viernes, octubre 16, 2015

contrapoint

CANTO DE CONTRAPUNTO ENTRE MARTIN FIERRO Y EL MORENO
MARTIN FIERRO
Mientras suene el encordao,
Mientras encuentre el compás,
6235 Yo no he de quedarme atrás
Sin defender la parada
Y he jurado que jamás
Me la han de llevar robada

Atiendan, pues, los oyentes
6240 Y cayensén los mirones.
A todos pido perdones,
Pues a la vista resalta
Que no está libre de falta
Quien no está de tentaciones.

6245 A un cantor le llaman bueno
Cuando es mejor que los piores;
Y sin ser de los mejores,
Encontrándose dos juntos,
Es deber de los cantores
6250 El cantar de contra-punto.

El hombre debe mostrarse
Cuando la ocasión le llegue.
Hace mal el que se niegue
Dende que lo sabe hacer,
6255 Y muchos suelen tener
Vanagloria en que los rueguen.

Cuando mozo fui cantor.
Es una cosa muy dicha.
Mas la suerte se encapricha
6260 Y me persigue costante:
De ese tiempo en adelante
Canté mis propias desdichas.

Y aquellos años dichosos
Tratará de recordar;
6265 Veré si puedo olvidar
Tan desgraciada mudanza.
Y quien se tenga confianza
Tiemple y vamos a cantar.

Tiemple y cantaremos juntos.
6270 Trasnochadas no acobardan.
Los concurrentes aguardan,
Y por que el tiempo no pierdan,
Haremos gemir las cuerdas
Hasta que las velas no ardan

6275 Y el cantor que se presiente,
Que tenga o no quien lo ampare,
No espere que yo dispare,
Aunque su saber sea mucho.
Vamos en el mesmo pucho
6280 A prenderle hasta que aclare.

Y seguiremos, si gusta,
Hasta que se vaya el día.
Era la costumbre mía
Cantar las noches enteras.
6285 Había entonces, donde quiera,
Cantores de fantasía

Y si alguno no se atrevo
A seguir la caravana,
O si cantando no gana,
6290 Se lo digo sin lisonja:
Haga sonar una esponja
O ponga cuerdas de lana.

EL MORENO
Yo no soy, señores míos,
Sino un pobre guitarrero;
6295 Pero doy gracias al cielo
Porque puedo en la ocasión
Toparme con un cantor
Que esperimente a este negro.

Yo también tengo algo blanco,
6300 Pues tengo blancos los dientes;
Sé vivir entre las gentes
Sin que me tengan en menos:
Quien anda en pagos agenos
Debe ser manso y prudente.

6305 Mi madre tuvo diez hijos,
Los nueve muy regulares
Tal vez por eso me ampare
La Providencia divina:
En los güevos de gallina
6310 El décimo es el más grande.

El negro es muy amoroso,
Aunque de esto no hace gala;
Nada a su cariño iguala
Ni a su tierna voluntá;
6315 Es lo mesmo que el macá:
Cría los lujos bajo el ala.

Pero yo he vivido libre
Y sin depender de naides;
Siempre he cruzado a los aires
6320 Corro el pájaro sin nido;
Cuanto sé lo he aprendido
Porque me lo enseñó un flaire.

Y sé como cualquier otro
El porqué retumba el trueno,
6325 Por qué son las estaciones
Del verano y del invierno;
Sé también de dónde salen
Las aguas que cain del cielo.

Yo sé lo que hay en la tierra
6330 En llegando al mesmo centro;
En dónde se encuentra el oro,
En dónde se encuentra el fierro,
Y en dónde viven bramando
Los volcanes que echan juego.

6335 Yo sé del fondo del mar
Donde los pejes nacieron;
Yo sé por qué crece el árbol,
Y por qué silban los vientos;
Cosas que inoran los blancos
6340 Las sabe este pobre negro.

Yo tiro cuando me tiran,
Cuando me aflojan, aflojo.
No se ha de morir de antojo
Quien me convide a cantar:
6345 Para conocer a un cojo
Lo mejor es verlo andar.

Y si una falta cometo
En venir a esta riunión
Echandolá de cantor
6350 Pido perdón en voz alta,
Pues nunca se halla una falta
Que no esista otra mayor.

De lo que un cantor esplica
No falta qué aprovechar,
6355 Y se le debe escuchar
Aunque sea negro el que cante:
Apriende el que es inorante,
Y el que es sabio, apriende más.

Bajo la frente más negra
6360 ay pensamiento y hay vida;
La gente escuche tranquila,
No me haga ningún reproche:
También es negra la noche
Y tiene estrellas que brillan.

6365 Estoy, pues, a su mandao;
Empiece a echarme la sonda
Si gusta que le responda
Aunque con lenguaje tosco:
En leturas no conozco
6370 La jota por ser redonda.

MARTÍN FIERRO
¡Ah negro!, si sos tan sabio
No tengás ningún recelo;
Pero has tragao el anzuelo,
Y al compás del estrumento
6375 Has de decirme al momento
Cuál es el canto del cielo.

EL MORENO
Cuentan que de mi color
Dios hizo al hombre primero;
Mas los blancos altaneros,
6380 Los mesmos que lo convidan,
Hasta de nombrarlo olvidan,
Y sólo lo llaman negro.

Pinta el blanco negro al diablo,
Y el negro blanco lo pinta
6385 Blanca la cara o retinta ,
No habla en contra ni en favor:
De los hombres el Criador
No hizo dos clases distintas.

Y después de esta alvertencia,
6390 Que al presente viene a pelo,
Veré, señores, si puedo
Sigún mi escaso saber,
Con claridá responder
Cuál es el canto del cielo.

6395 Los cielos lloran y cantan
Hasta en el mayor silencio;
Lloran al cair el rocío,
Cantan al silbar los vientos,
Lloran cuando cain las a.
6400 Cantan cuando brama el trueno.

MARTÍN FIERRO
Dios hizo al blanco y al negro
Sin declarar los mejores;
Les mandó iguales colores
Bajo de una mesma cruz;
6405 Mas también hizo la luz
Pa distinguir los colores.

Ansí, ninguno se agravie,
No se trata de ofender,
A todo se ha de poner
6410 El nombre. con que se llama,
Y a naidel le quita fama,
Lo que recibió al nacer.

Y ansí me gusta un cantor
Que no se turba ni yerra;
6415 Y si en su saber se encierra
El de los sabios projundos,
Decíme cuál en el mundo
Es el canto de la tierra.

EL MORENO
Es pobre mi pensamiento,
6420 Es escasa mi razón,
Mas pa dar contestación
Mi inorancia no me arredra:
También da chispas la piedra
Si la golpea el eslabón.

