miércoles, abril 30, 2014

carpe diem

No me escondo más de mi espíritu liberal y fracasado que me dicta a vivir el día sin pensar en el pasado, sin pensar en el futuro. Al fin de cuentas qué es lo que hay ahi sino el horizonte de lo real, de lo que verdaderamente es, y eso, eso tiene que ser vivir la vida.
Hay gente para quienes la vida es siempre esperar, esperar lo porvenir, siempre se mantienen espectantes, mirando desde un costado lo que sucede, no saben bailar. Bailar es salir a jugarse todo, es poner el cuerpo, lo vivo, en acción. Yo quiero poner mi cuerpo en acción, desnudarme en el viento entre la gente que se desnuda y juntos refrescarnos y refregarnos hasta que sepamos claramente que es hoy, es el día, es el momento indicado y en lo único que tenemos que pensar.

No creo en los sacrificios. Hay gente que vive en el pasado, y que dice que consiguieron ser esto que son como producto de sus esfuerzos, de su sacrificio. Pero qué consiguieron? un auto? una casa? esos chicuelos que corretean alrededor vestiditos de adultos? Esas ficciones no son más que espejismos extremos para su consuelo. Ellos no saben vivir. Una vez al año se van de viaje a algún lado para demostrarse a sí mismos que están en el mismo mundo que habito yo. Pero no, saben que no lo están. Yo estoy en el día, yo estoy hoy y ahora aquí mismo. Y me siento libre, y mi libertad me dice que yo mañana podría estar en cualquier otro lado y lo haría, de hecho lo he hecho alguna vez. Me he levantado a la mañana, una mañana cualquiera de cualquier momento del año, y he dicho qué ganas de estar en Valladolid, y allí me he dirigido con la amplia certeza de que allí estaba en lugar en donde quería estar. Pero así como he llegado a Valladolid he ido también a Granadero Baigorria, y junto al río he enterrado algunas de mis penas. Porque no todo es goce en la vida, y no todo es ser feliz. Qué se piensan los ricos? que uno porque vive el día no sufre? Sufre y mucho. Ser auténtico tiene su precio, y el precio es la envidia, y el precio es el desdén, y el precio es la subestimación. Porque los otros valoran los autos, las casas, y uno que va por la vida sin tener nada, porque no valora esas mismas cosas que son ni más ni menos que valores inculcados por el capitalismo berreta que se les metió en la cabeza y que los hace consumir cocaína como si fuera el bálsamo contra la infelicidad que no quieren reconocer, el mismo capitalismo que ya tienen en la sangre y que les circula naturalmente y no lo pueden negar pero no lo quieren aceptar tampoco porque son seres tan egoístas y ególatras que no saben quiénes son, todo eso es un problema para mí que de algún modo me toca y me aqueja.
Porque es difícil vivir en un mundo en donde uno está aislado de tantas conversaciones. Pero por eso mismo uno también puede ver, puede observar y decir yo así no quiero vivir mi vida. Yo quiero seguir bailando, soñando, no quiero vivir para trabajar, para ganar dinero solamente. Para qué quiero el dinero, para qué quiero tener hijos? todos tienen que tener sus hijos pareciera ser el mandato. Todos? Si no tenés hijos ya, entonces, mire, es usted un fracasado. Todos los hijos ya y ganar dinero, ya, que se acaba lo que se daba. No hay más esperma en el banco de esperma.

