miércoles, enero 02, 2013

No éramos tan pobres, al final. Hacíamos como que éramos pobres, pero siempre se podía ser más pobre. En ese momento mis padres tenían un auto, eso no podía ser ser pobre. En el auto no llegábamos muy lejos, eso definitivamente no era ser rico. En el auto te llevaban, eso definitivamente no era libertad. No recuerdo si tenía algún relato listo entonces, pero claro, el auto es el espacio perfecto para el relato. No hay nada mejor que una historia contada en un paseo, pero siempre que todos los que pasean cuenten una, o bien los que tengan ganas, los que quieran. Esta era una historia de esas que se contaba arriba del auto.

Esa tarde nos subimos al auto, creo que íbamos a trabajar al acto de la escuela, era como una fiesta grande en la que iba a haber fuegos artificiales y luces y cosas por el estilo. Era como una fiesta en la que iba a estar todo el pueblo, y liberarían palomas, porque en esa época todavía liberaban palomas. Íbamos en el auto y ya empezaban a contar esa historia de cuando iban a trabajar a ciertas fiestas, en otros lugares lejanos. Acomodar las sillas, atender el buffet, la gente quiere que haya de todo en las fiestas, alguien tiene que correr detrás de los bastidores anunciando que ahora sucede tal o cual cosa. Profesionalismo, como dicen. De eso se hablaba, hasta que recordaron la historia de Camet, el chino que supo hacer los fuegos artificiales del pueblo. Había llegado de china, hablando perfectamente el idioma español. Lo había aprendido, supuestamente, gracias a un vecino que habitó en su aldea, que de chico supo hablarle en su lenguaje materno, un argentino perdido en la china. El chino, cuando adolescente ya, manejando perfectamente dos idiomas, decidió que quería conocer la argentina. Cuando llegó dijo que se llamaba Camet, se cree que es el nombre que le dio ese argentino, que fue vecino en su infancia. Camet había aprendido a hacer fuegos artificiales desde muy pequeño, en su casa: todos los años, luego de la época de la cosecha venía el invierno, y entonces en la aldea, luego de carnear algunos bichos para comerlos asados, tenían el detalle de fabricar sus propios proyectiles para la siguiente temporada de caza. Y ahi fue que manipulando pólvora, se dio cuenta que no era tan difícil hacer fuegos artificiales, solamente bastaba con agregar "edulcorantes permitidos" decía Camet, al fuego y la explosión. Ya era chico y conocía varios trucos como para dibujar en el cielo una guirnalda de luz. La gente se apasionaba con los fuegos del chino Camet. Era ir a una fiesta y saber que estaba garantizada la entrada, ya con saber que estaba el chino. Era verlo venir y querer decirle hasta qué altura le hubiera gustado que subiera el torpedo aquel. El chino laburaba todo el año con sus fuegos artificiales, era un verdadero éxito en el pueblo. Singular éxito. No hacía otra cosa que hablar, y tirar fuegos artificiales.
Esa tarde, esa fiesta a la que íbamos a acomodar sillas, el chino tuvo un problema de memoria y había decidido que debía regresar a china, urgentemente, a buscar no sé qué cosa de la familia, probablemente una herencia. Pero como no quería dejar sin fuegos artificiales a sus seguidores más fieles, armó toda la batería de petardos y estaba listo para que se hiciera de noche, tirarlos y rajar. Sin embargo cierta descompostura lo hizo repensar el apuro, y cuando me vio pasar me habló y me dijo: "Michel, Michel, necesito que me ayudes con mis fuegos artificiales". Yo encantado. No había mayor prestigio en el pueblo que el que tenía el qeu tiraba los fuegos artificiales, lo mismo que el que proyectaba las películas en el cine. Eran como las estrellas de rock vernáculas, a las que todos les rendían el respeto debido, menos esos que los conocían de chicos y sabían que estos eran medios vagonetas, no así con Camet que había sido chico en otro lado, y yo mismo que fui chico en Francia y Estados Unidos, y el proyector de películas había sido chico a dos pueblos de distancia.
Entonces me dejó el clásico ya fósforo que tiraba los fuegos artificiales. Era un palo largo que no se apagaba nunca, una auténtica vara mágica. Ese palo era el verdadero y más guardado secreto de los fuegos artificiales de Camet.
Pero no lo supe usar, debería volver a empezar porque resulta que cuando me estaba preparando para contar esto, no supe escuchar con atención y ahora me olvidé de todo, o bien, lo contrario, he escuchado con atención y recuerdo demasiado, razón por la que no estoy pudiendo encontrar la punta del ovillo justo para empezar a contar lo que iba a contar...

