lunes, julio 04, 2011

NYCXVI

Encuentros con la policía de Nueva York. Qué presencia, señora. Están en todos lados, saben todo.
Me ven pasar y no soy un sospechoso. Pasa el power ranger rojo y ya lo miran mal, pero a un tipo como yo que tiene su visa, su pasaporte, su cara europea, todo bien, te miran e incluso te saludan. Qué buena es la policía de Nueva York, jamás imaginé que diría algo semejante. Enseguida están ahi para ayudarte, ante cualquier reclamo, cualquier necesidad. Entrás a un negocio y te parece que te están cobrando de más, ahi está la policia para intermediar. Vas caminando y te llama el policía y te dice si serías testigo por el robo del pancho al panchero de la esquina. Vos le decís nou comprendou y te dejan en paz.
La policía me pregunta si tengo algo que ver con el crimen de la vecina que mataron ayer, yo le digo que nou comprendou, y está todo bien, además ya me estoy yendo, qué quieren que les diga, está todo bien, cada minuto de mi vida en Nueva York vale lo que el oro, no tengo tiempo para perderlo en policía, por más bien que te traten.
Bueno, hoy me tomé la lancha y me dejó por acá, con el monkey de la música. Me hace acordar cierta canción de cierto artista de mi país. Pude visitar ciertos lugares, sí, muchas cosas que se ponen en contraste con la ciudad innombrada, donde suelo vivir. Acá hay una ciudad, la ciudad de mis sueños, allá suele haber una ciudad, anclada, demandada, cotizada, reventada. Así se llaman los barrios de mi ciudad, que tiene dos caras, una pampeana y otra litoraleña, como si la propia ciudad representara un límite, como si una de sus calles, oroño ponele, marcara el final de la pampa húmeda y el principio del litoral, y viceversa. De acá para allá llueve y es bueno porque favorece las actividades agropecuarias, pienso, ponele, pero de acá para allá se mojan los pescadores en el paraná cada vez que llueve.
No, lo pienso otra vez y es imposible escindir una cosa de otra. Está claro que el tipo pampeano, el tipo de la llanura, no piensa en términos de economía ictícola, no come pescado, digamoslo llanamente. Pero una cosa no se puede dividir de la otra. Es el mismo frío que me espera allá, la semana que viene, cuando vuelva a casa. Hoy me llegan noticias de que hace 3 bajo cero, y yo tomando un matecito al sol, las viejas de Brooklyn en la vereda, los pibitos corren en la esquina.
Hace mucho calor, es la hora de la siesta. Un negro toca el timbre de una negra. Dentro de un rato se escucharán gritos, le hará un hijo negro. Pasa un maricón con una pizza de entrega. Comen pizza al mediodía, la pizza de Luigis. Este es el paisaje nuevayorkino. Vos te reís, pero lo viste en una película de Spike Lee. Pasa la tarde, mansa, como en cualquier barrio zanjado de rosario, en que la tarde pasa mansa, como a las 3.
Cuando el calor no se soporta más aparece un padre de uno de los pibitos que revolotea con unas figuritas, aparece con un martillo o unas pinzas. Parece que va a reventarle la cabeza al dueño del sol, al que trae este calor que ya es insoportable, calor que ningún aire acondicionado ya puede apaciguar. El calor ese que te hace sentir que estás viviendo en el mismo horno de dios, y que los hijos de dios están esperando que saque del horno doraditos nuestros cuerpos, para comernos mejor. No! dice uno de los hijos de dios, a mi me gusta sequito! Entonces el horno no para de cocinarte. Y el padre de uno de los pendejos golpea en el sombrerito de un banquito que hay en todas las esquinas de Nueva York pero este es en la esquina más mansa del barrio más manso de Nueva York. Entonces sucede la magia.
El arco iris sale en un día sin nubes. El cielo está azul increible, la tarde te hace llorar de la emoción. Estás en Nueva York. Entonces las criaturas de todo el barrio se colocan debajo del chorro potente del agua de los bomberos y apagan el fuego que dejará con hambre a los hijos de dios, y todos nos metemos debajo del chorro y todo el barrio se moja, y cuando todos están más frescos y ya son las 4 y media de la tarde y las señoras se acomodan en sus sillones y sus reposeras en las puertas de las casas, entonces los pibes dejan de solo mojarse y empiezan a jugar y a saltar en la calle encharcada, y gritan y cantan. Es Nueva York, la última postal detenida la guardo en mi retina. Mañana tengo una reunión y ya se termina mi viaje. Debo regresar al frío, al invierno, a la pampa húmeda. Al café con leche, al fútbol para todos, a los amigos contando las bromas de siempre, al vino agrio, a la cama, a la almohada que ya no sé qué sueños me traerá porque el sueño de Nueva York se ha cumplido.
Podría empezar a soñar con un auto. Y cuando tenga un auto soñaré con otro auto mejor, o con una casa mucho más grande. Sueños capitalistas. Deseo de tener. Deseo detener. Detengo este razonamiento estúpido, me detengo en el medio de una calle para que me pise un camión, para que me lleven al hospital para quedarme más tiempo en Nueva York, para quedarme a vivir en Nueva York, lejos del frío, lejos de todo lo que me muele la cabeza, lejos...
Pero en Nueva York no te pisan los camiones, todas son sendas peatonales.

jueves, junio 30, 2011

NYCXV


Se agotan los saldos, se agotan las energías. Se agotan las entradas. Todo va fluyendo gota a gota hasta que ya no queda más. Hasta la última gota de sangre, hasta la gota gorda, hasta desagotar las cañerías.

Los estados de la materia son líquido líquido y líquido. Un líquido que sale del pene, una partícula infinita de ese líquido sos vos, soy yo, somos todos. La otra parte se va por las alcantarillas, y nadie hace nada. Somos líquido, somos agua. La sangre no es agua: en algo nos parecemos, tú y yo a la nieve, tú en lo blanca y galana, yo en deshacerme.

Nueva York está rodeada de agua, por todas partes la gente cruza puentes, todos los días los puentes se rompen para que un suicida vuelva a intentar perder la vida como si eso tuviera algún sentido. Pero nadie se acuerda del suicida porque el mundo ya no se acuerda de nadie, ni de vos, ni de mi, ni de diego armando maradona. Ya nos vamos yendo todos, con nuestros hermanitos perdidos y nuestros hijos desechados, por las alcantarillas. Una chica toma el anticonceptual, otra se saca el fétido peso de la placentera noche de verano. Todos por igual ca ca ca ca ca ca. The KKK took my baby away.