6425 Y le daré una respuesta
Sigún mis pocos alcances:
Forman un canto en la tierra
El dolor de tanta madre,
El gemir de los que mueren
6430 Y el llorar de los que nacen.

MARTÍN FIERRO
Moreno, alviertó que trais
bien dispuesta la garganta;
Sos varón, y no me espanta
Verte hacer esos primores.
6435 En los pájaros cantores
Sólo el macho es el que canta.

Y ya que al mundo vinistes
Con el sino de cantar,
No te vayas a turbar,
6440 No te agrandes ni te achiques;
Es preciso que me espliques
Cuál es el canto del mar.

EL MORENO
A los pájaros cantores
Ninguno imitar pretende.
6445 De un don que de otro depende
Naides se debe alabar,
Pues la urraca apriende a hablar,
Pero sólo la hembra apriende.

Y ayudamé, ingenio mío,
6450 Para ganar esta apuesta.
Mucho el contestar me cuesta,
Pero debo contestar:
Voy a decirle en respuesta
Cuál es el canto del mar.

6455 Cuando la tormenta brama,
El mar, que todo lo encierra,
Canta de un modo que aterra,
Como si el mundo temblara;
Parece que se quejara
6460 De que lo estreche la tierra.

MARTIN FIERRO
Toda tu sabiduría
Has de mostrar esta vez;
Ganarás sólo que estés
En vaca con algún santo:
6465 La noche tiene su canto,
Y me has de decir cuál es.

EL MORENO
No galope, que hay augeros,
Le dijo a un guapo un prudente.
Le contesto humildemente:
6470 La noche por cantos tiene
Esos ruidos que uno siente
Sin saber de dónde vienen

Son los secretos misterios
Que las tinieblas esconden;
6475 Son los ecos que responden
A la voz del que da un grito,
Como un lamento infinito,
Que viene no sé de dónde.

A las sombras sólo el sol
6480 Las penetra y las impone.
En distintas direciones
Se oyen rumores inciertos:
Son almas de los que han muerto,
Que nos piden oraciones.

MARTÍN FIERRO
6485 Moreno, por tus respuestas
Ya te aplico el cartabón,
Pues tenés disposición
Y sos estruido de yapa:
Ni las sombras se te escapan
6490 Para dar esplicación.

Pero cumple su deber
El leal diciendo lo cierto,
Y Por lo tanto te alvierto
Que hemos de cantar los dos,
6495 Dejando en la paz de Dios
Las almas de los que han muerto.

Y el consejo del prudente
No hace falta en la partida;
Siempre ha de ser comedida
6500 La palabra de un cantor.
Y aura quiero que me digas
De dónde nace el amor.

EL MORENO
A pregunta tan escura
Trataré de responder,
6505 Aunque es mucho pretender
De un pobre negro de estancia;
Mas conocer su inorancia
Es principio del saber.

Ama el pájaro en los aires
6510 Que cruza por donde quiera,
Y si al fin de su carrera
Se asienta en alguna rama,
Con su alegre canto llama
A su amante compañera.

6515 La fiera ama en su guarida,
De la que es rey y señor;
Allí lanza con furor
Esos bramidos que espantan,
Porque las fieras no cantan:
6520 Las fieras braman de amor.

Ama en el fondo del mar
El pez de lindo color;
Ama el hombre con ardor,
Ama todo cuanto vive.
6525 De Dios vida se recibe,
Y donde hay vida, hay amor.

MARTÍN FIERRO
Me gusta, negro ladino,
Lo que acabás de esplicar.
Ya te empiezo a respetar,
6530 Aunque al principio me rei,
Y te quiero preguntar
Lo que entendés por la ley.

EL MORENO
Hay muchas dotorerías
Que yo no puedo alcanzar.
6535 Dende que aprendí a inorar,
De ningún saber me asombro;
Mas no ha de llevarme al nombro
Quien me convide a cantar.

Yo no soy cantor ladino
6540 Y mi habilidá es muy poca;
Mas cuando cantar me toca
Me defiendo en el combate,
Porque soy como los mates:
Sirvo si me abren la boca.

6545 Dende que elige a su gusto,
Lo más espinoso elige:
Pero esto poco me aflige,
Y le contesto a mi modo:
La ley se hace para todos,
6550 Mas sólo al pobre le rige.

La ley es tela de araña
En mi inorancia lo esplico:
No la tema el hombre rico,
Nunca la tema el que mande,
6555 Pues la ruempe el bicho grande
Y sólo enrieda a los chicos.

Es la ley como la lluvia,
Nunca puede ser pareja;
El que la aguanta se queja,
6560 Pero el asunto es sencillo:
La ley es como el cuchillo,
No ofiende a quien lo maneja.

Le suelen llamar espada.
Y el nombre le viene bien:
6565 Los que la gobiernan ven
A dónde han de dar el tajo:
Le caí al que se halla abajo
Y corta sin ver a quién.

Hay muchos que son dotores
6570 Y de su cencia no dudo;
Mas yo soy un negro rudo,
Y aunque de esto poco entiendo,
Estoy diariamente viendo
Que aplican la del embudo.

MARTIN FIERRO
6575 Moreno, vuelvo a decirte:
Ya conozco tu medida;
Has aprovechao la vida
Y me alegro de este encuentro.
Ya veo que ter.és adentro
6580 Capital pa esta partida.

Y aura te voy a decir
Porque en mi deber está,
Y hace honor a la verdá
Quien a la verdá se duebla,
6585 Que sos por juera tinieblas
Y por dentro clarídá.

No ha de decirse jamás
Que abusé de tu pacencia:
Y en justa correspondencia,
6590 Si algo querés preguntar,
Podés al punto empezar,
Pues ya tenés mi licencia.

EL MORENO
No te trabes, lengua mía,
No te vayas a turbar.
6595 Nadie acierta antes de errar,
Y aunque la fama se juega,
El que por gusto navega
No debe temerle al mar.

Voy a hacerle mis preguntas,
6600 Ya que a tanto me convida;
Y vencerá en la partida
Si una esplicación me da
Sobre el tiempo y la medida,
El peso y la cantidá.

6605 Suya será la vitoria
Si es que sabe contestar.
Se lo debo declarar
Con claridá, no se asombre,
Pues hasta aura nineún hombre
6610 Me lo ha sabido esplicar.

Quiero saber, y lo inoro,
Pues en mis libros no está,
Y su respuesta vendrá
A servirme de gobierno:
6615 Para qué fin el Eterno
Ha criado la cantidá.