la hostilidad

Por qué hay hostilidad? Surge acaso de la incomodidad?
estaba incómodo Pericles en su silla de la democracia. Está incómodo Picasso en su silla de la genialidad. Qué pone cómodo a alguien? Luis De Ocampo, el crítico y filósofo uruguayo, opinaba que la comodidad estaba dada por la posibilidad de contar. Por lo tanto la primera incomodidad, acaso la incomodidad que promociona la hostilidad, es la de sólo poder escuchar. El que escucha baraja varias opciones, sin saberlo. Puede escuchar efectivamente, o puede hacer como que escucha. Pero de ninguna manera puede pretender ser el que cuenta, porque no lo han traido para eso, no lo han traido para hacer literatura, lo han traído para que escuche, que escuche bien y aprenda. Es la base de la sociedad, el lenguaje y el relato. El relato es donde habita el lenguaje. Yo ahora mismo te podría contar mil historias, decía el tío José, que sabía esta teoría, y por eso no las contaba. Lo traían, varios años lo trajeron de escuchador, de espectador. Y el tipo escuchaba, efectivamente escuchaba, prestaba atención, porque sabía que todo eso le iba a servir para sus propios espectadores, que debería formar en adelante. En cambio estos improvisados relatores no tenían a quién más contarles de cómo se había hecho el canal de suez, y cómo habían adoptado la misma lógica de ingeniería en los fiordos que rodean la península escandinavia.
El viaje es un relato monumental. Por eso hoy por hoy viajeros parecemos ser todos. Cada viaje puede ser contado con la misma pasión que el viaje al centro de la tierra. Ir hasta el centro de la ciudad puede resultar la aventura misma, la aventura más grande de tu vida. Muchos reniegan de la sensación de que al salir de tu casa no sepas si volverás. Pero es la adrenalina misma del viaje la que te lleva, y esa sensación, en última instancia, es de lo más normal. Porque es la realidad, cuando estás en tu casa, a cierta edad, no sabés si volverás a salir de allí vivo. Es como la contradicción infinita, siempre estamos inconformes, siempre nos faltan los 5 para el peso .
La hostilidad nace de la incomodidad entre el relator y el espectador, por eso el relator, que es quien lleva la voz cantante, debe hacer un esfuerzo mayor para lograr la complicidad del espectador. Esto no significa que lo tenga que comprar con dádivas, pero es quien debería ofrecer la comida. Dónde está escrito que es el lector el que debe pagarle al autor? Debería ser al revés, de hecho, hay autores que regalan su obra, conseguir lectores es lo difícil.
Sin embargo si uno es muy bueno, si ha logrado una destreza, si está revelando para la humanidad una visión, si hay luz en esa puerta, entonces algo se da vuelta, y la reciprocidad se genera. El lector debe comprar ese libro, lo necesita, lo quiere para seguir construyendo su propio relato.
Viste, hace rato que no digo nada de tener casas, y alquilarlas para vivir de la renta. Vos querías tener un auto y ahora estás en bueno, estás lleno de válidas intenciones, será el verano. El verano que te trae esperanzas y descansos. Esperanzas de qué te traerá no sé, pero seguro que de eso no. No no, eso no, lo segundo que pensaste, lo de... Olvidate.

Y ahora sí, viene el cuento.


