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viernes, julio 30, 2010

vidas paralelas

«Nella nostra galassia ci sono 140 pianeti simili alla Terra»
L'annuncio dello scienziato Sasselov: «La Via Lattea ne è piena». Ma la Nasa non conferma



Vienen los científicos a comprobar que la imaginación tiene sus razones, y que lo que tantos metafísicos imaginaron tal vez existe.
qué si uno de esos mundos es el mundo de las ideas de platón? qué si en esos mundos (debería llamarlos paralelos? no) hay vida y hay uno como yo, otro yo, pero mejor.
como sería yo si no fuera yo. cómo sería? quién soy ahora?


importa?
seguramente, lo envidio, debe ser un tipo más responsable, empeñado, e inteligente, estudioso, moderado, limpio. seguramente hubiera aprobado ese examen, seguramente no se siente incómodo.
en qué mundo vivís vos, vos que sos yo pero mejor, en qué mundo estás ahora, pensando en mí?
y qué voy a hacer ahora? podrías decirme vos que soy yo.
igualmente, vas a morirte ahora, porque vos y yo nos vamos a morir en un santiamén, y no tenemos remedio para esto. ahora nos vamos a morir, como dijimos, con tiempo, con aplicación, con mucho esmero, con el filoso diente del día, con la macana idealizada de la postergación, con el impúdico imberbe impoluto impío dejarse ser.

dudo si existen los mundos interiores, ahora que sabemos que existen tantos mundos en la galaxia, tantos mundos iguales al nuestro, o tal vez mejores.
se puede ser mejores? yo soy la mediocridad con empeño, con esfuerzo, con el cotidiano esfuerzo. me gustan tantas cosas que ya no sé con qué quedarme, me gusta dormir sobre todo. pero lo hago mal, porque tengo sueño.

dos litros de pintura y a dejarse de joder.

miércoles, agosto 19, 2009

dario fo: la fame dello zanni



martes, julio 21, 2009

anotación

Todo empezó como empieza siempre todo: con un cotonete. Yo me quería limpiar la oreja con un cotonete. Dios quería tener un cotonete, e inventó el mundo, no, el universo. Yo sólo quería sacarme la cera de la oreja, un poco por costumbre, otro poco porque siento placer, otro poco porque cuando apoyo mi cabeza en la almohada siento una cosa incómoda, y finalmente, sobre todo, otro poco porque había soñado que me sacaba un cotonete de la oreja izquierda y tenía tanta cera como le daría asco a Marcela, o a Mario, o a Lucía, o a Martín. Entonces me desperté y fui a buscar los cotonetes que ya no estaban. Pero si yo compré cotonetes hace poco tiempo nomás, pensé sí y sólo sí. De soslayo, llovía. En el texo de xapa la lluvia que caía y que caía.
Se los habría llevado en su viaje al pueblo, sin avisar. Habrían entrado ladrones en el ínterín.

Desesperé. Desperté. Dónde voy a comprar cotonetes ahora, que llueve. El señor quiere cotonetes. Oh señor! Alabado sea Dios en el cielo y en las alturas. Gracias Dios por el universo que nos has dado y que nos das.

No se puede improvisar un cotonete. Cuando infantes, que tomabamos coca cola solamente para el cumpleaños, cuando nos quedábamos sin cotonetes hacíamos el invento de enrollar delicadamente algodón en la punta de un escarbadientes. Por eso es que casi me perforo el tímpano, pero me salvé de esa también, como de la colimba. Y menos mal porque en la colimba no daban ni cotonetes ni jabón, seguramente. La verdad es que no puedo hablar por la falta de experiencia...


Y aquí llegamos al punto desde donde quería retomar el asunto: mucha gente desprestigia a los demás porque hablan desde la inexperiencia, otorgándose a sí mismos el lugar de la erudición y el conocimiento. Esta campaña de desprestigio viene siendo llevada a cabo por diferentes sectores, que autoproclamándose sapientes, postergan situaciones que ya son insostenbles. Yo he de renunciar a todo, pero se van a hundir en el lodo, en el barro del olvido los que hablan desde la experiencia. Porque nada, y digo NADA, propone la experiencia: ninguna autoridad moral, sucedánea.