No saben disfrutar. Yo  sí sé disfrutar. Yo disfruto. Tengo mi panza llena de disfrute, hago lo que quiero, no pienso en que haya futuro. Ahi van, estoy yo con mis límites, con mis horizontes, soy yo mismo mi droga extensa, nazco y muero a cada rato, soy mi propia comunión y soy mi rito y mi resurrección. Vean, la vida es una sola y hay que vivirla a pleno. Háganme caso, les digo, mirenme a mi, mirenme, soy feliz.

domingo, abril 27, 2014

de un relato que, dicho por mí, suena indulgente

Pienso mucho al pedo. Es decir que no pienso, o no pienso correctamente. También, no hace mucho tiempo, me he dado cuenta que en el aprovechamiento extremo del poco tiempo que tenemos de vida, no deberíamos dar lugar a lo que es al pedo o sinsentido.
Pero parece ser que algunos se empeñan en afirmar que todo tiene un sentido, y que si algo es, es por algo, y esas cosas. Personalmente ya no tengo idea, y me cansa mucho tenerla tanto como no tenerla. No entiendo nada, y se me hace insostenible cada cosa que crea entender cuando ya no la puedo explicar.
Entonces, por qué la sarta de pavadas que escribo como si tomara notas de algún asunto, para qué la sarta de pavadas que leo cuando otros escriben con seriedad o sin ella de algún asunto en el que se les va la vida o no, si nada de todo esto tiene al fin de cuentas un sentido.

Querés que nos conozcamos? Querés o no querés?
esa debería ser la pregunta para todo, pero a veces no pasa solamente por querer, y ser correspondido en ese querimiento. A veces hay que ir un poco más allá. a veces suceden las cosas por que sí, sin que uno las busque. a veces se cae a pedazos y no hay nada que hacer.

hoy no hay nada que hacerle.

jueves, abril 24, 2014

armas de fuego

Hoy se cumplen siete años del día en que nos subimos a ese avión en pleno paro de trabajadores aeropuertuarios. No iban a subir las maletas a las bodegas, no iban a ajustar las tuercas, el avión se podía venir abajo en cualquier momento. Pero subimos igual, con miedo, subimos igual, con la extraña sensación que se siente cuando no se tiene fecha de regreso, esa nostalgia anticipada, y sin saber con certeza que el lugar de llegada existiera realmente.
No sé qué se piensa la gente que es un avión. Cada uno de los que no está en el avión se puede imaginar cualquier cosa, yo mismo que no estoy en aviones me imagino cualquier cosa. Y sin embargo un avión no tiene nada de extraño, un gran pájaro que en su panza tiene seres humanos vivos, sentados en incómodas butacas (siempre podría ser peor), y que durante horas no hará otra cosa que mirar una pantalla, quizás cruzar inútiles palabras con desconocidos, ir al baño, ajustarse el cinturón una y otra vez, y por supuesto, tener bien en claro si pollo o si pasta.
Pero nada se compara a la sensación de vértigo de cuando se remonta vuelo. Volar no es para cualquiera, volar no es para cualquiera. Uno siempre tiene esa sensación de que algo puede fallar, y si algo puede fallar va a fallar. Si viviéramos en un mundo donde todo ya está digitado, y nada fuera pasible de ser pensado, sería todo mucho más fácil y aburrido. Pero no, uno se juega la vida en cada carreteada de avión, inconscientemente, con la ansiedad del que siente que su destino ya está cerca, con la intolerancia propia de quien no se pone a pensar que en realidad todo tiene su camino de regreso.

Mamita querida, pensé y no lo dije, el avión ese ya estaba en el aire. Habían valido la pena la espera en la butaca durante horas, la indetenible conversación sobre lo que haríamos cuando llegáramos? No lo sabíamos todavía, no lo supimos hasta varias horas después, porque un pájaro de esas características no se puede sostener infinito tiempo en el aire. A algún lado iríamos a parar, claro.

Escala y vuelos perdidos, horas después nos vimos en hotel de más estrellas de las que pudiéramos pagar. Ya estábamos socializando, pero difícilmente tendríamos lo que toda persona que se baja de un avión y está a punto de subirse a otro desea: un poco de amor de piel con piel. Se llama jet lag a eso que te hace dormir pero que casi te hace perder el siguiente vuelo, y se llama jet lag a todas las cosas terribles que le pueden pasar a una persona que se baja de un avión, por 3 días. Las cosas bonitas se llaman carisma, y nosotros charlábamos con la gente que venía en nuestro mismo avión, ¿a dónde irían a parar esos?