Ahora soy yo el del relato: mi nombre es Michael Paredes. Nací en un lugar de Francia, hace muchos años, tantos como los que tengo ahora mismo, sobre esta mesa en la que pongo un rey de espadas y un siete de copas. Sí, 78 años. Paredes fui siempre, cuando era niño, que dibujaba con tiza en una pared en la estación de trenes de una ciudad que había llegado recientemente acompañando a mi madre, una actriz de varietes. Paredes cuando tuve que ser de oficial albañil, en mi adolescencia, cuando mi madre se fue de gira con el director de las varietes y ya no me podían llevar porque no había aprendido el número que me habían encargado. Paredes mi padre, que a los meses de nacido trepó a un muro, llamativo muro, para cruzar de una berlin a otra, no se puede saber bien de qué lado a qué lado, solo que no llegó. Lo incandilaban las luces de ambos lados.
Michel me decía mi madre, Michel me nombró mi padre. Por qué habría llegado a berlín. Quizás por un afán de viajar, como tener ganas de conocer las cataratas del iguazú. Quizás para poder contarlo: he trepado al muro de berlin. En fin, no sé qué fue de mi padre. Me pareció interesante, a los quince, tener un mito fundante de mi apellido. Ahora mismo la realidad se interpone con la literatura, y no hay felicidad posible en el momento en que mis más pequeños sobrinos revolotean alrededor de mi relato, con la fugacidad de la molestia. Entiendo a los grandes escritores cuando realmente creen en el doble esfuerzo que significa escribir, concentrarse y no tener a nadie que los moleste.

Ahora me voy a sentar en esta silla de paja, ya rajé a los pendejos a otra dimensión de la casa y puedo comenzar. Voy a escribir sobre la pobreza. Buen, buen día.



tocaremos hasta que aclare, ya aclara

Sabés cuándo ve un pobre a un rico? Solamente cuando está atravesando su territorio, con los anteojos del miedo. Eso es lo que tienen los pobres, se diluyen en las calles, no saben, no reconocen el poder que representa poder habitar y defender su propio territorio. Atravesar la feria de retiro para llegar a la terminal, eso es una aberración para mucha gente que, sin embargo, son tan pocos los que tienen esa necesidad. Son los que habitan el filo entre la pobreza y la riqueza. No hay nada en el medio, no existe la clase media. El rico tiene, el pobre no tiene. Es sencillo, como te lo digo pibe, el rico viaja en su auto y desde la autopista cargada de coches de ricos ven las villas miserias, esos territorios hostiles, y un escalofrío los atraviesa. Como te decía, ahora está de moda no hablar de política con los parientes porque se sabe que termina en discusión y nadie quiere pelear, todos quieren ser amables. Pero muchas veces es inevitable, son inevitables algunas expresiones, como te decía, no? vas viajando en auto con alguien con quien no vas a hablar de política (si, en auto, pero te están llevando, te están haciendo un favor, porque a los pobres buenos y de confianza hay gente que todavía le hacen favores) y pasas cerca de una villa, no es que se te escape el comentario, pero el conductor, el que lleva, ponele, dice algo, cualquier cosa, y ya es ofensa, pero te están llevando. Bueno, ahi está el error. Pensar que el que conduce le está haciendo un favor a otro. No es un gran favor llevar a una persona.
La famosa cadena de favores, no está bien pensada. La gente que hace favores y debe favores, no puede ser libre entendés. No puede convivir, no puede entregar, no puede dar. Porque la libertad se funda en la voluntad, y quien se considera deudor, por lo tanto, no puede sentirse libre dentro de esta concepción. Y sin embargo quién es deudor? Deudores somos todos, ya lo decía el padrenuestro en su primera traducción: perdona nuestras deudas como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Después cambiaron deudas por pecados. Y la convivencia, es un error pensar que se funda en la deuda, cuando en realidad se funda en la oferta. La sociedad es lo que une a personas, y eso no puede ser la cadena de favores, sino el código mismo, la sociedad se funda en el lenguaje, no en las cosas. Entonces, lo que no pueden entender, todos, ricos y pobres, justamente es la necesidad recíproca que tienen. Se necesitan, tienen un código.