MARTÍN FIERRO
Moreno, te dejás cair
Como carancho en su nido.
Ya veo que sos prevenido,
6620 Mas también estoy dispuesto.
Veremos si te contesto
Y si te das por vencido.

Uno es el sol, uno el mundo,
Sola y única es la luna.
6625 Ansí, han de saber que Dios
No crió cantidá ninguna.
El ser de todos los seres
Sólo formó la unidá;
Lo demás lo ha criado el hombre
6630 Después que aprendió a contar

EL MORENO
Veremos si a otra pregunta
Da una respuesta cumplida:
El ser que ha criado la vida
Lo ha de tener en su archivo,
6635 Mas yo inoro qué motivo
Tuvo al formar la medida.

MARTÍN FIEMO
Escuchá con atención
Lo que en mi inorancia arguyo:
La medida la inventó
6640 El hombre para bien suyo.
Y la razón no te asombre,
Pues es fácil presumir:
Dios no tenía que medir
Sino la vida del hombre.

EL MORENO
6645 Si no falla su saber
Por vencedor lo confieso;
Debe aprender todo eso
Quien a cantar se dedique.
Y aura quiero que me esplique
6650 Lo que significa el peso.

MARTÍN FIERRO
Dios guarda entre slis secretos
El secreto que eso encierra,
Y mandó que todo peso
Cayera siempre a la tierra;
6655 y sigún comprando yo,
Dende que hay bienes y males,
Fue el peso para pesar
Las culpas de los mortales.

EL MORENO
Si responde a esta pregunta
6660 Téngase por vencedor.
Doy la derecha al mejor
Y respondamé al momento:
¿Cuándo formó Dios el tiempo
Y por qué lo dividió?

MARTIN FIERRO
6665 Moreno, voy a decir
Sigún mi saber alcanza:
El tiempo sólo es tardanza
De lo que está por venir;
No tuvo nunca principio
6670 Ni jamás acabará.

Porque el tiempo es una rueda,
Y rueda es eternidá;
Y si el hombre lo divide
Sólo lo haoe, en mi sentir,
6675 Por saber lo'que ha vivido
O le resta que vivir.

Ya te he dado mis respuestas,
Mas no gana quien despunta
Si tenés otra pregunta
6680 O de algo te has olvidao,
Siempre estoy a tu mandao
Para sacarte de dudas.

No procedo por soberbia
Ni tampoco por jatancia,
6685 Mas no ha de faltar costanera
Cuando es preciso luchar,
Y te convido a cantar
Sobre cosas de la estancia.

Ansí prepará, moreno,
6690 Cuanto tu saber encierre;
Y sin que tu lengua yerre,
Me has de decir lo que emprende
El que del tiempo depende
En los meses que train erre

EL MORENO
6695 De la inorancia de naides
Ninguno debe abusar;
Y aunque me puede doblar
Todo el que tenga más arte,
No voy a ninguna parte
6700 A dejarme machetiar .

He reclarao que en leturas
Soy redondo como jota.
No avergüenze mi redota,
Pues con claridá le digo:
6705 No me gusta que conmigo
Naides juegue a la pelota.
Es buena ley que el más lerdo
Debe perder la carrera;
Ansí le pasa a cualquiera
6710 Cuando en competencia se halla
Un cantor de media talla
Con otro de talla entera.

¿No han visto en medio del campo
Al hombre que anda perdido,
6715 Dando güeltas aflijido
Sin saber dónde rumbiar
Ansí le suele pasar
A un pobre cantor vencido.

También los árboles crugen
6720 Si el ventarrón los azota;
Y si aquí nú queja brota
Con amargura, consiste
En que es muy larga y muy triste
La noche de la redota.

6725 Y dende hoy en adelante
Pongo de testigo al cielo
Para decir sin recelo
Que si mi pecho se inflama
No cantaré por la fama,
6730 Sino por buscar consuelo.

Vive ya desesperado
Quien no tiene qué esperar;
A lo que no ha de durar
Ningún cariño se cobre:
6735 Alegrías en un pobre
Son anuncios de un pesar.

Y este triste desengaño
Me durará mientras viva.
Aunque un consuelo reciba
6740 Jamás he de alzar el vuelo:
Quien no nace para el cielo,
De balde es que mire arriba.

Y suplico a cuantos me oigan
Que me permitan decir
6745 Que al decidirme a venir
No sólo jué por cantar,
Sino porque tengo a más
Otro deber que cumplir.

Ya saben que de mi madre
6750 Fueron diez los que nacieron;
Mas ya no esiste el primero
Y más querido de todos;
Murió, por injustos modos,
A manos de un pendenciero.
6755 Los nueve hermanos restantes
Como güérfanos quedamos.
Dende entonces lo lloramos
Sin consuelo, creanmenló,
Y al hombre que lo mató,
6760 Nunca jamás lo encontramos.

Y queden en paz los güesos
De aquel hermano querido.
A moverlos no he venido;
Mas si el caso se presienta,
6765 Espero en Dios que esta cuenta
Se arregle como es debido.

Y si otra ocasión payamos
Para que esto se complete,
Por mucho que lo respete
6770 Cantaremos, si le gusta,
Sobre las muertes injustas
Que algunos hombres cometen.

Y aquí, pues, señores míos,
Diré, como despedida,
6775 Que todavía andan con vida
Los hermanos del dijunto,
Que recuerdan este asunto
Y aquella muerte no olvidail

Y es misterio tan projundo
6780 Lo que está por suceder,
Que no me debo meter
A echarla aquí de adivino;
Lo que decida el destino
Después lo habrán de saber.

MARTÍN FIERRO
6785 Al fin cerrastes el pico
Después de tanto charlar;
Ya empesaba a maliciar,
Al verte tan entonao,
Que traias un embuchao
6790 Y no lo querias largar.

Y ya que nos conocemos,
Basta de conversación;
Para encontrar la ocasión
No tienen que darse priesa.
6795 Ya conozco yo que empiesa
Otra clase de junción.

Yo no sé lo que vendrá:
Tampoco soy adivino;
Pero firme en nú canúno
6800 Hasta el fin he de seguir:
Todos tienen que cumplir
Con la ley de su destino.

Primero fue la frontera
Por persecución de un juez;
6805 Los indios fueron después,
Y para nuevos estrenos
Ahora son estos morenos
Pa alivio de mi vejez.

la madre echó diez al mundo,
6810 Lo que cualquiera no hace;
Y tal vez de los diez pase
Con iguales condiciones:
La mulita pare nones
Todos de la mesma clase

6815 A hombre de humilde color
Nunca sé facilitar .
Cuando se llega a enojar
Suele ser de mala entraña,
Se vuelve como la araña
6820 Siempre dispuesta a picar.