A las 7 de la mañana corríamos por los pasillos de un aeropuerto, el más inmenso que experimenté en mi vida, quizás porque haya tenido que caminarlo tanto ese día, con Juan resagado ayudando a trasladar las maletas de una desconocida. El equipo se desencontraba y todavía no habíamos llegado a destino. Pero fue cuestión de horas, un tren, un andén, una escalera mecánica. Dos maletas grandes, que representaban la vida entera, un par de bolsos de mano, y las peripecias por venir asomaban y veían la luz. Eso es Casa Batlló, llegamos.


Al día siguiente de San Jordi, las rosas que no comenzaban su proceso de marchitación a manos de agua de florero ya estaban tiradas en el piso. Los libros, en alguna estantería.

lunes, marzo 31, 2014

queda hecho el depósito

Hoy pudimos vivenciar claramente lo que hace rato que vengo diciendo, que la ruta 33 es la ruta por la que transita la riqueza del país. con total desparpajo, filas interminables de camiones descargados, volviendo a buscar más "mercadería". Filas de camiones en el carril de ida, más filas de camiones en el carril de vuelta. Dos carriles, dos destinos. Dos direcciones: si algo es un camino es la exacerbación de los sentidos, que suelen ser dos nomás.

En un momento pensé que hubiera sido bueno contarlos, cuántos serían? incontables camiones con sus respectivos camioneros a bordo, algunos buenos, otros no tanto, seguramente, como los choferes de automóviles, muchos buenos, otros no tanto, uno se da cuenta cuando en la ruta son habilitadores de tránsito o sólo se interesan por su andar. Hay gente que solo le interesa su andar, no puedo decir si eso está bien o no está bien, pero es notable.



Más allá del tema de los camiones, es notable el cambio de estación. En el campo los colores han cambiado a la paleta del marrón y el amarillo, es fascinante. Los campos que estaban verdes por el yuyo dorado, ahora lucen filas de plantas secas con sus porotos listos para ser recolectados, y luego cargados en su respectivo camión y enviado a su respectiva china. cuántos quintales se van por ese camino, lejos lejos lejos. cuánto queda del color del otoño. ese marrón vuelve a verde pronto, en divisas, y nueva siembra. pero lo que importa es el hoy.

hay que vivir el hoy, como decía esa chica, disfruta tu vida hoy, lo que te toca vivir, como si fuera un penal en el minuto 45 del segundo tiempo. Y hoy era todo marrón, los árboles incluso que flanquean la 33 estaban contentos de vernos pasar a 135 km horarios, y eso significa que el verano terminó y que pronto vendrá el frío por un tiempo.



A quién le importa el frío o el calor? y sin embargo para mí es definitorio, muchas cosas se definen en el clima, muchas más de las que pensamos. el asfalto se dilata con el calor, las personas se acercan con el frío y se alejan con el calor. Cuando hace mucho frío o mucho calor, la gente trabaja menos. Cuando hace frío buscamos el fuego, cuando hace calor buscamos el agua. Ahora mismo está templado, y colorido. el otoño y la primavera son estaciones tan fugaces como los mismos camiones que al llegar a puerto descargan y se van, no se quedan mirando el río si pasa crecido, si tiene camalotes, si está picado. el camionero no mira el río, no hay nada para él alli. en cambio cuando va por la ruta, puede observar el horizonte y saber perfectamente qué tan bien va a estar el trabajo durante esta temporada.



El camino y el fin del verano, o el camino y el principio del invierno. No podemos pensar el otoño como aislado sino como término medio, no es fácil pensarlo como algo en sí, sino como pasaje. Florecimiento y caída, exploción y desfoliación, parecen ser los momentos en que hay movimiento, los momentos en que la ruta cobra un protagonismo especial.