Lo que no entiendo, lo que no se puede racionalizar, es el origen. Si uno nace pobre tiene que llevar adelante cierto tipo de vínculos, relaciones, y actividades. Si uno es rico, de la misma manera, hace lo mismo. Todo se desarrolla de modo tal que no se tengan que encontrar, unos con otros, y viceversa. Sin embargo parece haber habido una época de la pureza en que ricos y pobres se confundían, debe haber sido en la época de caín y abel, antes de que uno llevara adelante cierto tipo de actividades y el otro se dedicara a las propias. Habrán jugado juntos? o quizás la diferencia de edad no los unía? o acaso siempre había habido hostilidad entre los hermanos. La hostilidad.





martes, diciembre 11, 2012

tocaremos hasta que aclare eeeee

lo importante, pibe, es no perder la actitud de aprendizaje. Porque viste, acá, uno siempre está aprendiendo, uno no sabe nada. El que se sube al caballo pierde, porque nadie puede ser mejor que otro, te lo digo. Porque es asi de sencillo, no se le puede andar enseñando a los demás cómo tienen que vivir, tienen que vivir como pueden, como saben, como les quepa.
Viste, porque siempre está el comedido, siempre hay un comedido. En ese lugar donde te decía, se la sabían todas. Eran los mejores en esto, y en lo otro y en lo de más allá. Somos los mejores. Y eran de cuarta, así te lo digo, de cuarta más iva. No se podía más, te la vendían, te la querían vender, pero no les compraba ni el loro. Pero no se fundían nunca, porque claro, estaban bancados por el estado. Vendían resortes. En realidad no vendían ni medio resorte a nadie, solamente venía uno cada tanto a comprar resorte urgente, porque necesitaba resorte. Pero sino, quién compra resortes hoy en día? nadie, si está todo computarizado. Todo manejado por computadora. Pero qué te pensas? en realidad va todo con resortes, son resortes mucho más chicos y manejables. Desarmá una computadora, vas a ver, vas a encontrar que está llena de resortes. Bueno, pero estos tipos eran la fábrica de resortes del estado, y no entendían que haciendo resortes bien grandes se estaban desperdiciando. Yo diseño los resortes y soy el mejor resortista, decía uno. Yo los armo con mi máquina de fundición, otro. Y así se estaban echando a perder, pibe, porque no se daban cuenta que esos resortes bien grandes no les servía para nada a nadie, porque no se usan más los resortes grandes, se necesitan resortes chiquititos para poder hacer las cosas computarizadas. y ni hablar de las máquinas de hacer los resortes, del siglo pasado. Pero se negaban, eran negadores. Cometían fraude al estado, en definitiva, un crimen excarcelable, pero tremendo compromiso.
Así les fue.

pam polietileno

dos limericks eran:

Well, you should see Polythene Pam,
She's so good looking but she looks like a man.
Well, you should see her in drag,
dressed in her polythene bag.
Yes you should see Polythene Pam.


Get a dose of her in jackboot and kilt,
She's killer-diller when she's dressed to the hilt.
She's the kind of a girl
that makes the News Of The World,
Yes, you could say she was attractively built.