Yo he conocido a toditos
Los negros más peliadores;
Había algunos superiores
De cuerpo y de vista ¡ai juna!
6825 Si vivo, les daré una
Historia de los mejores.

Mas cada uno ha de tirar
En el yugo en que se vea;
Yo ya no busco peleas,
6830 Las contiendas no me gustan;
Pero ni sombras me asustan
Ni bultos que se menean

La creia ya desollada,
Mas todavía falta el rabo,
6835 Y por lo visto no acabo '
De salir de esta jarana,
Pues esto es lo que se llama
Remachársele a uno el clavo.

no voy a hablar de la china

me parece que hay que empezar a explotar la figura del gaucho para el lado de los buenos. ¿No les da ternura el gordo con boina asomado mirando la sesión de los diputados? Si no estuviera contada la historia abajo podríamos pensar que se trata de un chacarero que solo quiere enriquecerse.
Es que los chacareros vienen con la figura del hombre sacrificado, abnegado y trabajador (que lo son), pero sabemos que en su ambigüedad el chacarero suele ser un tipo que tiene tanta avidez por el dinero (que no muestra, elegantemente) como cualquier timbero de las finanzas ajenas. Trabajan de sol a sol, sí, pero sus campos le dan trabajo a una cantidad limitada de personas (muchas veces en la delgada línea), y en ese aspecto, en dar trabajo, no puede competir con la industria.
la industria, además de dar valor agregado a las materias primas, da trabajo al que lo necesita, y por ello un salario.

Ahora bien, hay una cosa que deberíamos pensar que tiene que trascender el primer acto de dignidad de una persona (que sería un trabajo con un salario digno), y es el derecho a la vida digna y a la salud. Acá, en la imagen, un chacarero que no es de aquellos que interpretan literalmente el precio del grano que figura en el tablero, sino uno responsable, agroecológista. Un lindo ejemplar cuya imagen podría ser explotada para el lado de los bueno, pero, ¿por qué está ahi?

Lo atraviesa una historia, una pérdida. Va a ser todo lo que esté a su alcance para que no se repita (como muchos "padres" que luchan por la justicia luego de haber sufrido ese tipo de derrotas, esas injusticias).
He aquí el chacarero bueno, el chacarero que está "en la vereda de enfrente" (como no quisiera Meicri) del otro, del que vemos como un buenudo pero que solo está interesado en cobrar sus buenos dividendos sin retenciones.

Yo creo que deberíamos ser todos un poco más responsables.

Y ni hablar de la responsabilidad de "los grandes ganadores" de apadrinar un poco más las expresiones culturales, pero eso ya es otro párrafo.

jueves, octubre 08, 2015

chacarero (III)

me dicen el revoltoso
por andar de juerga los domingos.
pero si me vieran cómo
me hago tierra con la tierra
me dirían el guadaloso.

eso de bailar el escondido
la zamba
son cosas para la gente
que cree que viene de otro lau.

Acá venimos de la tierra
labrada
y ancestros que han recomendado
que cuidemos el mango
porque la guerra
cuando viene
no deja nada.

Quién pudiera verter el agua
de los caños de mis departamentos en Rosario
para inundar esta zanja
que ya está verde,
que ya palpita la cosecha de abril.

Está complicada la cosa del agua.

chacarero (II)

Caballo demorado y la pucha

el rebenque hace juego
con el zaino.

El camión que está llegando trae
ciento cincuenta cabezas
trescientas orejas, 
trescientas flores
de mollejas.
Sin contar con el rumor
que dicen
que la mitad
viene preñada.

Octubre fresco y danzante, 
hace treinta años atrás 
hubiera pagado a diciembre. 

Pero ahora hasta han civilizado 
la inclemencia y el cálculo.

chacarero

Me levanto a las 5 y media de la mañana
y qué va a ser
si me gusta.
preparo todo despacio, el apero
entre mate y palosanto
mecho un rezo
voy cantando.

La madrugada la hace dios
para calcular la distancia
entre lo lindo y lo feo.

Se han arruinado las botas
de tanto pisar rocío.
Y para colmo no ha llegado
el suministro.

Ta la chata lista
vuelvo al ruedo, carajo.
Escupiendo sordo,
cada día
hago como que como y
siento el ruido que hace
el sol cuando sale.

miércoles, mayo 06, 2015

scola do samba

la otra noche me clavé dos pelis de eeeeettore scola.
el último, che strano chiamarsi federico, un homenaje al querido FF, hermoso homenaje que cuenta la vida de su amigo como su amigo. un film que habla de una amistad basada en la admiración. hay una cosa como el maestro y su alumno, y eso que son casi de la misma edad, federico y ettore.
hay una conversación que tienen con un pintor callejero que quise transcribir:



Escena con el artista pintor
Quiénes eran los niños que ha dibujado?
Ese es el famoso milagro de San Nicolás, la resurrección de los niños. Un carnicero los había matado y los mantuvo en sal para después venderlos como carne. Es una historia conocidísima, la conocen, no?
No!
Bueno, eso es la ignorancia
Es usted muy simpático además de buen pintor
Gracias, esta noche no he estado tan del ingenio. Parece una tontería pero está todo ahí. Porque en el caso de un empleado de un banco no tiene un buen día, no es que se vaya a confundir el crédito con el débito. A no ser que sea un ladrón, un pícaro, verdad? Pero para el artista es otra cosa. El artista sin inspiración confunde todo, las proporciones, la perspectiva, los colores…
Yo tenía confusamente una cierta atracción desde niño, hacia ciertos personajes que en general, en el pueblo donde había nacido, eran considerados extravagantes, y a quienes se los miraba con cierta severidad, o sea, los artistas. Yo estaba fascinado del hecho que no iban al barbero, que pod´rian llevar el cablelllo largo, que lavaban poco,  , y los admiraba porque eran considerados unos canallas unos vagabundos.
Yo tampoco voy mucho del barbero, ni me lavo mucho. Pero para el arte no es suficiente, para el arte se necesita la inspiración. es una batalla diaria
También él batalla todos llos días con la inspiración. pero al final gana.
También ustedes pintan?
Trabajamos en el cine, él es fellini
Ah, sí, el director, lo conozco. Ese que hace todas las mujeres con los pechos y los culos grandes, no?
Sí, somo colegas
Colegas? Vamos despacio, eh. Hasta que se pruebe lo contrario, el cine es la séptima arte, mientras la pintura es la tercera, no confundamos.
Por qué? Las sabe todas en orden?
Cómo? Arquitectura, música, pintura, escultura, poesía, danza. Y al final viene el cine… de qué se rien? No soy una caricatura
No, es solo porque usted es muy simpático
Hace mucho que dibuja?
Prácticamente he nacido con la tiza en la mano. De donde yo vengo se dice que el arte se encuentra en la cuna.
Yo en cambio no he pensado nunca de niño que habría sido director cinematográfico. Tenía las ideas muy confusas, sabía que no sabía que sería médico como quería mi padre, ni el cardenal como quería mi madre, a quien he desilusionado.
Pero también las ideas confusas ayudan, porque la certeza mata cualquier inspiración.  la creatividad no tiene reglas.
Sí, la creatividad es una forma de la enfermedad. No es que uno se pone a pensar en agarrarse una gripe, se la agarra a la gripe.
Prácticamente es una cuestión de culo
En el momento en que hago mi trabajo, en el momento en el que me convierto en un cineasta, me habita un oscuro habitante, que dirige todo en mi lugar. Yo pongo a disposición solamente mi voz, mi sentido de artesano, mis tentativas de seducción, o de plagio, o de autoridad.
Yo también vengo habitado de un inquilino que no me convence. Esta noche por ejemplo no sabía ni siquiera cómo mantener la tiza en la mano.
También el cine, que es pintura, incluso antes de ser literatura o dramaturgia. Los objetos y la luz en los objetos. Cuál es el componente esencial de la pintura? Qué me diría usted
Las manos, qué tienen las manos que no me salen