Llego a la ciudad de mis padres, me es difícil pensarla separada de la ruta. Los árboles han llenado la calle de hojas, el aire tiene su aroma especial que me remite a la infancia, a algunos juegos, a algunos recorridos. Todo es más bajo, todo reduce su escala al tamaño de mi personalidad. Me siento tan humilde y tan soberbio como esas calles, tan alegre y espontáneo como esas veredas, tan inteligente y audaz como la altura de esas casas. Cierro los ojos en la imaginación, pero no en lo real, porque sería peligroso para el mundo. quiero imaginar cómo podría disfrutar de un momento de observación de la ruta, y pienso que si tuviera un camión me sentaría en el techo de la cabina, lo más alto posible, quizás por única vez, con un sánguche de milanesa hecho con buen pan, crocante y blando, con mayonesa, lechuga y tomate. Me lo morfaría despacio, viendo pasar la fila de colegas, que viene y que va, viviendo su realidad particular dentro de cada uno de sus cabinas, escuchando la radio, o algún disco de tan variado gusto. La ruta es para todos, digamos, le gusta ser ecléctica.

ex 43242



Ya no seré feliz tal vez no importa
Sólo una cosa no hay es el olvido
El nombre el sobrenombre el apellido
Escritos en la cima de la torta

Voilà mi cuchillito que no corta
Me río y me lo clavo enloquecido
No ser feliz no es que lo haya sido
No importa si igual nadie me soporta

Juguete de la suerte es la existencia
Juguete y decorado repostero
Un corte que no admite consecuencia

Y al fin, una porción, lo verdadero
Es todo lo que admite la experiencia
Es todo lo que sangra, compañero.

lunes, marzo 17, 2014

una ruta con la edad de cristo

estamos bien los 33, decía el mensaje, el único mensaje que pudo llegar a dar vuelta el planeta cuando se hundió la mina. para los numerólogos del cristianismo esto fue un mensaje de esperanza: son tantos como la edad del señor. no se preguntaron cómo iban a hacer para alimentarlos hasta poder sacarlos de ahi, pero bueno, después de algunas jornadas intensas en el mundo exterior, lograron resolver el primero y luego el segundo inconveniente que era llevar a cabo la idea de sacarlos en algún momento, vivos. como los dinosaurios de susana.

y jesús tenía 33 cuando murió, por eso se cree en que es un número sagrado, y además tiene la particularidad de estar compuesto dos veces por el número tres, que es el número de la santísima trinidad, y que es además la fracción más pequeña de la que se compone el 7 que es 4 + 3. el 7 es el número perfecto, y uno menos es el 6, el número del malo. y 666 el número temido por los buenos, y mentado por los diabolicenses.
pero era una gran casualidad que tuviera 33 y no 34, lo agarraron justo haciendo macana para la pascua judía. o no, pero bueno, resulta que si se tiene en cuenta que a los 30 hizo su retiro espiritual de 40 días en el desierto y luego de esto se puso a predicar, promediando un tiempo entre 2 y 3 años entre hacer del agua vino y levantar un par de muertos, hacerse famoso y poner en jaque al rey, digamos que a los 33 cumplió la misión para la cual había sido enviado a la tierra por dios padre, que tranquilamente podría ser un anunaki que estaba controlando todo desde su nave espacial interestelar, que es más o menos la idea que los cristianos nos hicimos de dios, que está más arriba, no no, más arriba todavía. y tiene barba, porque si el hijo tenía pelo largo y barba, él padre no puede ser menos.

en definitiva, qué nos decía el 33? es una estimación, como más claramente dante nos cuenta que tenía esa edad cuando empezó a hacer de su vida una cosa importante, ya que el primer verso de la commedia es claro en este aspecto:

nel mezzo del cammin de la nostra vita
mi ritrovai in una selva oscura
che la diritta via era smarrita

buenísimo. tengo que decir que acabo de escribir lo anterior sin consultar la correttezza de la frase. ahora sí me detuve y chequié la información para ponerlo más ajustado aun:

« Nel mezzo del cammin di nostra vita
mi ritrovai per una selva oscura,
ché la diritta via era smarrita. »

se calcula que dante escribió este verso un poco más grande, ya que cuenta sucesos de la mitad de su vida, y eso debe tratarse de los 30 años, aproximadamente, teniendo en cuenta que para el 1200 el promedio de vida oscilaba entre los 55 y 60 años, si comías bien y no hacían macanas (otro que hace macanas no). En definitiva, dante va a contarnos una serie de cosas que le pasaron cuando estaba paveando, a sus 30 años, y no sabía qué hacer de su vida. le pasan estas cosas y entonces encuentra una razón de ser. Pues bien, pongamos por caso que la vida útil de este hombre comenzara entonces a los 33, a la misma edad en que jesús dio la vida por nosotros, qué tranquilizador resulta todo, no?

Muchachos de menos de 30, no hagan renegar a sus papis y aflojenlén a las drogas pero no tanto, porque hasta los 30 no pasa naranja en este viaje. y si, con pilas y esfuerzo, y si se prepararon bien estudiando, aprendiendo oficios, conociendo el mundo, entonces sí que a los 30 pueden encarar algo y además, claro, ser escuchados por sus congéneres bípedos. Algunos osaron desafiar eso y a los 27, creyendo ya haberlo logrado todo (el éxito, según eso que nos hace creer el capitalismo) se murieron, pero ellos serán olvidados, tarde o temprano, como cualquiera de nosotros. así a los muertos con los muertos, aguantando acá la vida, no quieran relucir porque no hay nada que contar antes de los 30, a no ser que tengan algo realmente bueno que contar.

Y ahora quiero contarles algo bueno que también tiene el número 33. por fin, algo bueno. resulta que en el mundo hay una ruta en la que pasan muchas cosas, pero sobre todo ocurre un milagro que jesús no supo hacer, y es que se trata de un camino asfaltado que en las noche de luna llena en años bisiestos en meses impares el asfalto se transforma en agua que corre, y los vehiculos que la transitan inmediatamente se transforman en embarcaciones que van por un río, y como todos los ríos, van hacia el mar. no es casual que la ruta tenga justamente en cada una de sus puntas los dos puertos más importantes del país, el de bahía blanca en el km 0 y el de rosario en el final.
Iluminados por la luna llena viajaba un viejo pescador, que cada mañana a la luz del alba y al sonido de la sirena de la fábrica echaba a andar su canoa, junto a su mujer, Matilde. El río los cobijaba dulcemente, y les daba sábalos, bogas, dorados, pejerreyes que vendían en las ferias a los viandantes que luegos vendían a los consumidores finales.
una de esas noches, es una encrucijada, tomó otro camino y empezó a recorrer el agua de ese otro río, y lo navegó bastante, hasta que en un momento decidió detener su camino en contra de la corriente, y echar las redes a esa otra agua que estaba descubriendo. La pesca fue tan grande, que no demoró en querer retornar a dejar la ganancia del día y volver a seguir sacando, pero cuando quiso hacerlo ya no pudo volver. aclaraba en el este y el agua volvía a transformarse en asfalto, y las embarcaciones que transcurrían volvían a ser camiones derivantes, transportadores de soja y cereales hacia el puerto, ese oro verde que se va directo a china y sin saber por qué, mientras que muchos otros sí saben por qué y cómo y dónde.
la piedad de uno que venía vacío lo salvó. detuvo su grúa y subió la embarcación llena de peces dorados hermosos y los llevó hasta el pueblo. así supo que nunca más debería tomar por ese brazo del río en las noches de luna llena, por más que ese brazo prometiera siempre las mejores pescas.
no le pasó nada, pero matilde estaba muy nerviosa, aunque luego se tranquilizó.
en fin, esta es una de las historias que se cuentan, pero hay más, muchas más, en la que la mayoría de los protagonistas suelen ser inmigrantes italianos, españoles, eslavos, croatas, ingleses irlandeses, y hasta judíos, cuando no son gauchos bestias o estancieros que es decir angurrientos terratenientes. no creo que les interese saberlas todas, pero se consignarán algunas a modo de ejemplo, a continuación, mañana ponele.