Me detuvo la duda. Soy inocente.
Me voy a hacer un churrasco.

lunes, abril 20, 2009

un cafecito

jueves, agosto 14, 2008

me confundo en el estío

a los 14 años renuncié a ser un profesional de los deportes. me había enamorado perdidamente de una mujer e intentaba llamarle la atención. me la encontraba por las tardes, fingiendo sorpresa por la casualidad.
ese verano, en vez de dedicarme a enamorarla comencé a tocar el trombón. había heredado uno de mi abuelo materno, y el talento lo había comprado con unas partituras de Chopin, pero era el más barato, por lo que me duró ese año nada más. aun asi, a la primavera siguiente no decliné cuando creí encontrar mi verdadera vocación: la de escultor. la madre de un amigo había comprado arcilla al por mayor, en realidad la había recibido como vuelto de un trabajo realizado en una finca privada, algo así como un puente en medio de un bosque... nada. fuimos a disfrutar de la arcilla, yo hice unos jarrones, mi amigo hacía figuras femeninas. entonces intenté hacer una máscara: al principio parecía una forma montruosa, pero después fue tomando los rasgos de una mujer sólo conocida en mis sueños. era como una pachamama que me hablaba y yo solía despertarme a los gritos y bañado en sudor. la máscara, en cambio, no hablaba. tenía la nariz fina y respingada, los pómulos apenas marcados por una sonrisa, los ojos bien abiertos. esa noche tuve prurito y no pude dormir bien, al día siguiente la máscara desapareció en el fondo del tacho de la basura.

en el verano de mis 23 años viajamos con unos amigos a las sierras. habíamos alquilado una casa vieja en medio de la montaña, a 20 minutos de un río que, se decía, era el paraíso. allí, en un lugar recóndito, se podía optar por la pesca o la espía de unas bañistas muy agraciadas. no se podía hacer las dos cosas al mismo tiempo.
yo no sabía pescar. lo había hecho cuando era muy chico, en un lago de montaña, dos o tres mojarras que me hablaban en chino y a las que yo respondía en sueco. una vez me pasó entre las piernas una trucha, pasó y se fue. yo comí una trucha a los 17 y me acordé de que una me había pasado por entre las piernas. pensé que podía ser esa. tenía un sabor parecido al pollo. después del episodio de la pesca ya nunca más fui a pescar; en realidad nunca se dio la oportunidad. es que era más de campo, más de yerra, matambre y costilla. los veranos en la época en que se trillaba no me perdía por nada la experiencia de la pampa.
entonces eramos dos o tres que mirábamos a las chicas y alguno que pescaba. nos turnábamos. las chicas comenzaron a sacarse la ropa y en un momento estaban todas desnudas. desde lejos no se veía bien, parecían bastante huesudas. pero eran chicas. llegada la hora del crepúsculo esperamos a que se cambiaran y pasaran caminando cerca nuestro para invitarlas comer algo o a bailar. ellas mismas tomaron la iniciativa y nos invitaron a tomar unas copas en su casa. esa noche fuimos muy bien vestidos, perfumados y esperanzados. ellas nos estaban esperando con una coctelera repleta y peinadas muy graciosamente. al día siguiente me di cuenta que había tenido miedo a las mujeres desde mis 12 a los 23 años, y que a los 14, en esos instantes callejeros, aun en la espera y en la esparanza, era inútil, había sido todo inútilmente.
pero de dónde salía ese temor? y cómo dejó de ser angustia para desaparecer?

jueves, agosto 07, 2008

confirmeta

sí prefiero, en cambio:

asunto.
(Del lat. assumptus, tomado, part. de assumĕre).
1. m. Materia de que se trata.
2. m. Tema o argumento de una obra.
3. m. Aquello que se representa en una composición pictórica o escultórica.
4. m. Negocio, ocupación, quehacer.
5. m. Relación amorosa, más o menos secreta, de carácter sexual.
6. m. caso (‖ suceso notorio que atrae la curiosidad del público).

confirmado

es una palabra horrible:

trasuntar.
(De trasunto).

1. tr. Copiar un escrito.
2. tr. Compendiar o epilogar algo.