Agua para Nueva York: la ciudad con mayor cantidad de habitantes por litro de agua potable de reserva en el océano glaciar ártico. Ya tienen compradas las millones y millones de botellas que contaminarán el mar dentro de cien años, hacen bien, piensan en los hijos de los hijos de sus hijos, suponen que no se irán por las alcantarillas. Por qué no les van comprando también las pastillitas de éstasis para sus fiestas reifs que se van a dar dentro de 100 años? Tan precavidos, ellos que tuvieron que romperse las costillas trabajando, qué otra cosa pueden desear para sus hijos, qué más y mejor regalo les pueden otorgar que la posibilidad de no tener que trabajar, de ser por fin unos esclavistas hijos de puta. Todo amo desea un esclavo. Todo esclavo desea ser amo.

Lucha de clases. Carlitos mar se hacía un festín por las calles de Nueva York. Porque sí, para escribir el capital tuvo que visitar la capital del mundo, donde todo es verdad. Acá solo hace falta que un lider se atreva a apretar ese botón, ese botón rojo y se autodestruirán todos los ejemplares de los libros de Marx, de papel o digital, o como sea. Desaparecerán. No lo hacen por compasión, no lo hacen porque defienden, acá sí, por fin alguien, defienden la libertad.

La libertad de expresión, la libertad de vivir en libertad, la libertad de la estatua que te recibe con su antorcha para iluminarte en tu camino de la libertad, porque la libertad es la luz, la iluminación, la luminaria, la luz del saber. Estudia y eso te hará libre, estudia y sabrás valorar la libertad. Libres nos hizo dios, esclavos nos hace Marx. Pero para ser definitivamente libres debemos conocer a Marx y sus ideas esclavistas.

Nueva York, ese oasis en el desértico camino hacia la libertad. Una estatua te recibe a tu nueva vida, la nueva vida en Nueva York. Qué quieres ser? mecánico de automóviles? En la calle 33th puedes encontrar un local, alquilarlo a un módico precio, algo que recuperarás por lo menos en los próximos años, ahi tienes una fosa y toda la grasa lista para manchar tu cuerpo, como mecánico que quieres ser. Acaso quieres ser abogado de una prestigiosa oficina de abogados? Ahi tienes un montón de gente fresca, ofreciendo a cambio de poca cosa sus cabezas, sus riquezas, sus malezas. A dónde quieres ir? aqui tienes todo, en Nueva York, la ciudad que nunca duerme.

Vamos a bailar? danza conmigo, dancemos esta música como fred astaire con ginger rogers, aqui me tienes, baila, vuiela, sedúceme tal como eres, Nueva, York, mirame cómo zapateo, un zapato mío vuela por sobre tu cabeza y tú no te das cuenta, mis medias se rompen bailando al compás de esta música que canta Frank Sinatra, y yo soy Fred Astaire sin medias, y sin pantalones, y sin camisa ni saco, me desnudaré para dormir en central park esta noche de verano. Me voy a dar un chapuzón en tu laguito, voy a lanzarme a todo motor, voy a secuestrar una lancha un yate y voy a recorrer el río hasta llegar a la desembocadura del mar, y voy a ser james bond, perseguido por sus socios de la CIA, la compañia de Nueva York. Una mujer hermosa saldrá de los camarotes, vestida de fiesta con un vestido negro, escotado, brillante, tomará dos copas, les servirá champán y se acercará a mi, el timonero fiel al timonel del yate, y sin más navegaremos directamente hacia el triángulo de las bermudas para desaparecer para siempre en la alcantarilla del planeta, con la felicidad extrema de desaparecer del planeta haciendo lo que más nos gusta, jugando al pool en la mesa del yate. Meciéndose el yate, empujando las bolas de un lado a otro, esquivándole a los hoyos... Una música sonará y bailaremos, como Fred Astaire y Ginger Rogers, ella reirá, entonces volveremos a Nueva York, bailando en un barco, como en esa película en que Fred baila en la cubierta de un barco, y baila en las escaleras y baila en el salón, y baila en la chimenea, pero no, volveremos hasta Nueva York y haremos la danza de la lluvia y bailaremos in the rain, porque ahora mismo empieza a llover en Nueva York, y yo estoy loco, loco, loco. Y soy libre, porque por fin la estatua me dio la luz y la luz me dio la libertad.

Hoy voy a comprar acciones en wall street. Microsoft, coca cola, google, burguer king, movicom, starbucks, no pueden fallar. Mañana voy a ser rico, millonario, y voy a ser tan rico que Nueva York me va a pedir que me quede para siempre, que no me vaya, que no me tenga que ir ya nunca más.

NYCXIV

Última semana en Nueva York. Aturdido por la música de fondo.

La gente se cree que las series que ponen a Nueva York como escenario y usan esas músicas de fondo son ediciones de la gente que labura en la tele, pero no, vos caminás por Nueva York y tenés música de fondo. Nada de ruidos de grúas ni de tránsito loco. No, todo es música de fondo. Si te metés en el barrio Seinfield ya es un poppinslapin' de un bajo eléctrico feroz. Si caminás, como ayer yo, por esas callecitas de Brooklyn, residenciales, la música de las películas de Woody Allen sale de los árboles. Músicos callejeros te persiguen pidiendo monedas, tips tips, y no solo en las esquinas que son los lugares donde confluye la gente, no, también en lugares inhóspitos, lugares en donde no me atrevería a meterme por haber mucho peligro, callejones oscuros dignos de películas oscuras como las de los 80 en las que Nueva York todavía era una ciudad peligrosa. Pero ya no lo es.

Por ejemplo el sábado, caminando nomás, después de pasar un segundo por el boliche del Dani que no se acordaba de mí, y yo que sentía una sincera amistad, me fui caminando por Bronx, y luego me tomé el metropolitano y me hice el Broadway y ahi sí que la gente estaba exultante, la gente comía, saltaba, cantaba, gritaba. Las chicas de las escuelas cantaban a coro dame la u te doy la u, en eso son todas iguales a las de acá. Les encanta ir cantando por la calle, llamando la atención. Todavía son inocentes, todavía no se drogan. Están cantando y son bellas, son jóvenes, pero las de allá no van a Bariloche, sino a un lugar que se llama springbreak, en donde las esperan las primeras drogas, las primeras orgías, y el tiket para largarse por primera vez de casa y para siempre mientras sus padres o bien desesperan y vuelven a la iglesia anglicana, o bien se ne fregan y se siguen drogando y garchando.

Entonces decidí entrar a ver una obra off broadway, les llaman así a unas obras que se presentan en bares que quedan en calles adyacentes a la principal que se llama efectivamente calle broad, o broad way.