lunes, diciembre 10, 2012

hasta que aclare

a mi no me gusta tener deudas, pero a quién le gusta tener deudas. Calculo que a nadie. Lo que sí es notable entre aquellos que tienen deudas es la diferencia entre quienes se preocupan por cubrirlas y quienes no. Aun entre ellos hay posibilidad de clasificación, entre los que tienen para cubrirla, hay una gama de muchos colores que distancia a quienes efectivamente las cubren, aun anticipándose a la fecha de vencimiento, y quienes deciden deliberadamente no cubrirlas, denominados garcas. Entre los que no tienen para cubrir la deuda también hay una extensa gama entre quienes se preocupan por conseguir el modo de bancar, y quienes debiendo y aun sin tener con qué pagar, se despreocupan del asunto. Son los jugados.
Pero a quién le gusta tener deudas? el asunto es no tenerlas, y no tener que pagar. Para llegar a ese estado positivo, hay que hacer un trabajo de desprendimiento. Quizás al llegar a ese nirvana uno se termine confundiendo con los garcas y los jugados, los que niegan y los que no tienen nada que perder. Los que niegan, deliberadamente, en materia económica, dominan el mundo. Sólo le temen a una clase de gente, al que no tiene nada que perder. El que niega es rico, puede hacer lo que se le antoje, ahora mismo, puede subir a su helicóptero que está estacionado en el techo de su casa, y que lo lleve hasta el puerto en donde está su yate que es un barco grande casi como el titanic, y con el barco puede adentrarse en aguas internacionales hasta que su abogado se encargue de levantar por las buenas el embargo. El que no tiene nada que perder hizo un agujero en el barco, y no lo hizo de mala fe, estaba rascándose la frente, mientras caminaba por ahi, y empezo a rascar cosas, le picaba el mundo, entonces rascó un edificio, rascó la calle, rascó el muelle, rascó el barco, y ahora el barco tiene un agujero. ¿qué más podía hacer el hombre, si no tenía nada que hacer, y nada que perder?
Los ricos y los pobres se temen. Entre ellos hay una gama de colores de diferencia, incluso de colores que no existen, que no fueron inventados. De cualquier manera, para simplificar, ellos bipolarizan, los ricos y los pobres, los blancos y los negros. Los ricos son blancos, los pobres son negros, los ricos hablan con estilo, con correctitud, los pobres hablan con estilo y correctitud de negro, se revela contra el lenguaje, a propósito, abandona consonantes para acentuar su estilo negro. El rico habla en varios idiomas occidentales, pero sobre todo habla inglés con fluidez y mira las series norteamericanas. El negro, pobre, solo a lo sumo entiende mocovi, algo que no sirve para nada. Tiene recursos para hablar la lengua del conurbano, la única que realmente le puede llegar a servir, y además mira a doctor house, es el apodo de un médico que viene a visitar el barrio dos o tres veces por semanas. Dicen que es buen tipo, está conmovido con el buen trato de la gente que ahora no le roba más, porque se ve que antes estacionaba su volkswagen gol en una esquina y le sacaban las cuatro ruedas, pero después de haber ayudado a la hermana de marita la quiosquera todo el barrio le cuida el gol. Algunos suponen que viene a ayudar porque es médico, pero en realidad viene por Laura, la hija fina de la gorda Gutierrez, Laura Possoli, hija de la gorda cuando era flaca que andaba con un blanquito preocupado por la culpa, un tal Possoli, rubio, que después de darle el apellido a Laura, a la edad de 3 años de esta, desapareció, todos pensaron que se había tomado el palo, pero después se dijo que lo habían hecho cagar los milicos, aunque aun así mucho después se dijo que lo habían visto en Italia, en Florencia. La tal Laura era rubia, como su padre, contrastaba con su madre. La piba, por ser rubia, quiso estudiar, el noviecito se le enojó y la dejó. Ella no claudicó hasta conseguirse el médico, un pibe enamoradizo. Tanto que era capaz de sanar a todo el barrio. Ahora le cuidaban el gol. Entendés la profundidad de la significación?
Se mezclan los negros con los blancos, se mezclan sin querer. Y después están azules, colorados, y la religión también va dando tintes, y entonces es como una pintura la sociedad. Ahi hay un blanco, un poco gorila, rojo, un poco católico reaccionario violeta, un poco humano. Es un retrato, es el retrato feo feo feo de la mona lisa. Es el monoliso. Le tiran con cuchillos y pide tenedor. Este más acá es un negro peronista, no por eso deja de ser menos puto, pero no es marica, es solamente puto, como los putos peronistas. Por ser puto no es tan militante, es un poco militante, bastante peronista, re puto. Fondo negro y encima rosa, azul celeste, azul marino. Cree en dios pero no practica la religión, tiene una tía que va a la iglesia de pare de sufrir, que no sabe si funciona o no funciona, el pastor es un pesado, y cree que le sacan guita. Verde, violeta, marrón. El negro es un paisaje pampeano al atardecer. El pobre es más moderno que el rico en este sentido. El pobre es más rico que el rico, y es más pobre. No tiene para comprarse la moto, pero sabe que nunca va a tener para comprarse la moto, en cambio el rico cree que todo va a seguir así, sin sospechar que pronto no tendrá ni para comprarse la moto. La pobreza es la modernidad, es hacia donde va el mundo. Muy pronto, dentro de unos años, todos serán pobres, todos lucharán por una miga de pan, hasta el panadero luchará por su miga de pan. Es hacia donde va el mundo, el mundo, sin dudas, simpatiza con quienes no tienen nada que perder. Pero insisten en creer en los retratos, en el fondo blanco. El mundo es el paisaje, es bucólico por naturaleza (parece una redundancia, pero observen la música de la redundancia).