martes, julio 15, 2008

la mar en coche

siempre estuvo mal visto el latifundio, pensaba mientras se llevaba una manzana a la boca. el latifundio suena a látigo y el látigo a serpiente, mientras tiraba lo que quedaba de la manzana que había podido comer a mitad porque estaba en partes podrida. la había comprado días atrás en el mercado callejero, por el que siempre pasaba caminando, una vez por semana, los jueves, cuando iba para el negocio de pablo en el que hacía algunas horas para ganar un dinero extra. las manzanas siempre estaban bien, pero él siempre se tardaba en comerlas. lo mismo le pasaba con las naranjas, pero no con las bananas que eran fáciles de pelar. qué buena tarta de manzanas, pensó, hacía mi madre. ella no sabía de latifundios, trabajaba sin cesar, decía el narrador, cuando contaba que la madre había hecho tantas cosas en su vida que nunca había llegado cansarse de nada. era una persona feliz, o al menos se demostraba así, aunque todos supieran que cada tanto se escondía para que no la vieran llorar. porque, qué persona en el mundo puede ser feliz todo el tiempo? eso no existe. pero se puede disimular. para eso mucha gente estudia teatro, para poder disimular las emociones.
él se emocionaba cada tanto y compraba unas manzanas que se terminaban por pudrir en la heladera. esa misma manzana, la de ese día particular, no estaba del todo podrida porque alcanzó a verla justo a tiempo, durante la mañana, después de desayunar. la sacó del lugar donde guardaba las manzanas y la puso a la vista mientras continuaba trabajando sobre una maqueta que reproducía el casco de una estancia. era un trabajo que venía haciendo esa semana para un pequeño o mediano latifundista que quería restaurar el edificio que habían construido sus abuelos cuando estaban recién llegados de irlanda. el había oido las palabras "reparación histórica" del latifundista y había sonreido porque entendió que el tipo no sabía hablar muy bien. siempre había sido muy humilde a pesar de no ser pobre. porque si bien se había tenido que conformar con ser un pequeño o mediano productor, nunca había sufrido el peso de tener que vender para sobrevivir.
la maqueta le estaba quedando preciosa. a la casita más grande se le corría el techo y se podían ver los detalles del interior. todo había sido calculado a la perfección. después de trabajar cinco horas ese día tomó la manzana y salió hacia el otro trabajo. al día siguiente tendría que comenzar la obra de pintura de la maqueta. pero en el otro trabajo tendría que atender el teléfono ese mismo día y se puso a pensar que no quería atender ese maldito teléfono. mordió la manzana y pensó si el latifundista no le daría algún otro trabajo para no tener que atender el teléfono nunca más. ahi no se dió cuenta pero empezó a pensar que cuando era un niño iba mucho al campo, y ahi, pensaba, era el único lugar del mundo donde la tierra no terminaba nunca, ni zozobraba.
prefería los sembrados de girasol, eran como caras que parecían que lo miraban a uno, pero en realidad estaban concentradísimas en mirar al sol.

martes, julio 08, 2008

embarazando putas en kuala lumpur

ese año había corrido la noticia de que el sida había crecido un 84 % entre los habitantes gays de california. yo había terminado mi gira como corresponsal de guerra en bangladesh y decidí tomarme unas vacaciones, un viaje que incluía una parada en madagascar. había llegado el momento tan esperado durante toda mi vida: remontar el nilo desde sus orígenes. visto y considerando la época del año, no necesitaría llevar tanto equipaje, ya que hacía calor y podría ejercitar sin ropas mis abdominales, mientras remaba a favor de la corriente hasta egipto. sin saber cómo, me encontré que estaba saliendo desde un puerto del que estaba a punto de zarpar un barco lleno de mujeres candidatas al miss universo, el galardón máximo para una mujer en este planeta. para algún extraterrestre que no lo sepa, el miss universo es como el premio nobel. de cualquier manera, ninguno de los dos premios era santo de mi devoción, aunque nunca me negaría a viajar a suecia por un cheque no menor de dos millones.
el barco zarpaba, y yo estaba ahi, con mis abdominales al aire. cuando me di cuenta de lo que estaba provocando en esas niñitas de 18 años listas a ser examinadas por el jurado toquetón supe que realmente este iba a ser el viaje soñado: el nilo, las niñitas, el sol bronceandome a tope, las estrellas del cielo nocturno llamando al amor.
el problema surgió cuando me invitaron a subir al barco para que las consuele: no me dejaron. el jefe del jurado decía que como no había pagado el pasaje no me correspondía. el capitán del barco decía que como estabamos en jurisdicción de simbawe no podía, pero apenas entraramos en egipto me ayudaba con la fiestita. las mamás de las chicas estaban escandalizadas: ellas también querían. los padres en general también. yo usé como excusa el porcentaje del contagio del sida en la populación gay para resumir la declinación. el público en general ardía. llegaban mensajes desde todos los rincones del planeta pidiendo mi acceso al barco. muchos de los tripulantes creyeron que yo tenía todo preparado de antemano, pero yo les dije que no era así, que todo esto era obra de la casualidad. y que si no me creían no hacía falta más que ver el kayak en el que me encontraba. por cierto, olvidaba describir mi kayak. era amplio, tenía un pequeño compartimento para guardar la comida que había comprado en los carrefour de la india, los más baratos del planeta.
esa noche una de las niñas, san yin, la concursante china, se volvió loca. entró en panic atac, y como el médico de a bordo estaba ocupado en una operación de complejidad de urgencia hubo que atenderla. nadie se animaba por lo que me pidieron ayuda. yo subí inmediatamente.