Ahi son todas obras de stand up, así que hay que estar concentrados y escuchar muy bien. O sea, hay que saber mucho inglés, como yo, porque son todos chistes lingüísticos. Yo igual me reía. Había un negro que hablaba de negros, y después subió un inglés que hablaba de ingleses. Una chica vestida de rojo puteaba a la policía. Cambié de bar cuando me cansé. Entré en otro, me pedí una copa, otro campari, y subió un señor grande, parecido al viejo de la película de woody allen whatever it happend, larry david, o algo así, y empezó un discurso sobre perros.

Dijo que antes las carreras de perros eran un clásico, y que actualmente en el estado de Nueva York habia 350 perros de carreras, galgos, y que en la gran carrera del año pasado sólo habían participado 280 de los 350. Sus dueños los llevan una vez al año al perrodromo, en donde corren una carrera que primero es eliminatoria y luego se hace una semifinal y una final entre los ganadores de las distintas carreras. Es una carrera típica, y los perros tienen mucho valor y ellos, lo saben. Ahi nos reímos todos. El tipo hacía poses de perro que se creía valioso, era buenísimo. Cómo me reí. Entonces empezó a hacer un razonamiento: de dónde vienen los perros. Estableció una genealogía: el perro de larry, que se llama tom, es hijo de un perro galgo que fue campeón hace 5 años atrás, se llamaba soquete. Soquete tuvo 20 hijos más: 10 con una perra Lasy, 5 con la perra Mirta que ganó una vez la gran carrera, y otros 5 con una perra sin pedigree, una cualquiera, ellos usan una palabra específica para llamar a ese tipo de perros, pero la perra se llamaba marta. Marta y mirta eran del mismo dueño, soquete era bueno con las dos. Tuvo 20 hijos, pero a su vez él era hijo de Malcolm, el gran galgo oriental (su dueño era también dueño de una cadena de supermercados chinos, o sea, Malcolm era hermano de una cadena de supermercados chinos, típico en esta sociedad), que había sido padre de 50 perros de raza pura galgos y otra cantidad, 20 con perras cualquiera. Soquete tenía 20 hijos y 70 hermanos, Malcolm tenía 20 nietos de parte de 1 de sus hijos, vaya a saber cuántos nietos más puros tendría. Vaya a saber si no era el abuelo de todos los perros que corrían la gran carrera del estado de Nueva York. Galgos. La gente se mataba de la risa. Había uno al lado míio que se tiraba al piso, y hacía como que no podía más. El tipo mismo que hablaba hacía así con la mano como diciendo qué les pasa a estos tipos, todavía no llegó el chiste.Tomó una copa de vino y dijo: deberíamos pensar lo mismo con los vinos. Una parra, o un viñedo digamos, es una planta que salió de una semilla que salió de otra planta, por lo tanto se establece una genealogía de parras y de plantas como de perros en la cual siempre llegaremos a uno. La primer planta de uva chardonnay, el primer galgo que corrió solo una gran carrera en el estado de Nueva York, y que segura y efectivamente la ganó.

El tipo, me di cuenta, no sabía cómo rematar el chiste. Empezó con un discurso filosófico que parecía como que estaba a punto de decir que adán y eva en realidad existieron y esas cosas. La verdad no importaba el remate, la gente ya no podía más de la risa, y los que no se reían abandonaban el bar. Pero eran los menos.

Pensé en tomarme una copita de vino. Con esto de la genealogía de los vinos me dieron ganas, y mientras me la pedía el tipo volvió a atacar con los perros. Contaba que, para los que éramos turistas y me señaló con el dedo, no sé por qué ni cómo supo que yo sería un turista, el china town se había ido formando muy de a poco. Y la verdadera razón por la que creció tanto tuvo que ver con el mercado gastronómico. Claro, comer chino era mucho más barato que comer pizza en una época, y ahi floreció esa ciudad dentro de la ciudad. Coincidió con la época en que desaparecieron los perros definitivamente de las calles, nadie se atrevió a preguntar en ese momento qué pasaba con los perros. Todos pensaron en una coincidencia de la aparición del barrio chino con una época de recrudecimiento en las tareas de la perrera municipal. Sin embargo eran los mismos chinos que hacían sus comidas con la carne de los perros de la calle, los alimentaban bien un mes y luego hacían lo que se llamó en el argot de los chinos wan chan chien. Lo que todos daban por una soja texturizada con una parecido extraordinario a la carne, era efectivamente soja texturizada de carne de perro. Chien. La gente a todo esto, hacía cola para ir al baño porque se meaba de la risa. Yo no los entiendo.

Así fue cómo desaparecieron los perros de la ciudad que nunca duerme, los perros callejeros. Ahora empezaban a desaparecer otras cosas callejeras como las personas, que todos creían que se mudaban a un barrio oscuro en las afueras y en realidad no, había llegado otra civilización que en el futuro tendría un boom gastronómico y quién sabe si no llegarían a tener una ciudad propia dentro de la ciudad como el china town o el little italy, el barrio de los yulianis se llamaría. Nadie se atrevería a decir que comer gente de la calle era canibalismo. Era combatir la inseguridad lo que justificaba todo, la delincuencia. Nueva York es la ciudad más segura del mundo y más después de los de las towers.

Me quedé pensando. Pero hacía calor en ese boliche y preferí salir al fresco de la noche. La noche estaba en pañales. Chicas semivestidas me ofrecían su sexo a bajo precio. Yo no quería saber nada con nada ni con nadie, las dejé que se me ofrecieran, mientras caminaba medio borracho, medio ciego en Nueva York, medio pobre porque me queda lo último de mis reservas, y ya estoy a pocos días de tomar el avión de regreso a casa, a la vida misma de todos los días en el que soy mi propio propietario. Ahora voy a pensar en términos capitalistas, solamente. Mañana visito wall street: una calle que es al mismo tiempo una pared.

NYCXIII


Nunca fui bueno para el truco, porque para qué te voy a mentir. Quiero retruco significa tengo el ancho de espadas.

Ayer recorría el field de los New York Yankees y me contaban la historia de cuando en el año 34 la gente se volvió loca y saltó desde las gradas a la cancha y el match no pudo finalizar. Gente apasionada, vivían para el beisbol. Palo y pelota todo el día, tanto guante tanto guante, en la mano izquierda, y la derecha para rascarse. Fue en el período entreguerras, una época difusa, después de la crisis del 30 la gente no podía ocupar su tiempo, no sabían qué hacer. En Nueva York había 8 equipos, todos importantes pero ninguno tan importante como los Yankees. Los de la gorrita azul con la N y la Y superpuestas. Nueva York.