Cuando era chico, pibe, éramos tan pobres que no podía tener un billete para nada. Sabés qué hacía, coleccionaba billetes viejos, que no servían más. Así era rico. Coleccionaba billetes, me los regalaban, billetes que habían dejado de circular hacía mil años, o diez años. Me los encontraba, me los regalaban, billetes en perfecto estado. Yo era chico, jugaba, jugaba a que tenía muchos billetes, juhaba a que era rico. Pero no estaba bien visto el juego, entonces hacía como que coleccionaba billetes, hasta que no me miraban, pasaba desapercibido, y entonces jugaba a que los gastaba todos en darme el lujo. Algo que un pobre nunca se puede permitir, el lujo, el exceso, no está permitido eso. La mesura es para el pobre que puede controlarse. Por lo menos así te educan de chico, hasta que te encontrás con una esquina y una droga y un vicio. Viste que los pobres son todos drogadictos, son las drogas que les venden los ricos para que se maten, para que no haya pobres y puedan vivir tranquilos, sin la violencia de tener que verlos todo el tiempo ahi, verlos, la violencia es lo contrario a la paz, y quién no quiere vivir en paz. Demosle paco a los pobres, que se hagan adictos y se mueran de a poco sus neuronas de pobres, piensan los ricos, que les temen a los pobres porque les roban en las esquinas, porque están jugados, porque no tienen nada que perder, porque necesitan comprar más droga para seguir aniquilando sus neuronas de pobres. Dales, dales plata así se mueren antes, dijo el blanco frenando en el semáforo. Que se mueran, los odio, dijo la blanca acompañanta.
Pero los chicos cuando son chicos no saben, no saben todo eso todavía. Juegan con el deseo, quieren vivir el lujo, pibe, lo que te digo, cuando uno es pibe quiere vivir lo que no puede vivir, porque tiene todo el tiempo para imaginarlo. Entonces juega con algo que los ricos no tienen, juegan con plata vieja. Para qué quieren plata vieja los ricos, los ricos tienen la plata nueva, que cuando se vuelve vieja le inventan una nueva para seguir teniendo la plata nueva, la que vale de verdad. Eso se llama inflación. La plata vieja no sirve para nada. En alemania la usaban para cocinar, para encender la estufa; acá la usan los pibes para jugar, la coleccionan. La deberían usar en la escuela pibe, para estudiar historia, para contarles a los pibes pobres que esa plata vieja que no sirve para nada la inventaron los ricos una vez, pero después inventaron otra, y te dan la plata vieja a vos, pobre. Pero los maestros de la escuela, que no son ni pobres ni ricos, todavía creen que pueden elegir entre lo que son y lo que quisieran ser. Y en realidad son pobre gente que quiere ser ricos, son pobres y son pobre gente, doblemente pobre, más pobre que los pobres. Y no les interesa la plata vieja, y enseñar la historia con la plata vieja, y enseñar matemáticas con la plata vieja. No, y entonces es ahi que la plata vieja solamente sirve para que los pibes pobres jueguen a que son ricos, algo que nunca van a poder hacer. Y cuando los miran los padres, o los ricos, se ponen serios los pibes, porque les da verguenza, porque saben que no pueden aparentar lo que no son, no está bien, no está bien visto. Y entonces se ponen serios y hacen como que coleccionan billetes, y le ponen nombre a la actividad: numismática.

sábado, diciembre 08, 2012

señal de la cruz

se persignan y creen que los goles
son prueba de las existencia de dios
"ay diosito cuándo seremos dos"
se envidian el trigo y los girasoles

ya no lo hacen ni los españoles
ya no lo hago yo ni lo hacés vos
a los novios les tiran el arroz
al goleador le tiran con frijoles

y opinan luego Ignacio y Horangel
y el juego cree en las supersiciones
y cada quien vive de cada cual

safó y ahora se agrandó Miguel
pero las cautelas y discreciones
son buen aliento en rosario central



viernes, diciembre 07, 2012

el niño relator




En los campitos de La Chacarita
se arman partidos que no tienen fin,
las camisetas flacas como botijas
van pateando la luna hasta el cantegril.

En los campitos de La Chacarita,
trepado a un árbol vive un niño relator,
que va armando jugadas con su fantasía,
y a la cancha vacía llena de pasión.