jueves, junio 26, 2008

la cia se divierte

ocurrió que el grado de paranoia que tenía el tipo era tal que no podía ver la gravedad del asunto. o sea, se sentía perseguido, pero por quién? qué tenía él que pudiera interesarle al resto del universo?
el decía que la cia lo perseguía, y que no sabía por qué era. todo se aclaró cuando encontramos los documentos en el allanamiento que hicimos en su casa, dos días después de su muerte. el tipo había descubierto algo que nadie se imaginaba, pero que no representaba ningún peligro para nadie.
él mismo llegó a decir, en un ataque paranoico, que el bien de la humanidad dependía de él, y exageraba. así y todo puso en el orlo a una organización grossa como la cia, al filo del abismo.


se encerraba en los baños de las estaciones de servicio, decía que estaba rodeado. se lo veía salir cautelosamente a la medianoche y perderse en la oscuridad barrial, comiendo un sanguche que el playero de la estación le dejaba junto a unos tarros de aceite. caminaba pegado a las paredes, controlando los movimientos a 360 grados. para caminar una cuadra necesitaba diez minutos. un promedio de seis cuadras por hora, razón por la cual nunca se alejaba de su casa más que doce o quince cuadras. o sea, el mundo para él significaba un diámetro de treinta cuadras. pero no siempre fue así.

una noche de verano, común como cualquier otra noche, incluso de invierno, salió de su casa hacia un bar. todavía no había tenido el ataque maníaco paranoico. entonces sólo se dedicaba a inventar una bomba capaz de transportar agua desde lugares lejanos a 100 km a una velocidad de 800 km/h. realmente una bomba de tiempo, pero era incapaz de despegarse de los planos para llevarla a la realidad. entonces fue cuando se encontró con un auto rojo del que salieron cuatro hombres, uno de ellos tapó la entrada del bar y los otros tres se abalanzaron sobre él diciéndole: "dejá en paz el montículo, porque sos boleta". el tipo creyó que se referían al invento y que los hombres que ahora escapaban en un auto rojo con la música al palo, eran de la cia y que lo estaban vigilando. resulta que los tipos se habían equivocado y eran unos cualesquiera, pero no había manera de convencerlo.

tiempo después se dedicó al mutis, pero nunca dejó de investigar. su gran descubrimiento fue el de hallar en un peine rastros de un mono. pero el mayor fue el que puso en peligro en verdad, y sin saberlo, las estructuras del servicio de inteligencia más grande del mundo.
una tarde de verano se puso a desarmar un micrófono que usaba para registrar sus notas, y que estaba funcionando a bajo nivel. encontró que el mecanismo del micrófono tenía un componente que no servía a ningún fin, por lo que le llamó la atención. inmediatamente desarmó otros micrófonos para ver el armado y el uso, y encontró ese mismo componente, grande como una pulga, que era inútil, pero omnipresente. comenzó a ver esas pulgas en todas partes, en la heladera, debajo de las sillas, en el lavarropas. le llamaron poderosamente la atención y comenzó a investigarlas. las puso bajo la lupa y descurió que era un sistema de sonido que transmitían via satélite todo, absolutamente todo, a la cia. estabamos rodeados y no nos dábamos cuenta. cada grano de polvo tenía una pulga y nadie antes que él se había percatado.

pero lo que desencadenó en su paranoia anormal fue el hecho de haber sido abandonado por una mujer, luego de interminables infidelidades por ambas partes, lo que lo llevó a la desesperación a tal punto que se puso a hablar con cada micrófono que encontró a su paso, llamando a la cia y pidiendo su ayuda en este caso de abandono. insistió durante meses, hasta que un día vio llegar: era un helicóptero verde con las letras pintadas: cia. se bajaron dos ursos que le dieron una paliza anómala. desde entonces solo atinó a esconderse en los baños de las estaciones de servicio. recuerdo haberlo escuchado que decía: "cuando llegan en helicópteros te cagan a trompadas, pero si vienen en platos voladores te abren el camino del más allá..."