Jugaban una liga donde participaban algunos equipos más, de otros lados. Les llamaban los equipos de outerwhere. O entendí mal. De otros lados, de otros lugares que no son Nueva York. En esa liga estaban todas las estrellas del país, y las nuevas estrellas que llegaban del sur, vistos como monos, unos negrotes que todavía no eran considerados ídolos, no terminaban de ser aceptados, y estamos hablando de Nueva York, la sociedad más abierta e integradora del mundo entero. Un día los Yankees, por un gualicho o no sé qué, empezaron a perder inexplicablemente partidos. Todos partidos perdidos. El año anterior habían salido campeones de todo, eran los mejores del planeta, un equipo indiscutido. Algo sucedió en el centro de ese equipo, porque sin variación de nombres fueron los mismos que empezaron a perder y perder partidos que eran fáciles de ganar. El mejor equipo del mundo de repente estaba en crisis, en el centro de la escena. Había sido casualidad acaso la manera en que habían ganado antes? No, era indiscutido, eran los campeones más grandes de todos, con mayor cantidad de puntos, con una cotización por jugador mayor que cualquier otro equipo (cada jugador valía lo que 1 equipo de los otros aproximadamente).

Todos creyeron en la teoría del gualicho. Recurrimos al misterio para explicar lo inexplicable. El caso es que al final del año el equipo que había salido campeón y que había ido a todas las canchas con la soberbia del campeón tuvo que aprender su última y más dolorosa lección: el sabor de la derrota. Bebieron, digamos, de su propia medicina. Ese jarabe espantoso. Ese año los NY Yankees se irían al descenso si no hubiera sido gracias a la pasión de la gente, que rompe vidrieras, que mata. Solo la pasión puede contra el gualicho. El gualicho es malo, la pasión no es mejor, la pasión te pìnta la pared, la pasión te deja embarazada.

El día en que los Yankees se iban a la B un grupo de 30 personas se metió en la cancha, y detrás de ellos fueron miles, tomaron las lineas de la cancha y las levantaron hasta hacer caer un zeppelin que por allí pasaba. Y los montículos de los lanzadores fueron transportados hasta la playa más cercana, y los autos estacionados fuera del estadio sufrieron roturas de vidrios, y las calles de la ciudad se vieron abarrotadas de gente y todo el país se combulsionó al sonido de una sirena. Era el anticipo de la segunda guerra mundial. Los jugadores tomaron cada uno un bate de beisbol y empezaron a pegarse con los contrarios, y con la gente. No hubo derramamiento de sangre: todo se tiñó de rojo, directamente. En los boliches la gente pedía campari y sangraban un tango de tristeza: los yankees en la b, inimaginable.

Entonces toda la turbamulta, juntos, como en un cántico privado de sentido y lleno de razón, se dirigieron a la casa central de la LBNF que es algo como liga de besibol nacional y federal, y después de agarrar todos los registros de los partidos y sus copias, y de destruir todas las ventanas y rajar al presidente (que no hizo la gran allende, aunque podría haberlo hecho, aunque en ese caso lo hubiera hecho antes de que allende que lo hizo en el 70 y en ese caso hubiera sido el precursor de allende y por lo tanto no se llamaría la gran allende sino la gran Murdok que tal era el nombre del presidente, aunque quedan dudas de que allende haya hecho la gran allende porque parece que lo mataron los hijos de puta y no se suicidó, pero la gran allende consistiría en no abandonar el barco, y no pegarse el tiro como el capitan del titanic), y después de incendiar todo, no quedaron constancias de que los yankees se fueran a la b.

Entonces tomaron la liga y la desarmaron, 8 tipos. Se pusieron de acuerdo y dijeron basta de as y bes. Bastas de antagonías y clásicos. Basta de Chicago y Filadelfia. Vamos a hacer una liga única.

Querían reflotar el modo de organizar la liga privilegiando, obvia razón, a Nueva York y sus 8 equipos y a los Yankees en particular, que a todo esto tenía un equipo cotizadísimo internado en un hospital de emergencias. Y saben lo que pasó? Vino un general, John Sunday Perkins, y dijo: se acabó el boliche, todos a la guerra. Viva Perkins. No, dijo Perkins, vamos a organizar una liga para todos, porque a mi me gustan las cosas que son para todos y no para pocos. Y entonces hizo una liga única, sin as ni bes, con 40 equipos que jugarían todos con tra to dos. Todos contratados.

Y el último no se iría a la B para evitar los sufrimientos de un grupo social. Y el campeón festejaría como un campeón que gana una copa y no como si fuera la felicidad más grande del universo y los demás son todos putos o maricas. El festejo loco duraría una noche, y en privado y más tranquilos una semana. Después a laburar. Y los que pierden se van a su casa de vacaciones y en paz. Y los equipos, uno por ciudad. A lo sumo, una ciudad grande, como Nueva York, le dejan dos equipos pero que estén en barrios diferentes y lejanos unos de otros. Como considerando dos ciudades.

Se acabó la historia de las pasiones gracias a Perkins. La gente ya no se agarraba a las trompadas, ya no había buenos y malos. Ya quedaba solamente la gloria y la derrota, pero todos sabían el costo de la violencia, y nadie jugaba su pellejo por los colores y por el corazón y las cagadas esas. El equipo pasaba a ser de todos.

Qué linda historia. Me gustan las revoluciones. Me gusta que en las revoluciones siempre haya un cabecilla que tenga las ideas más o menos claras, que todos las tienen pero a uno les toca decirlas.

Lástima que en mi país esté lleno de periodistas deportivos, esto sería imposible. Habría que arrojarlos a todos directamente al inodoro.

Por cierto, hay unos inodoros super nuevos, revolucionarios, siguiendo con al temática de la revolución. La tecnología no tiene límites. Estos dispositivos van a estar llegando a argentina dentro de 5 o 6 años, como todo lo que se hace en Nueva York. No entienden nada. Apenas lleguen me cambio el baño. Es la misma tecnología de punta, voy a ver si me puedo llevar uno de acá, porque son sorprendentes. Y pensar que en la época de los abuelos o bisabuelos nuestros, cagaban en un agujerito que iba a parar a un lugar donde estaba lleno de mierda toda mezclada, y no se podía ni saber qué era exactamente lo que uno había dejado ir. La llegada del inodoro y del baño privado posibilitaron no solo estar más cómodos y poder enterarse mejor de lo que cagaba uno sino que además le daba un plus de higiene a todo (era la época de los higienistas y sí, inventaron por fin algo tan copado para la sociedad como la higiene, no? algo que te mantiene como más limpito... por cierto, cuánto hace que no te cambias el calzón?) (es un chiste que le hacía mi vieja a mi hermana, que era más limpia, se cambiaba 3 veces por día de calzón hasta que un día mi vieja se cansó de lavar) (por cierto, no tiene nada de malo estar 2 días con el mismo calzón, se los digo).