Sale Roberto barriendo la marca,
Marcelo que pide, Marcelo que avanza,
ya pisa el área, lo cruza el zaguero,
amaga, se quiebra, lo deja en el suelo
y tira igual, apenas desviado.

Estamos en los descuentos, se viene otro centro,
se viene, peligro, peligro,
sacan a medias, se manda Techera,
les gana la espalda, pegó de primera,
¡al corner!, nos salvamos de milagro.

En los campitos de La Chacarita
alguien dejó olvidado un viejo gol,
que alguna madrugada entre la neblina
sale de atrás del arco para el relator.

Zumba en el aire la bala de cuero,
disparo preciso, pelota de sueños,
rompe barreras, pasa embrujada,
vuela el golero, busca tocarla,
zumba igual, venciéndole las manos.

Quién pudiera detener el tiempo
en este instante
Quién pudiera prolongar el grito
interminable.

¡Rompe la red!
Hermosura de gol.
Usted no fue
pero lo ve
por la garganta de su relator.

¡Rompe la red!
Hermosura de gol.
Usted no fue
pero lo ve
por la garganta de su relator.

¡Rompe la red!
Hermosura de gol.
No era verdad, pero lo ví
trepado a un árbol, aquel día, yo lo ví.

En los campitos de La Chacarita...

miércoles, diciembre 05, 2012

tocaremos hasta que aclare

éramos tan pobres que no podía invitar a salir a ninguna chica. es que no podía invitarla a tomar una cerveza, no sé, un vino, invitarla a pasear en mi coche. No tenía coche, hubiera podido invitarla a pasear a pie. Es romántico cuando se pasea a pie, se trata de elegir las mejores calles, las más pintorescas, para hablar del amor. Pero no sucedía, quién pasearía con un pobre. No digo que no lo haya intentado, lo intenté cuatro veces y quizás debería haberlo intentado cinco, pero éramos tan pobres, tan pobres, que no tuve ya tiempo porque tenía que ir a trabajar y la vida del trabajador, viste pibe cómo es, es tiempo completo. Había que trabajar para salir de pobre, para poder invitar a salir a pasear a una chica, pero sólo podíamos ganar dinero como para llegar a fin de mes, con suerte, sin tomar demasiada deuda. A veces los sábados que no trabajaba íbamos con unos amigos a tomar una cerveza (una) a un bar, no podía ni emborracharme con mi dinero, pero por suerte, no sé por qué razón o exactamente qué tipo de casualidad, dije algo que hizo reir al dueño del local que casualmente pasaba a mirar las cuentas. Empezaron a regalarme cervezas desde entonces y me emborrachaba a más no poder algunos de esos sábados desesperanzadores. Borracho como estaba, no podía acercarmele a ninguna mujer, era desagradable el espectáculo que daba, mientras hacía chistes de obreros de la fábrica de cartón en la que trabajaba como obrero. Sabés cómo le dicen al obrero de la fábrica de cartón, decía en esa época, era mi chiste favorito. Después, cuando me echaron de la fábrica, nos echaron a todos porque tuvo que cerrar porque iba a ser trasladada a Brasil, después, decía, cuando se terminaron los chistes, más pobres que nunca, tuvimos que ponernos a hacer cada cosa que ni te cuento. Pero salir de pobre, estaba difícil, y conseguir una novia, bueno, tenía que ser más pobre que uno, y ni siquiera eso era posible, no conocí nunca a nadie más pobre que yo, qué querés que te diga. Así se va la vida. Entre el laburo y respirar. Para qué te voy a mentir.

martes, diciembre 04, 2012

maldito sea el lunes del diciembre

maldito seas lunes seas maldito
por ser el día en que los delincuentes
reparten ganancias con los gerentes
por ser el día en que cierra El Diablito

maldito seas lunes. Marcelito
y Sebastián descansan de la gente
¿será un descanso o será suficiente?
me pregunto a mi y le pregunto a Britos

pero hoy es martes, y tengo un combinado
futbol cinco a las siete, y el canaya
simultáneamente y se pone a tiro

Ciclo Timia en jeckill. Degenerado
me pongo cuando al fin la noche estalla.
paso por diablo y luego me retiro.