el caso del supermercadista

entonces pasó que la cooperativa podía afrontar el gasto pero no se resignaba a tener que pagar todos los impuestos habidos y por haber, y como la cosa estaba exquisitamente sofisticada a nivel legal se pusieron en la búsqueda de una solución, esto es, una triquiñuela.
en todos lados hacen trique balaque, en la china y en alemania, en todas partes se negrea. por lo tanto no puede ser considerado un pecado si al cesar no se le da todo, uno espera que el cesar se aprenda a conformar con una buena tajada. por lo demás el fisco es exigente, asi que hay que aprender a taparse y bueno, esa es la manera en la que ganan todos. sino la gente no se podría comprar nunca la casa propia, el auto, y en otra escala los dueños de las petroleras no podrían comprarse el yate de millones de dólares, ni el narcotraficante podría darse el lujo de tener orgías con drogas y mujeres simultáneamente.
la cooperativa se reunió como todos los martes y decidieron hacer algo. uno dijo "pero vamos o no vamos a abrir el supermercado?", otro dijo "sí, vamos", "lo haremos", decidió un tercero, y así. la conclusión de la reunión de esa jornada fue que había que encontrar a un chino que gerenciara el emprendimiento.
no podía ser cualquier chino. tenía que ser un chino que estuviera en la mala, que diera cualquier cosa por salir adelante. el chino iba a ser un espejo, pondría todo a su nombre en lugar de la cooperativa, y así quedaría fuera del sistema impositivo y eso se traduciría en mercadería a menores costos, ventas seguras, y por lo tanto mayores ganancias para repartir entre los inversores cooperativistas. si bien la decisión de adoptar a un chino fue acertada, trajo aparejada una serie de decisiones: el chino no tendría que saber nada, que sus propios empleados serían su jefe, que un miembro de la comisión de la cooperativa se encargaría de personificar. a su vez esto tendría serias determinaciones a la hora de decorar el local. y cómo se llamaría? el huevo de shangai? o acaso supermercado pekinés? muchos de los cooperativistas comenzaron a asociar la idea de supermercado con alimento para animales, por lo del perro pekinés. beijingnes, como se atrevió a bromear uno de los vocales de la comisión, chiste que fue desmerecido por el 99 por ciento del grupo. otro de ellos dijo "pero vamos a poner un supermercado o una veterinaria?". la idea pareció absurda, pero no por eso menos atrayente: por qué no podría ser un supermercado con veterinaria? sólo hacía falta contratar un veterinario y carla, la bella y esbelta cooperativista que siempre decía tener amor hacia los animales, atendería el rinconcito faunístico. acaso había otro supermercado con veterinaria en la ciudad? sería un éxito, el primer supermercado veterinario de la ciudad, compitiendo con supermercados con restaurant, con shopings y hasta con frigoríficos. claro, porque en lugar de contratar un veterinario podrían contratar dos, entonces tendrían uno para animales domésticos y otro para animales de matadero, por lo que podrían realizar la matanza ahi mismo en el garage del supermercado, y vender la carne de vaca y de cerdo fresca, recién salida de la... vaca, a módicos precios que le ayudaría a abaratar costos (de flete por ejemplo), no se rompería la cadena de frío, y en el fondo, parecía más copado.
"traigamos el mar también, y vendemos el filet de merluza de la merluza recién pescada", dijo el irónico pablo, como poniéndo sus dudas sobre las propuestas realizadas por los asistentes en la reunión de ese mismo martes.
"bueno, loco, acaso no se puede proponer algo, proponé vos" le respondió el presi de la coope. pablo, sin embargo, dijo: "pero lo del chino está bueno, me gusta esto de evadir por las buenas..."
en seguida comenzaron a barajar nombres: acaso el chinito shai zu tai, un chico buenísimo, que se había criado en el barrio aunque alguna vez se lo conectó con pequeño negocio de estupefacientes vinculado a una banda que cayó un febrero de un año a fines de los 90. se propuso el nombre de Yan li, un hombre de bien, de hombría hombría, que supo ayudar a los vecinos y no encerrarse en ese ghetto que suelen hacer los chinos cuando van a un país que no es la china.
"Yan li, no" dijo josé, "una vez me cagó en 20 centavos, y un chino que caga una vez caga siempre, y esta vez nos va a cagar a lo grande". el presi de la coope se ofendió: "yan es mi vecino y es un hombre de hombría de bien, no te creo esa historia de los 20 centavos". sin embargo fue desconsiderado para el puesto por la cercanía que tenía con muchos de los reunidos. tenía que ser un chino cualuncue. un chino que en lo posible había que ir a buscar a la misma china. a la china de mao.