Bueno, estos inodoros nuevos son geniales. No solo tienen radio, fuente, telecomunicación, todas esas cosas que ya inventaron para los inodoros de hace una década atrás que nunca llegaron al mercado popular (y sí, fuente con chorros de colores que bailan al compás de una música que suele ser de disney, el monopolio en algún punto siempre aparece). Y no, no tienen teletransportación, perejiles, qué se creen. Eso todavía no lo inventan o si lo inventaron no te lo van a decir. Bueno, tienen un aparatito que te hace los análisis. Creelo. Inmediatamente vos cagas y te dice si estás bien de salud, si qué comiste que te hizo mal, si tenés que aflojarle al cerdo o a las pastas. La tabla... La tabla! señora, la tabla tiene balanza, te saca el peso. Es genial. Se acabaron los bioquímicos, lo lamento tanto. Dicen que la próxima generación vendrá con el coso que te hace ecografía, para embarazadas... qué lindo poder estar con su bebé todos los días hasta el nacimiento, y ver cómo va creciendo. Sí, más de uno dirá para qué si después no lo va a soportar más a la criatura. Pero bueno, habrá gente a la que sí, que le puede pasar que le guste.

Bueno, eso.

NYCXI

Tengo una bateriita en la cabeza. Es una canción que escuché hace mucho tiempo y por una cuestión de traslados y reemplazos me reapareció en la mente esta mañana. Nada que ver! Yo que estoy in the square, que esta misma tarde me voy a recorrer el Bronx, la bronquitis de Neva York, nada que ver.

Peluca telefónica, con charly, aznar (siempre va a ser aznar, never peter), spinetta, calamaro, fito. El dream team de la música argentina. El sueño que yo soñé la realidad la realidad... ado ado ado.

Mollo en la batería. Mollo toca todo. Siempre tocando con sumo, con divididos, con charly. Siempre en todos lados. Lo mismo que el burrito martinez... Ja, qué lapsus, el burrito martinez es un jugador de fútbol, nada que ver. Le dirán burrito por...? no, qué tristeza, que te digan burrito porque te parecés al burrito ortega, o porque venís del mismo lugar que el burrito ortega, o porque jugás igual, o porque tu ídolo es... Bueno, Diego siempre fue mi ídolo pero le decían maradona a otro salame que jugaba re bien, pero terminó drogado por ahi, porque los chicos que van a ser jugadores de fútbol, o llegan o terminan drogados por ahi.

No son como los músicos, como mollo, que toca de todo y se adapta a todas las situaciones. En cambio Fito paez, bueno, lo tienen que acompañar al pobre porque si bien es un gran poeta y compositor, como músico, pobrecito... eso porque no pudo ejercitar las destrezas, se confió demasiado. Era chico y tuvo mucho éxito de repente, la rompió. Se creyó que ya sabía todo y no necesitaba saber más nada. Él mismo dijo, hazte fama... y se hizo un siestón que ya lleva casi quince años... Yéigera yéigera. Yo te amé en nicaragua.

Esa canción estaba buena, pero después fue todo buenos aires buenos aires, y esa fascinación por los cien barrios porteños. Pobre, no conoció capaz, Nueva York. Acá los músicos tocan todas las nochs, y las noches que no tocan van a escuchar a otros músicos. Y no entienden nada de deportes, porque no se cruzan: los deportistas van por un lado y los músicos por otro. Como si tomaran dos subtes diferentes, la gente que va a los diferentes lugares tampoco se cruzan. Los fanáticos del deporte (acá es beisbol o basketbol o maratón o pool o bowling o pokerstars o futbol americano los menos) toman la linea EE sunstar, los amantes de la música se toman la R24 que va directo a un submundo antro donde hay un boliche al lado de otro (todos son del mismo dueño) que es como un pequeño mercado o feria de artesanos pero compuestos arquitectónicamente por bares y barcitos y en todos ellos adentro hay músicos tocando canciones de jazz, covers de charly garcía, canciones de bob dylan. En uno toca todas las noches edgar alan pauls auster, un conjunto que acaba de formar un escritor conocido junto a tom waits the orquestman, o será orchestman, y así sucesivamente, música electrónica para las chicas atrevidas, raperos bonitos, allí se cansa de ir todas las noches prince a ver y escuchar músicos, ahi van keth jarret, glen miller (no ese iba, tiene una silla vacía en homenaje), bruce springteen, woody allen, robert downey junior, los hijos de gandhi. Y ahi, en ese lugar, Nueva York es una fiesta.

Y otra fiesta es en los carnavales de los deportes, en donde van todos vestidos de los deportes que más prefieren y terminan intercambiando camisetas de deporte a deporte, eso es en otro lugar llamado sportpark, que queda cerca de un lugar donde siempre va todo Nueva York a correr porque tiene una pista de 200 kilómetros en círculo para estar al 100% físicamente.

Ellos piensan en todo. Y se fascinan por casi todo. Algunos se fascinan por la música, como por todo lo que entra por los oídos, todo lo que suena y resuena. Les gusta escuchar, tienen un clítoris en el campanario del oído. Los demás gozan por la mirada, fetichistas. Miran películas, miran porno, miran las formas y gozan, miran deportes, demostraciones de fuerza y destreza, van a los cabarets a ver los cuerpos desnudos, pasan y miran.

Muy pocos tocan. Tocan los cuerpos, tocan la música. Afortunados los que tocan todo. Son los menos. De ellos será el reino de los toquetones.

Nueva York y sus ofertas, ya no sé cuál me gusta más...

NYCXII

Desde el fulgor de las autopistas, recién ahora la 66 recupera todo su esplendor. Muchas canciones tuvieron que pasar, muchas versiones de papo en español. Las autopistas las inventó Hitler, escuhé por algún rincón en el país de la libertad, donde proliferan los neonazis pero le cambian el nombre, porque tienen fanatismo por el cine de hollywood desde donde se condenó la figura del nazi. "Son tan nazis como los nazis" me decía una amiga, hace mucho tiempo. Yo le creí, pero me vine a ver qué onda. Bueno, Nueva York no, es como una ciudad de otro planeta. Acá las cosas son diferentes. Pero me hice esta escapadita hasta la rut 66 para ver si verdaderamente iba por saint luis, si abajo estaba efectivamente misuri, y si la ciudad de oklahoma es tan samelonadi ok.

