hoy?
cuando aparecen este tipo de preguntas tan interesantes siempre el texto se dispara hacia el otro lado de lo que estaba planificado. ir por esa ruta es peligroso, porque no sabemos si retornaremos sobre el mismo punto o sencillamete lo abordaremos desde otro márgen, y ya se está yendo hacia allá y nada lo detiene, sino los pimientos que se están cocinando y requieren de mi presencia intermitente.
ese soy yo, el que cocina los pimientos en la tostadora, y piensa en sócrates burlándose de sus discípulos. "no hay manera de que aprendan estos bestias", lo imagino diciendo.
mi presencia intermitente lo es todo, y puede ser un punto de partida para hablar de la ironía. esta es un recurso del lenguaje que atraviesa el código y lo da vuelta. por esta razón tan subliminal, el condicionamiento justamente es la presencia. La intermitencia excluye, es incapaz de asir, algo se escapa. es la parte del código que va mutando sin concesiones, es una guiñada, una mirada que ya deja afuera lo intermitente.
pero quién puede ser presente?
he aquí la pregunta por el ser, que en sí misma ya excluye. el ser es también intermitencia.
barthes nos hablaba de la lectura como eso que ocurre cuando levantamos la cabeza de la linea del texto. es un cruce entre lectura y escritura, pensando como partes de un mismo movimiento. no podría citar porque el libro lo presté. en definitiva, ese préstamo es la intermitencia, y a su vez, sin tener el texto, continúo leyéndolo. eso es también una cualidad del ser.

sin embargo quería hacer el siguiente razonamiento, con respecto a la ironía, que no es otra cosa que lo dicho sin decir. la ironía exige un viaje de ida y vuelta, y en ese regreso, que nunca es al punto de partida porque este ya no es, en ese regreso se despoja de todos sus ropajes y nos los deja en concesión, digamos, la ironía nos arropa en su regreso.

el texto sigue

jueves, noviembre 28, 2013

explicame la regla del orsai

porque para que sea poesía contemporánea
tenés que escribir el verso con dalenomás
y decir muchas veces yo yo yo
utilizar mucho la metáfora zoológica sonora
y siempre decir qué es la poesía

como en esta