 

martes, marzo 11, 2014

alambrar y desalambrar

No vivimos esa época en que no había alambrados, por lo tanto no podemos concebir que eso fuera lo natural. Un hilo metálico define las parcelas del mundo, y si bien es cierto que puede atravesarse fácilmente, no deja de incomodar a quién su deseo es habitar la tierra.
Se tomaron el trabajo de parcelarla en los papeles, y no contentos con eso, fueron a lo real y la delimitaron, ante el estupor de los nativos que no entendieron jamás lo que estaba sucediendo. Aun cuando quisieron meterle a palos 1500 años de cristianismo, como aviso de lo que iba a suceder, hacerles saber que ese campo abierto ya no les pertenecía, no lo podían comprender.
¿Propiedad privada? ¿Qué lengua bífida puede traducir en noble el sentido concreto de esa abstracción? ¿Quién puede explicar, por fuera de las lenguas de la cultura occidental, qué lo qué con estas cosas?
Si el mundo fue creado desalambrado, ese mismo es el destino del mundo. La revancha del pobre es saber que el capitalismo no tiene futuro, que no durará para siempre, pero así y todo algo no cambia, y es la cuestión de la vocación esclavista del capitalismo. El esclavo, el obrero, el proletario, han concebido y perjeñado una serie de pequeñas y sutiles revanchitas, pero no alcanza, como dice una amiga, no alcanza.


Alambrados, se ven los hilos. Y sin embargo sabemos que algo no durará. Pero no lo veremos. Qué macanuda puede ser la verdad, cuando nos damos cuenta que estas manos que tipean esto ya están podridas, yacen en el polvo. estos huesos que se meten en las carnes ajenas, que se regocijan, ya están muertos, vivos y muertos. Y los alambres están ahi, llamando a los hijos de nuestros hijos que vendrán con más lucha, con la esperanza de la lucidez, y con cortadoras de alambres. Qué trabajo desvestirse de la propia cultura y sin embargo, qué inútil suele ser todo. Pero también es necesario que uno se conozca, saber de sí.

viernes, marzo 07, 2014

el mismo chiste de hace un tiempo


jueves, marzo 06, 2014

las vacaciones de turismo

Los que piensan pensarán que es un desencanto, una pena o un pecado que la 33 no lleve, no pase, no tenga destino de turismo. No va a la montaña, no va al mar. Va desde un río a una bahía, ambos sin atracciones turísticas valederas, aunque ambas hayan podido inventarse una filiación turística. en Rosario el río tiene ahora cierto atractivo, pero hubo que rebuscar, porque Rosario antes de tener un río tuvo mil otras cosas, pero sobre todo Rosario no es una plaza turística.