Sí, siempre tuvimos problemitas con la papa de papo. Qué dice esa parte de la canción es una incognita que nunca quisimos resolver, al punto de que una vez la busqué, traicionando mis convicciones, en el google. Pero nunca pude memorizar qué era lo que decía exactamente, porque siempre fue para nosotros samelonadi ok.

Andarás bien por la 66, prometió. Yo me hice unos kilómetros como para cumplir pero ya me quiero volver a Nueva York, en donde la gente es más copada y sale el sol. Acá hace calor al pedo. En la 66.

La ruta del demonio, dirán, el diablo sabe por diablo pero más sabe por viejo. Cristo tenía 33, el diablo 66. Te das cuenta. Y allá tenemos una 33, que todavía no se entera, porque no le llega la noticia todavía. Es la ruta más pedorra del mundo, toda transitada como si fuera una indignidad. 33 de tercer mundo, hace rato que viene pidiendo autopistas. Y va sumando muertos, día a día. Si vendieran como chatarra todos los vehículos que quedaron insevibles luego de accidentes en la ruta 33, se conseguiría tanto dinero como para hace una autopista de rosario a rufino. Con la madera de los cajones de los muertos que tiene la 33 se podría incluso hacer de parqué el piso de la autopista.. Y ya habría una cantidad de personas dispuestas a encerarles los kilómetros, como si fueran el living de la casa.

Pero claro, es voluntad política.

Se joden. La 66 tiene más mística y más seguridad. Eso por querer hacerse los cristianos, le ponen 33. Por davor.

NYCX

¿Portaligas? Me muero de risa. Victoria secreta, cómo no se me ocurrió antes. Qué delirante.

Lo de ayer, lamentable. Porque me obligué a anotar todo lo que me pasa en el viaje ayer me puse a hacerlo con la mano todavía afiebrada, y anoté cualquier cosa. Ahora releo, es increible, todavía no puedo parar de reirme. Lasi, como si fuera un nombre. Qué ganas de escribir mentiras, todo eso de la puta que se equivoca de habitación, tito, eso no pasa ni en la pelis... Tantas ganas de ponerla tenía.

Resulta que ayer estuve toda la mañana en cama con 40 de fiebre. No sé, habré comido algo que me hizo realmente mal, o a lo mejor es una de las contraindicaciones de la libertad. La cosa es que cuando me bajó la fiebre estaba todo transpirado, y deshidratado. Me tomé dos jugos de naranja y dos litros de agua. Inmediatamente escribí algo como para cumplir con mi libretita (una moleskine hermosa). No sé ni lo que escribí, y recién hoy lo leo. Y no es que sufriera un estado de delirio, no. Había delirado a las 10 de la mañana. Pero ya a esa hora no. Venir a Nueva York a enfermarse... Pero se ve que mi mano quedó calentita.

Bueno, por lo menos todavía tengo imaginación.

Se largó el triatlón de Nueva York. Y me pasó por encima. Justo estaba haciendo anotaciones cuando se empezaron a caer del techo pedacitos de pintura y en la calle un mundo de gente con camisetas amarillas corría con rumbo definido. Siempre quise ser la gente que les alcanza el vasito de agua al maratonista, ese choque los cinco con chispas de lluvia. Qué les darán? gatorei? jugo de naranja? lemonei? cocacolei? wota wota

La calle por la que van se llama roosevelt, que es como decir san martín. Tengo que escribir nota de lo que pienso sobre san martín, era realmente santo? O habrá hecho maniobras sucias para llegar a ser un patriota?

tengo que correr. me llaman de la recepción del hotel porque me quieren cobrar por un vidrio roto. A lo mejor fui yo durante la fiebre, no me puedo hacer cargo, diré que me envenenaron ellos mismos.

la nota de hoy seguirá más adelante...

NYCIX

Marea baja.

Planeaba empezar un día a todo vapor sobre todo después de lo que me pasó ayer, algo super loco, super auspicioso. Pero no, en cambio vino el aire fresco de la madrugada, yo con la ventana abierta y ahora ando moqueando. Hoy tengo tareas para hacer, tengo que caminar por Brooklin antes que brooklin me camine a mí. Corrección señores del jurado, Brooklyn lleva y. Con B de Brook con K de Klyn, con Y de yes, con N de Nou, con OO de uole.

Estoy perdido porque el mundo me hizo así, no puedo cambiar. Ayer una camarera del hotel llamó a la puerta, preguntó si se podía llevar todas las cosas del room service. Por supuesto contesté yo, pero casi te diría que no tengo más que este vaso de agua, lo cual era cierto. Me pidió pasar para chequear que la luz del baño estuviera funcionando bien. La dejé entrar y pidió permiso para limpiar un poco el espejo de la habitación ya que lo encontraba sucio y era su función la supervisión de la limpieza del hotel. A mi me pareció extraño, un poco, que supervisaran la limpieza a las 9 de la noche. La señorita se puso de espaldas mientras yo continuaba mirando el juego de baloncesto. Algo me llamó la atención porque 5 minutos después seguía allí, había alzado sus faldas y llevaba unos portaligas negros muy atractivos. Me miraba de reojo y hacía como que limpiaba el espejo. Yo me acerqué para ayudarle y ella me pidió disculpas. Ella hizo como que se le caía algo y se amarró a mi cintura de repente.

Si era una prosti la verdad que fue divertido, pero lo más probable es que se haya equivocado de habitación. Le dije, cuando todavía yacía en pelotas habiendo descubierto mi equipo extralarge y mi lamentable capacidad de acción indefinida, algo que solo me a reportado sufrimientos por años y por lo que las más variadas novias me han abandonado, si no se habría equivocado de habitación. Ella, en perfecto español, me decía, qué, no te gusto papito, pasemos toda la noche. Le dije rápidamente que esta era la habitación 432, su cara cambió. Dijo que efectivamente se había equivocado de habitación, que 342 era a donde tendría que haber ido.

La ayude a cambiarse porque seguramente un cliente la estaría esperando por horas, ya eran como las 11. No te voy a cobrar, me dijo mientras se ponía el portaligas nuevamente. Le dije que gracias, que cuando quisiera podríamos tomar un té y conversar sobre lo sucedido, algo que jamás hubiera buscado. Sin embago supe que algo en el aire nos atraía el uno al otro. Algo que nos enamoraba.