un par de secuencias posteriores a la charla en el auto entre los tipos anteriores hay un nuevo diálogo que se da en una caminata entre fellini scola mastroianni. es un monólogo de fellini, pareciera que va pensando en voz alta.

Francamente no lo sé. Mis películas nacen porque firmo un contrato. Tomo un adelanto, no lo quiero devolver, y tengo que hacer la película. Yo no creo en la libertad total en la creación, el creativo abandonado en esta dimensión de total libertad tendería creo que a no hacer nada.
Federico, Marcelo, esperen, voy con ustedes.
Una cosa peligrosa para un artista es precisamente la libertad total. Es decir, la espera de la inspiración, o sea, toda esa retórica romántica. Pero el artista, psicológicamente, es un transgresor. Es alguien que tiene la necesidad infantil de transgredir. Y para transgredir hacen falta los padres, un director, un sacerdote, la policía. Yo también necesito un contraste, necesito de alguien que me irrite, así que necesito de un enemigo para defender lo que hago.
Dónde está marcelo
Dónde querés que esté, en el teléfono!


 


jueves, abril 30, 2015

una apuesta por la complejidad

porque cada uno, en algún momento de su vida, se plantea la necesidad de aclarar los tantos, o no aclararlos, definitivamente. Entonces surge esa necesidad de ver en profundidad, y esto en el lenguaje se refleja en las oraciones subordinadas, ese tipo de frase en las que especifican los pormenores de los detalles.
Porque para algunas personas los detalles no son menores. Son personas que observan, que están en la meticulosidad del asunto, sin siquiera dar por sentado nada, ni siquiera la prolijidad. Porque la prolijidad es enemiga de la complejidad, y es enemiga de la profundidad.
Como por ejemplo, ¿por qué me pasa un bora? Es un asunto menor, a la mirada de cualquiera. Pero es un detalle sobre cómo transita uno la ruta y cómo la transita el otro. El bora quiere superar a todo lo que tiene adelante, sin discriminar. El que maneja el bora solamente respeta a los autos caros, a los autos que tienen más impronta que un bora. Pero a un fiat no lo va a respetar, lo va a pasar por encima, lo va a culpar de todas las malas maniobras, lo va a aniquilar. Porque así es el bora, el que maneja el bora: un negador de todo lo que no está a su altura. El del fiat es mucho más modesto, solo está pensando en trasladarse con cierta comodidad de un punto al otro, escuchando quizás un disco de pavarotti, o de banana pueyrredón. En su complejidad, es simple, porque no se pregunta por qué el bora lo supera con esa vehemencia, como con bronca. Porque el conductor del bora le tiene bronca a lo que niega, el conductor del bora está escuchando metallica, está escuchando música electrónica, y quiere matar, quiere atropellar.
sin embargo, cada uno, en su simpleza ha hecho una elección por una complejidad. Uno quiere saber el acorde disonante que escucha mientras maneja por una ruta pampeana, y ve el horizonte, el sonido del motor es apenas un zumbido, y las luces le indican que todo está correctamente seteado para el tránsito. Quizás esté pensando en los folletos recientemente impresos en su agencia, o esté pensando en la cara del tipo que acaba de comprar un viaje mientras desenvolsaba su dinero en el mostrador, y la expresión de esa cara reflejaba de algún modo esa compleja relación de esa persona con el dinero.
Pero todo se puede extender, no deberíamos pensar que infinitamente, pero mucho más allá de lo que podemos pensar.
Por eso, cuando uno ha optado por la complejidad, no le van a alcanzar todas las palabras, siempre estará en busca de otra y otra más. Eso que solemos llamar lo profundo, y lo que otros quisieran depredar, borrar por completo del planeta. Sabemos que unos y otros no van a durar.