Rosario es una ciudad para habitar, está pensada en esos términos. en primer punto, es una ciudad, o sea, un espacio con actividad incesante. Una ciudad es un lugar donde siempre hay alguien despierto. En los pueblos lo más común es que cuando se duerme todos duermen, cuando se trabaja todos trabajan, cuando se mira televisión todos miran. en la ciudad se acentúan las diferencias. puntualmente rosario es una ciudad en la que suceden muchas cosas simultaneamente, muchos aman a un equipo y muchos otros aman a otro equipo, por ejemplo. el amor es el mismo, pero diferente. entonces, por estas características, hubo que inventar un linaje turístico, algo que atrayera al extranjero que antes solamente venía a hacer negocios. hubo que encontrarle identidades, en un arduo trabajo de intelectualización y luego de comunicación de lo intelectualizado, hubo que encontrar algo que sea parte de una esencia local, entre tanto hijo de gringo pampeano que venía a estudiar su carrera universitaria en la ciudad, confundiéndose con el nativo de esas calles.
porque la universidad es fundamental para comprender la sociabilidad de la ciudad. y la universidad está poblada de adoptados, personas muy jóvenes que vienen a habitar la ciudad que está hecha para ser habitada.
y entonces abrieron las puertas para llegar al río, le sacaron las rejas. y hubo que insistir para que la gente fuera al río a bañarse en sus aguas hermosas. sin querer, cambiaron la tierra, la filiación más cercana y clara, el verde de los surcos, la contabilización de las hectáreas, pero también la madre firme y recta, simple como la llanura, compleja como la inmensidad, ese lugar en donde enraizar sin miedos, por el fluido, o el acto de fluir del agua, y su interpretación heraclitea, a medias, insegura.
de un día para el otro hubo que empezar a fijarse en ese espejo que era el hombre del litoral, del río paraná, el pescador que sale temprano a pescar la boga, el dorado, el pacú de ancho sabor, y hubo que olvidar al que a la misma hora se levanta a ordeñar las vacas. porque antes de salir a trabajar, ese café con leche probablemente estuviera por ser reemplazado por una buena empanada de pescado.
la leche la da la vaca, la vaca está en el campo, cerca del tambo en donde cada mañana un tambero ordeña la vaca y manda la leche a la empresa que le hace un proceso por el cual la remarca y empieza a valer 8 veces más que lo que le costó al comprarsela al que se despertó a las 5 de la mañana para ordeñarla. en fin, es un error pensar que el sacrificio del trabajo es exótico, cuando alrededor de uno estamos rodeados, obnubilados por el consumo, rodeados de fenómenos de sacrificio.


no va a ningún mar, no va a ninguna montaña. no es la ruta de la felicidad, pero sí es la ruta de la prosperidad. circula la riqueza de todo el país, la mayor capacidad productiva agropecuaria está allí, la comida que se vende a los países que no se la pueden producir a sí misma va por esa ruta como por un tubo, y esa ruta tiene en cada uno de sus extremos un puerto, y ambos puertos cumplen la misma función: son la puerta de salida de la comida (pasto) y la puerta de entrada de las divisas (contraprestación).
La ruta facilita la llegada al puerto y su respectivo egreso y devolución a la pampa lo que es de la pampa. la contraprestación viene en forma de divisas que por lo general son canjeadas por las más diversas atracciones. en épocas de bonanza, proliferan en la zona los más diversos vehículos lujosos. viajes a la capital, viajes a los centros turísticos de atracción, son canjeados durante todo el año. mientras la tierra, sola en su lugar, hace más y más pasto para seguir enviando y seguir recibiendo contraprestación. El beneficiario de la contraprestación hace buenos negocios y hace hacer buenos negocios a sus cercanos. En cada uno de los puertos hay bolsas de valores, timba simbólica, que cotiza el pasto y pone condiciones a la contraprestación. el mayor logro del beneficiario es el viaje al exterior.

tenemos rutas que llevan al mar y rutas que llevan a la montaña. y después está la 33 que es la ruta de la riqueza, la que de punta a punta atraviesa el llano y tiene un puerto en cada uno de sus extremos. pero, como si esto no fuera suficiente, la ruta se alimenta del mito de que allá, mucho más allá del mar y de la montaña hay una tierra idílica que merece ser conocida. son los paraísos del mundo moderno y los hay para todas las personalidad. para los flacos ociosos, el caribe con su mar cálido y cristalino, tan cercano al shopping de miami con sus baratijas y espejos de colores, es el edén, el lugar mismo que dios creo para que el hombre sea feliz y se reproduzca. para los gordos locuaces, que no desean exponer sus cachas al sol del caribe, se inventó la historia de la humanidad, que puede ser encontrada en un parque de diversiones muy cercano a lo que dios planificó como el paraíso del intelectual, y ocupa millones de hectáreas, un continente entero, el continente europeo. El parnaso mismo que al ser recorrido va produciendo las más diversas sensaciones en la piel de quien puede recordar que en cada piedra, en cada castillo, hay una historia para ser contada.
Los beneficiarios del sistema de contraprestaciones viajan más allá de toda ruta local, bien lejos, a donde pueden olvidar la miseria de lo llano, lo repetitivo, lo igual.