Cuando le abrí la puerta nos trenzamos nuevamente en una nueva sesión porno. Esas cosas pasan en las películas, siempre pensé. Lo único que falta es que ahora caiga una rubiona y esto sea un trío. Perfecto, esas cosas solo pasan en las películas.

Creo que debe haber sido eso lo que me dejó en este estado catatónico. Ahora solo pienso en lo gris que se ve todo en Nueva York y tengo que ir a hacer unas compras para un amigo que me encargó que le llevara un producto que solo se consigue por acá, en Brooklyn. Y luego voy a ir a... no, no es un día como para ir a un musical de Broadway. Voy a aprovechar, ya que tenía contemplada la posibilidad de una borrachera para el viaje, quizás lo haga en algún bareto de por ahi, o por qué no en algún jazz club, de donde después me echen por borracho.

Efectivamente, descubro con estupor que se alzó con mis calzoncillos. La muy trola. Y me dejó, qué dulce, estoy delirando, sus braguitas... Bombacha negra, trola del orto. Para qué quiero yo ahora una bombacha. Será la señal de que la pasó bien, o se habrá enamorado. Y mirá si me enamorara yo de una puta. Bueno, quizás me transforme en un Rocco Sifredi, y ahi que me empiecen a pasar cosas de películas. No, no vine a eso a Nueva York ni quiero eso de mi vida. Yo estudié para manager de administración, qué es eso de andar buscando dinero en el hampa.

Efectivamente, descubro con estupor, mientras contemplo la vidriera de Victoria secreta, que las braguitas que me dejó son las mismas que tiene el manikin modelo, son negras, con encaje. Me detuve quizás para reinterpretar a la luz de la objetividad de la vidriera los sucesos de la noche anterior. Solo que las braguitas Lasi (se llamaba Lasi, qué mina se puede en el mundo llamar Lasi) no tenían la marca Victoria secreta. En el primer mundo también existen las saladas y las copias truchas. Descubro con estupor.

Efectivamente, descubro con estupor mientras entro a Talas, el boliche al que me manda mi amigo en Brooklin, que me faltan aproximadamente tres billetes de 100 dólares. Alguien está a punto de morir, y puede ser cualquier e incluso yo.

Efectivamente, descubro con estupor, respirando apenas aliviado que uno de los tres billetes apareció, lo tenía en mi bolsillo. Tuve la precaución antes de salir de EZE de llevar una cantidad suficiente de billetes como para pasarmelo de fiesta, pero sobre todo controlado. Entonces pedí billetes de numeración corrida, así iría gastando ordenadamente y cotejando mis gastos para saber cuánto llevo y eso. Ahora me faltan dos billetes intermedios.

Lasi, lasiva, la siempre lista, lasi. Lasi, Elizabeth, la trola del jeque, Elisa. Me dijo medicenlasiperomiverdaderonombrees elizabeth. Beth, Bath. Baño turco. Lisa, Lasi. Lais, las papas fritas. Laisy. Mexicana. Mexicana vagoneta, se cobró el polvo.

Día de mierda. Se va todo a cagar. Me voy con mis matecitos a otro barrio.

NYCVIII


Qué dificil es alcanzar la libertad. Si se tratara solo de una estatua, bueno, diría que es aun más complicado porque por lo general se trata de un objeto único en el mundo, y sí, la he alcanzado porque ella está aquí, en mi ciudad favorita, Nueva York. La libertad se inventó en Francia, en un momento en el que había que hacer pasaje entre la edad moderna y la contemporanea, y después la trajeron a estados unidos, más precisamente a Nueva York como un regalo que le hicieron los parisinos a los neoyorkinos. Pero para trasladarla a la libertad hubo que desarmarla toda y volver a armarla tal cual era, acá. Y así fue que los franceses se quedaron con la igualdad porque a la fraternidad ya nos la habían regalado a nosotros los argentinos, cuando pusimos las vías del tren. Los egipcios que la miran por tv no les regalaron las pirámides a nadie, por eso se llevan mal con todo el mundo, sobre todo con los que aprecian la libertad.

La libertad no está en pelotas, para los que piensan que se es libre andando en bolas en un bosque en una montaña cerca del mar. No, está vestida más bien con un tul, que le cuelga de un hombro y le cubre hasta los pies. Como es una mina linda está modelada como una modelo, pero como está tapada no te das cuenta, pero si vas por dentro por las escalinatas, como tuve la posibilidad de comprobar, tiene tetas más bien grandes. Sangre de tipo A factor rh positivo. Porque en el mundo somos más. Por eso la libertad me puede donar sangre a mi, que soy de su misma especie. Y yo puedo donarle a ella.

Trepé por esas escaleras hasta la corona, hasta la coronilla, y pude apreciar lo que es la ciudad de Nueva York, una ciudad que te ofrece un montón de cosas. Por ejemplo un café de starbaks, que me pedí antes de subir los trescientosmil escalones, y era para tomarmelo allá, mientras apreciaba la vista del río cramer. o turner, no me acuerdo ahora cómo se llama. Pero ya estaba frío el café, el río ni idea porque no me metí, aunque hacía calorcito. Me lo tomé igual, al café, porque el agua de este río no me da mucha confianza ya que uno está acostumbrado a que los residuos de la ciudad siempre vayan al río, pero no, en nueva york todo va al mar, porque son más precabidos.

Qué enorme la ciudad. La veo y no la creo. Tengo que recorrerla toda, lo más posible.

Bajé al embarcadero, porque para el que no sabe, la libertad está en una islita para ella sola, para que sea más difícil de alcanzar. Ahi por las noches no queda nadie, la libertad se queda sola. Por esas cosas nomás vale más la fraternidad.

Decía, en el embarcadero, mientras esperaba el lanchoncito, vi una luz verde que titilaba, a lo lejos. Pensaba en los aviones, que siempre van titilando por los aires, y que claro, los yanquis que inventaron los aviones los estacionaban ahi, sobre el agua, del otro lado del río. Siempre que veo titilar algo, aviones o estrella o lo que sea que titile, pienso que puede ser un ovni, que ellos llaman UFO. Pero también UFO son mis jeans. Que tienen banderita norteamericana. Dónde se comprará un pantalón que tenga banderita argentina? pensaba. Se lo tengo que preguntar a Daniel.

Así que me fui derecho al local de mi amigo el que vende productos argentinos, esperando que se acordara de mi. Además me venía al pelo porque necesitaba comprar yerba mate, que ya no tenía más, y el café me empezaba a asquear.