martes, abril 28, 2015

la integración



No se vive como una invasión, sin embargo el concurso de la calle ha ganado en variedad. Vemos pasar los caballos y los todos junto a los pavos reales, y todos circulan con la misma vehemencia y sentido de pertenencia, o al menos eso es lo que creemos todos, o quizás lo que creemos solo nosotros, los gallos. Desde atrás del alambrado se puede observar con mucha tranquilidad, sin temor a que los ositos de peluche quieran atentar contra los huevos de nuestras esposas. Pasan señoras que caminan rápido, y señores que llevan corbata, y detrás vienen cantando dos muchachos definidos por su afición a algún club de fútbol a juzgar por sus cánticos y sus vestiduras. Se nos escapan cuáles son los otros detalles que definen a las personas, pero vemos a la señora que con muy poca sutiliza y cuidado hace un gesto de atención a los muchachos de la hinchada cuando pasa el trajeado. Probablemente ese hombre vestido así provenga de un barrio marginal, un barrio que quizás esté separado del resto de la ciudad por murallas divisorias. Son personajes no muy queridos porque, así vestidos, van apropiándose de todo lo que se les cruza, como niños caprichosos: “esto es mío, esto también es mío, ese juguete de mazinger es mío, todo es mío”. A un niño, los padres se lo suelen permitir, pero cuando los niños no crecen se transforman en un peligro para la sociedad. Por fortuna, el hincha del club de fútbol tiene un sentido de pertenencia coherente a la ética más cercana a la justicia, ya que por andar siempre agrupado ha perdido el miedo al ataque del que todo lo quiere. Y ahí están los muchachos, poniendo las cosas en su lugar, bajándole los humos al trajeado que enseguida llama a su corcel, cual el zorro con un chiflido, cual maicol nai a su auto fantástico que lo viene a rescatar. Claro, qué se pensó, dicen los muchachos, triunfantes.
Esas realidades conviven, gracias a las políticas de integración que han propuesto los gobernantes en los últimos años. Antes no se cruzaban: los muchachos trajeados de los barrios vivían en los barrios, los muchachos de los clubes vivían en los clubes, las señoras del centro habitaban el centro. Por eso el centro fue el espacio del comercio, porque, como todos saben, el comercio es cosa de señoras.
Políticas de integración han sido la escuela, por ejemplo. Antes a la escuela solamente iban los niños pobres, que no tenían trabajo, ya que los niños ricos siempre se educaron en la cultura en sus casas, lejos de las reuniones sociales. En sus casas se educaban los futuros gobernantes (y no gobernantas, ya que, como todos saben, la mujer no tenía lugar en la política, es decir, la mujer no tenía lugar en la opinión sobre la cosa pública, es decir, la mujer no tenía lugar en un estado de igualdad con el hombre, ya que además de tener que trabajar en la casa, tenía que ser sensible y buena esposa, y todas esas cosas que aburren y espantan a los maridos que inmediatamente van en busca de prostitutas y vida política. Por cierto, a las prostitutas tampoco las dejaban participar en política, pero y sin embargo, como es sabido gracias al estudio de la historia, ejercieron un poder absoluto en las decisiones de los gobernantes, poder que perdieron en gran medida desde que la mujer empezó a ser considerada en el mundo de la política). En las escuelas iban los pobres y pequeños brutos. Allí, en la escuela, aprendían que 1 más 1 era igual a 2 (algo que ya no es más considerado cierto, por fortuna), y que dos más dos era igual a cuatro (lo que aterrorizaba a cualquier niño que se educaba en su casa, como futuro rico y gobernante).
En la escuela les impartían sus primeros conocimientos de lengua, a saber: el sujeto y el predicado. No hay en el mundo posibilidad de que una frase no contenga un verbo que predique sobre un algo, o sea, un sujeto, que puede ser una persona o una cosa. Esto, explicado así desde la generalidad, estaba muy dirigido hacia las clases sociales menos pudientes, que nada tenían y con nada podían ejemplificar. Ese modo de impartir la educación, para todos en igualdad de condiciones, generó lo que ahora llaman la brecha de la desigualdad. Personas hambrientas que intercalan con personas que nada les falta. ¿Por qué, se preguntan aun algunos, si todos tuvieron las mismas oportunidades, no todos las pudieron aprovechar de la misma manera? Es sencilla la respuesta: porque las personas no son iguales, por lo tanto la igualdad de oportunidades es una falacia.
Pero esto no es noticia, para la vida en la urbe. Ya todos saben que no hay igualdad de una casa a la otra, ni de una caja a la otra. Los niños que fueron criados en su casa, al contrario, tuvieron éxito en la clase de lengua, porque cuando les enseñaron el sujeto y predicado, lo hicieron ejemplificando sobre otras lenguas, como el francés, o el inglés. La premisa de la educación en casa es ayudar a pensar racionalmente, mientras que la premisa de la educación en la escuela siempre fue enseñar a olvidar que existen las diferencias.
Pero esto también se va terminando, por fortuna, y vemos cómo la ciudad comienza una etapa de deterioro irreversible. Hemos visto cómo se ha construido la ciudad, y luego hemos visto cómo se destruyó lo construido para volver a construir algo más grande en el espacio que quedó libre. Ahora vemos cómo los edificios de altura comienzan a desprender sus pedazos de hormigón, que empiezan a caer sobre los transeúntes, una idea que hace unos años hubiera causado horror, y que ya no asusta a nadie. La ciudad, si bien se cae a pedazo, no termina de ser expulsiva, ya que todavía tiene sus estadios de fútbol, adonde se congregan cada día miles y miles de personas. Los que todavía no hicieron su exilio en el campo.
El campo, ese espacio que niega a la ciudad, ahora ha comenzado a planificar el modo de hospitalizar a tanta gente que ha decidido que lo mejor era posibilitar un regreso a la tierra. Han proliferado los pequeños poblados, con las antiguas estructuras de pueblo y el trazado urbano de damero. En el medio ha resucitado, como por arte de una magia macabra, las plazas, en las que los días de fines de semana se pasean de la mano o del brazo las parejas, sonriendo como creen que sonreirían “los abuelos” esas generaciones de gente que dejó el pueblo para irse a la ciudad.
Pero no hay que ser apocalípticos: todavía quedan esperanzas, ya que este año es año electoral.

la ciudad

La multitud es un hervidero. Por eso la gente adora la ciudad, porque bulle, se mueve por sí misma, en igualdad de oportunidades, en desigualdad de voluntades. El que está afuera no puede comprender, desde el margen no se ve, porque nunca se puede ver más allá de lo que alcanza la mirada, sencillamente así estamos hechos: limitados y torpes, apenas podemos descifrar caracteres y suponer qué es lo que está más allá. Entonces, el que está afuera se enloquece imaginando qué habrá adentro, y cree que vale la pena tanto como que le sería imposible habitar ese espacio, o cohabitar. Y sin embargo está el que se anima, por voluntad o por desesperación, a probar qué es eso que está adentro, o que dicen que está adentro, hasta que se da cuenta que no era para tanto, que en realidad no hay un adentro y un afuera, como le habían hecho creer.
Pero mientras tanto, en la ciudad se concentra todo: para los que valoran la cercanía del todo, es ideal. Pero es justo decir que la cercanía está sobrevalorada, porque no hay adentro, así como no hay otra cosa. El que está adentro y no puede encontrarse a sí en la multitud, lo que es muy común, es el que inventa el mito del adentro, y hace creer a algún otro que está afuera y que ese afuera existe. Pero en realidad se trata de un incómodo conflicto interior, lo que dan a llamar “problemas de autoestima”.
Es muy común tener un problema de autoestima, y en torno a estos problemas es que volvieron a reflotar las ciudades. Que no son otra cosa que la manifestación burguesa de la sobrevaloración de la cercanía: la ciudad se conforma en la disputa entre un querer ser algo que le hicieron creer a uno que existe, pero en realidad no s tal, como la diferencia de clase es una sobrevaloración de una aristocracia. Aunque el poder y la oligarquía siempre hayan existido, lo que es innegable.