miércoles, marzo 05, 2014

la república de la 33

decir que las primeras huellas de ese camino fueron hechas por caballos no deja de ser un poco cierto. la ruta, que quizás haya sido trazada en el siglo XX, tiene en partes, sobre todo en las que más nos interesan, resabios de comercio del XIX. es decir, previa a la llegada del automotor y el asfalto. un camino que, si cerramos los ojos, vemos hacerse a fuerza de carreta, de tiro.

El caballo, la mula, ya no se lo prepara para estas cosas. hemos conseguido un muy buen trato en las últimas paritarias, los caballos mejores serán utilizados un muy buen tiempo en las carreras de hipódromo. como las modelos, se sacrifican porque están buenos. meramente físicos, su objetivo es el dinero, claramente.
otros caballos son utilizados para otros deportes y a medida que van bajando su categoría se acercan más al frigorífico, y con él, la tan rememorada mortadela. ahora no se hace más con exclusiva carne de caballo, pero en una época era la receta la que comandaba.
el caballo, ese cuadrúpedo monumental que ha conquistado el mundo, sigue siendo el mejor compañero del hombre, ya que el perro, ese rufián feliz, es el amigo. el caballo es fiel, es alto, es veloz. el que no galopa de joven trota de viejo, ese es el poder de todo caballo.


imagino legiones de caballos atravesando la pampa, en una época precisa: después del último malón, antes de la llegada del décimo auto (qué le pueden hacer 9 autos a un llano?), simultaneamente a la llegada de los inmigrantes europeos. dicho de esta manera, volveríamos a pensar qué vinieron a hacer estos famosos europeos acá, en el sur del sur. ¿qué venían a buscar, o qué venían a traer? siempre se habla de la mano de obra, de la despoblación de las tierras infinitas. cómo podría pensarse que una tierra que ahora relacionamos con la riqueza podrían haber llegado a estar vacías de candidatos? es como pensar que la linda del baile no va a ser pretendida por, pienso, varios tipos a la vez. los europeos vinieron a traer el modus operandi, el savoir faire, además de hacerlo ellos mismos. además de haber sido expulsados de su tierra natal, por pobres, por desgraciados, por incontingentes, por insalubres, por mortales (no olvidemos que las guerras asolaban), por cagones. pero venían a traer, además del trabajo, la herramienta, la relación con el animal desde otro lado. el caballo y el caballero, juntos, en la pampa húmeda, indénticos. el indio se comía el caballo crudo (cf. mansilla, excursión), el europeo lo monta con estilo. El inglés, debemos decir algo del inglés que puebla la zona sur de la suela de la bota santafesina. Dice el intelectual venadense que la primer noticia que tiene el mundo de la ciudad de venado tuerto, entonces condado apenas, es la cotización en bolsa de londres de ovinos de la zona. ovejas. los primeros pobladores de la zona son inmigrantes que hablan inglés, y crian ovejas que envían a europa, a inglaterra quizás, a irlanda otro quizás. era todo lo mismo para el gaucho que observaba con estupor la llegada de estos raros parlanchines que comían con curry (give me the curry) y hablaban a los gritos en el bar (say say dijo murta al mengano chauf).
pero eran caballeros, y lo siguen siendo. aun cuando estén borrachos y hayan dilapidado su fortuna en el juego de naipes, son caballeros. y si no apostaron su caballo, allí lo tendrán, esperándolo a la salida del local, para que lo lleve a su casa a dormir, porque el día siguiente vendrá, y será otra oportunidad de recuperar todo lo perdido el día de hoy.