Y Dani no estaba, pero sí estaba su novia. Un loquita que no sabía una goma de español, se hacía la interesada por la cultura argentina, estaba tomando un mate lavado, apoyada contra el mostrador, con la desidia del que tiene el boliche vacío durante horas (porque todos deben ir a comprar cuando está dani). Tenía puesta una pollera como de colegiala de colegio privado, tableada, pero la chica no parecía recién salida de la escuela, es más, aparentaba los treita años pasaditos. Y lo peor, lo que más impresión me dió, alternaba el mate con un chupetín de fresa. De fresa dijo ella, de frutiila pelotuda, le advertí. Nos pusimos a charlar porque ya no tenía esperanzas de charlar con nadie más y necesitaba concentrar fuerzas porque la noche fue terrible, no pude dormir, y me estaba guardando para una buena buena dormida recuperativa.

Si querés ser una verdadera argentina, le dije en inglés, no podés usar ciertas palabras, tenés que hablar bien. Frutilla, para empezar. Ella se reía, comenzaba a caerme simpática, si no fuera porque todavía no entendía cómo se había hecho un tatuaje que iba desde el centro de las tetas (visibles a todo esto), hasta, según dijo, la entrepierna. Es que estoy aprendiendo de Dani, me dijo en un castellano muy trabado todavía, pero con intenciones. Yo le advertí que dentro de lo argentino hay disputas de cómo decirle a una cosa, como por ejemplo color rojo o colorado. Hay una intención elitista en ese tipo de intervenciones, advertí. Manuel Puig se reía de eso, me dijo. Yo le digo quién es manuel puig. Y ella El que escribió el musical the kiss of the spider wobar, era argento. Te estás equivocando nuevamente niñita, seguro que era catalán. Y se pronuncia Puch, yo mismo, le digo, tengo apellido puch entre mis antepasados, y tengo sangre catalana. Pero mucho no lo digo porque después salió una marca de lavandina la catalana y me daba vergüenza. Pero no ahora, porque visca catalunya, ya somos casi independientes.

No sé por qué me tomó de sorpresa mi propio rapto de orgullo ancestral. No era posible. Nunca me había dado algo así pero debe haber sido el hecho de estar lejos de casa, en Nueva York.

Ella, muy graciosa, se bajó el bretel mostrando el hombro y comenzó a contarme la historia de sus ancestros y su relación con Argentina. Mi abuela siempre me cocinaba milanesas con puré, comenzó. En su juventud había sido amiga de Mirta Legrand, dijo por su abuela, y había sido muy famosa ella también, quizás aun más que mirta ya que se trataba de una fama estadounidense.

Se trataba de la auténtica y verdadera Ms robinson... No podía creerlo, comencé a tararear la canción de simon y garfunkel como si fuera la banda sonora de mi visita a los estados unidos. Sí, nananana misis robinson. chuber indeguay iu as tu lum...

La abracé y me dijo epa, hola soy Jacinta, la novia americana de Dani. Lo dijo en español muy cruzaco con el acento inglés, excepto la parte de Jacinta. Yo le dije y cómo te puedes llamar Jacinta, un apellido tan nacional, se lo dije en inglés pero me refería, claramente a la nacionalidad argentina, y se lo dije señalando una bandera argentina que colgaba en el techo como un adorno autorreferencial.

Jacinta se llamó mi abuela, y Jacinta me llamo yo. Dijo, moviendo sus manos como poniendo al horno las milanesas con puré que le cocinaba la ex amiga de la boluda de Mirta. Y digo boluda con todo respeto, pero ser amiga de la verdaderea misis robinson y dejarla pasar así, no verla venir.

Mi abuela, autobombeó nuevamente, habría venido a Nueva York y no tuvo otra que quedarse, eso fue cuando vino a visitar a su propia madre, que era americana, durante el peronismo. La madre a que no sabés quién era.

No lo pude creer.

Gardel, en su estadía en Nueva York inventó una canción (estaría inventada la libertad ya), porno soft para la época, dedicada a unas chichis que le tiraban onda. Nueva York era una fiesta y Carlitos tenía orgía. Betty Peggy Mary and July, rubias de New York, aquellas deliciosas criaturas perfumadas...

Volví a ver aquel video apenas pude entrar en el youtube. Qué onda tiene Gardel, moviendo sus manitos al compás, expresando toda su gratitud hacia las chirusitas que no entienden ni jota del besito que les pide, bailando pero sientiéndose ellas incómodas porque era un foxtrot pero tocado medio raro, como por argentinos.

Qué época Pascual, pensaba, qué época. Cada día canta mejor...

NYCVII


No consigo atravesar el umbral del deseado sueño. Pienso en una canción y se me mezcla con otra. De cole porter.

Blasfemo contra dios y maría santísima, en este mismo instante que no puedo conciliar, de verdad, el sueño. Dos veces lo he intentado seriamente. Otras ocho veces he fallado en lo que va de la noche y temo que no habrá ya noche.

Me entretengo mirando un album fotográfico que encuentro, al azar.

Curioso el caso de los álbumes de fotos. Dos maneras de mirar: una es básica, como cuando miro la foto de una modelo en suave lencería, y mi mirada es atraida por detalles como curvas, poses, rápido movimiento de cintura, una mirada, el vuelo de un peinado. Como la foto de Marilyn, tan rubia pero tan sexy. Ponele que la imagen icónica del che guevara consigue una admiración parecida, entera, la boina, la estrella, la barba, la mirada perdida en la nada como el hombre dirigente.

Otra manera de mirar es cuando uno se busca a sí mismo en la foto. Ese deporte, vamos chicos, lo practicamos todos. Es la manifestación secreta y oportuna del ego, mirá con qué cara de tarado vine a dar en este casamiento. Che, cuando bailo siempre me sale el chivo levantado. Y ahi están las fotos en las que estamos, y junto a ellas el millón de fotos en las que no estamos que pasan rápido, veloz, fugaz como el vuelo de la pollera de marylin.

No podemos ver de otra manera. Es inutil intentar mirar de las dos maneras a la vez, una por vez ya es demasiado.

Pero hay algo peor, y es no poder dormir. Se ríe de mi la ciudad que nunca duerme. Hace calor a esta hora ya, promete ser un día agobiante. Y tengo estatua de la libertad hoy. A qué hora la abrirán para poder subir hasta la capocha?

Nube negra a la derecha. Miro por la ventana, hace rato que es de día y son recién las 7 de la mañana. Voy a dejar en paz las fotos y me adentraré en el desayunador, ya que no hay manera de que hoy, a esta altura, mister sandman se acuerde de mi. Y saldré hacia la libertad, a subir las escaleritas...