Pero a la ciudad vienen, mocosos, a perderse entre la gente. Llegan a la estación de ómnibus, y caminan esos pasillos y ya se sienten diferentes, los pocoautoestimados, y bajan una escalera mecánica y ya se mimetizan con lo que la ciudad les ofrece. Por ejemplo esa chica, con los jeans rotos, la vemos en esa misma escalera, con cara de querer roña: es dark, y así le han dicho que es la cara que tiene que poner. Pero en su fuero íntimo solo está alimentando esa ficción de “he llegado a la ciudad, el único lugar en el mundo en el que puedo ser auténtica, puedo ser yo misma, puedo ser tal cual soy, y así me siento mucho más libre”, etc. Una serie de falacias y desinformaciones que le han hecho creer atraviesan su convencimiento: cómo es posible que tenga que venir a la ciudad a confundirse así. Primero porque cree que andar y perderse entre la gente que pasa equivale a no ser mirada, por lo tanto ser aceptada y ser querida, y luego, identificada con la ropa y los modales de un grupo social con el cual se haya unida de facto, se convence de su originalidad que no es tal.
Pero qué es la chica dark al lado del cura que pasa caminando, con la camisa desabotonada en el cuello, justo en el lugar de su voto, su sacrificio. Ser cura, andar uniformado para informarlo, no es otra cosa que lo mismo. Como el muchacho con los zapatos gastados, pero el traje impecable, a dónde cree que va? A hacer “negocios”? la ciudad es buena para los negocios, por esa cosa de la cercanía. Pero los negocios están, como la ciudad, sobrevalorados.
Los negocios los hacen los que no tienen otra cosa mejor que hacer en el mundo, o sea, casi toda la gente que habita el mundo. Es difícil encontrar algo bueno que hacer en la vida, algo que valga la pena. Los que se dan cuenta de ello saben valorar con mesura su labor, porque no hay mejor negocio que la ambición de sobrevivir y poder seguir ocupado, disfrutando de lo que uno hace. Que puede ser, por ejemplo, vender lechuga en el mercado central.
José encontró que su vida pasaba por vender lechuga, que lo único que quería hacer en el mundo era vender lechuga, que la lechuga era su pasión. Y por qué no habría de serlo, si cada uno puede elegir su pasión. La vena de josé latía al ritmo de la lechuga. Sabía qué huertas, de qué campos, tenían la lechuga, tanto como sabía el modo que utilizaban para sembrarla, para regarla, para cosecharla. Estudió, pudo hacerlo gratis, las variedades de las lechugas, los mejores modos de tener un almácigo, el valor proteico de cada variedad. Sin dudas José hubiese querido comercializar exclusivamente lechuga mantecosa, pero la arrepollada también tenía un nicho que debía respetar, la preferencia de cierta clase de gente que habitaba en cierto barrio. también incursionó en los saberes de la radicheta, la rúcula, verduras de hojas verdes. En su currículum josé agregaba que había hecho cursos de comercialización, pero esto no le interesaba tanto como saber qué lechuga ofrecer para cada oportunidad precisa. Porque cada lechuga, cada planta, para él, parecía estar destinada a un tipo de comensal, en una situación particular. Solía decir “hay lechugas que acompañan muy bien tanto al asado como al asador, pero el bife a la plancha solo admite las hojas más crocantes, apenas aderezadas con sal y oliva, en su justa medida, una delicia”.
Claro, josé pensaba en el comensal, no en el potencial cliente (que podía también ser un intermediario). José pensaba en términos estrictos de finalidad, y no de transacción. Y eso, que en la ciudad pudo haber sido su perdición, se transformó en su fuerza.
Pronto pasó a ser tenido en cuenta por la gente que deambulaba en el mercado, y con quienes tenía conversaciones sobre su apasionada vida. Lo importante, pensaba José, de tener una pasión no es solamente poder transmitirla y compartirla, sino darse cuenta que el otro también puede tener una pasión, y que quizás también quiera compartirla con uno, lo importante entonces de tener una pasión, pensaba josé, era saber escuchar al otro. Claro que en la ciudad, ese otro era incontable, pero no infinito. Es que hay tanta gente en la ciudad, tantas personas, a saber: señoras que barren la vereda, que están primeras en la lista por ser primeras también en salir a la calle por la mañana a limpiar, cosa que es algo bueno, pero también a chusmear, que es el lado negativo del asunto, porque como medio de comunicación, como todos los medios de comunicación, funcionan a medias y tergiversan la realidad, señores con reloj grande dorado y gorro, señorita con medias y pollera que va a trabajar, señoritas que se besan en los subtes, viejos que no se quedan encerrados en sus casas y también miran a las señoritas que se miman en el subte, señores con sus esposas que caminan por la calle con bastones, de esos en cantidad, llenan la ciudad. Después también hay en la ciudad gente que atiende sus negocios, gente que trabaja en negocios como empleados, gente que camina a las 18 hs por la vereda de la avenida, con mucho apuro, y gente que pasea, de esos hay a montones. Gente que va a al mercado, esos son casi todos. Pero hay muchos mercados, porque se valora la cercanía. Y para que haya muchos mercados, antes tiene que haber un solo mercado, el mercado grande que le provee a todos los mercados, el mercado que recibe toda la mercadería mercadeable en la ciudad. Y ahí está josé, en su stand de solo lechugas, hojas verdes. Su pasión está puesta ahí, cada mañana se despierta, cerca de las 4 de la mañana. Se pone los zapatos, como la mayoría de las personas, con la debida atención de que cada persona prefiere un tipo de calzado confortable pero también acorde a la imagen que tiene de sí mismo y del grupo social o tribu con la que se siente identificado. José usa mocasines porque es un hombre de negocios. Lo pueden comprobar si van al mercado central, José es el del stand de la lechuga. Usa traje, corbata, porque siente que su trabajo es muy importante, fundamental, es su gran pasión. Por eso no subestima ningún momento de su vida ni a ningún potencial comprador y menos aun a un potencial comensal. La corbata se la pone porque cada día de su vida es una fiesta. El valora su gran pasión, porque sabe que no todas las personas tienen ese mismo sentimiento. Y llega al mercado a las 5 de la mañana y ya recibe el cargamento para el día. No se cree especial, porque use corbata y mocasines no le hace asco a arremangarse y bajar cajones de lechuga junto a sus dos ayudantes, pablo y manuel. Luego de descargar el camión entero, se toman unos mates para recomponer energías, josé se lava la cara para estar presentable y en eso ya son las 6 de la mañana, la hora en que se abren las puertas del mercado central de concentración a donde van a ir todos los representantes de los mercados de cercanías. Y habiendo seleccionado las mejores lechugas y luego de haberlas montado en exposición de modo tal que sean las primeras en ser elegidas, se pone en la entrada de su estand de lechugas, llamado hojas verdes y también es su razón social en la factura, entonces es cuando su pasión empuja y quiere salir. La vena empieza a latirle, y josé es un tipo exclusivamente feliz. se siente solo ene l mundo, está solo, es todo felicidad. Entonces empieza a gritar “lechuga! Lechuga! Lechuga!”

Es de envidiar. A la gente no le gusta cuando alguien es feliz, porque la felicidad ajena realza el contrasta con las propias miserias. Pero eso no detiene al feliz. Y sí hace más infeliz al infeliz, que encima es mayoría. Y ya está planificando hacer daño al feliz. Así va el mundo, señores, bienvenidos a la ciudad. Esto es lo que encontramos en el centro: miserias humanas que se rozan, por el asunto de la cercanía, con las más grandes pasiones. La chica dark se cruza con el cura que viene apurado, con el botón de su voto desabrochado, pasan delante de josé, el lechuguero, y no lo miran, y nadie se mira con nadie. En ese instante frena un colectivo a unos 20 metros y descienden 8 personas, e inmediatamente se detiene otro colectivo, de otra línea, y descienden 12 personas, y ya son 20 personas que entran en la escena, tan rápidamente como vertiginosamente, y así como entran, también salen.
En ese contexto, es lo que venía diciendo de la mirada periférica, que es la mirada que puede ver mucho más de lo que ve la mirada, pero solamente de un modo panorámico, porque es más difícil ver en la profundidad. El límite de la mirada en la profundidad es el horizonte, y el horizonte es lo más real que pudo inventarse para que aparezca, por fin, lo que muchos dan a llamar la imaginación, pero que otros llaman “el mundo”. El mundo es eso que conocemos pero que no estamos viendo todo el tiempo. Conocemos, es un decir, reconocemos ciertos comportamientos en realidad, comportamientos que se repiten sistemáticamente, y por eso no hay mucho más que saber. Siempre está ahí, siempre está haciendo lo mismo, en el mismo lugar. Pero aunque parezca que todo siempre es igual y es lo mismo, todo está cambiando, irreversiblemente. Tanto, que si uno se descuida, probablemente no vuelva a reconocer lo que creía haber conocido alguna vez.
Sucede, las personas se vuelven a encontrar, luego de un tiempo, pongamos por caso un límite de tiempo como por decir algo, un año. Un año que en el mundo de la cultura es decir 365 días, si entendemos al día como el tiempo que tarda la tierra en dar una vuelta completa sobre su eje, en su baile privado, que es aproximadamente una unidad de 24 horas, conformadas por sus 60 minutos y cada minuto con sus completos 60 segundos. El latido del reloj es similar al latido del corazón, el pulso de la vida.
Se vuelven a encontrar las personas, y no se reconocen. Ella tiene el pelo más largo y de repente sonríe más que la otra vez, insiste en sonreír. Habían hablado antes? Estrictamente de negocios. Ella estaba vendiendo esas tierras, aptas para el cultivo de café. El muchacho había ido, interesado en comprar tierras con el dinero que había recibido en herencia de un tío que había muerto hacía unos años y no había dejado descendencia. El dinero que dejó en herencia ese tío venía de la familia, es decir, ese tío había tenido dinero toda su vida, lo había heredado a su vez de su padre que lo había recibido de su padre, un próspero agricultor devenido político, representante de los trabajadores. Siempre la plata sale de algún lado, a alguno le tuvo que ir lo suficientemente bien para dejar algo. Pero puede ser que el que haga algo bien sea uno, y entonces prospere, como en el caso del muchacho, que al momento de recibir la herencia ya estaba bastante acomodado en varios asuntos relativos a su trabajo como costurero. Entonces, tomando ese dinero que había aparecido inesperadamente, antes que dilapidarlo en el juego y la perdición, decidió invertir en algo que le otorgara una renta con la cual aprovechar y poder viajar cada año al mar, como había sido su sueño desde muy pequeño, con su mujer y sus dos hijos varones. Y aparece ella con ese campo en venta, que no era de ella, sino que ella lo estaba manejando para venderlo, y se conocen. El diálogo duró aproximadamente 1 hora esa vez, y el negocio no prosperó. Ella vendió el campo un mes más tarde a una compañía de talabartería que tenía una fábrica a las afueras de la ciudad. Se volvieron a encontrar, entonces, en el marco de un congreso de comidas hechas a las brasas. Ella se acercó a él y le dijo “vos sos jorge, verdad?”, a lo que él respondió “claro, te veo cara conocida y no puedo recordar de dónde”, y entonces ella “sí, soy estela, la que vendía el campo el año pasado, te acordás” y él entonces “sí! Claro que sí, ahora te recuerdo! Cómo estás? Te hiciste algo en el pelo?” y entonces ella se da cuenta que él quiere decir algo más, porque no sólo es verdad que se hizo algo en el pelo sino que además tiene como 5 kilos menos. Ella lo ayuda con esa información para excusarlo ante el atentado de no haberla reconocido más rápidamente. Pero en realidad, en otro tipo de situación, también pudo haber sucedido que la haya reconocido y no haya querido acercársele, pero no por una razón descalificante o maligna, sino quizás por no molestar al otro, por no ponerlo en la situación de tener que reconocerlo a uno, por no tener que incomodarlo.
Sin embargo la ciudad está para eso, para chocarse, para encontrarse, para juntarse. Quién puede estar cómodo, como pez en el agua, en la saturación de las posibilidades hacia uno y hacia el otro?
Y después está la variable económica. Hay dos personas que se cruzan todos los días, 3 veces por día. Hay personas que alguna vez se han cruzado, aun sin mirarse uno al otro, como el cura y la chica dark, pero después están en la ciudad esas personas que no se han cruzado ni se cruzarán jamás. Conviven, sin embargo jamás se han visto la cara ni por un segundo, y siempre han estado a un mínimo de 200 metros de distancia. Qué mirada puede captar a ese otro, que tampoco sabe quién es uno? No hay chances de llegar a ningún lado en un mundo tan complejamente irregular e injusto. No hay igualdad de oportunidades, si las personas que habitan la ciudad, muchas veces se ignoran, inocentemente, pero inefablemente.

lunes, noviembre 10, 2014