lunes, mayo 27, 2013

mercado de pases

llega el invierno amor mío
es el invierno más frío del mundo
se juegan las últimas fechas de los campeonatos
se juegan las finales de las copas
y los deportistas ya están palpitando sus vacaciones en el caribe
o en su pueblo natal
y los dirigentes de los clubes hacen sus negocios
y los periodistas de la tele del deporte no largan prenda
por no perder sus puestos de trabajo
que con tanto dinero supieron conseguir
y rellenan el aire con sus largos y vacíos e inocuos discursos acerca de los negocios de los dirigentes
y eso llega a tus oídos
y a los míos en el invierno
y hay jugadores que se abrazan y se despiden de su temporada con algarabía de la victoria
y otros, muchos más, derrotados, miran el suelo
el césped siempre glorioso de un campo de fútbol cualquiera del mundo
y en la derrota se siente fuertes, más fuertes,
y saben que en un mes más van a estar intentándolo de nuevo
haciendo la pretemporada con el DT que algo les va a dejar
que los va a elegir o no para ocupar el campo o el banco
pero ese centrojás sabe que tiene que dejar todo
y que el año empieza y todo empieza en cero
y que un equipo puede nuevo puede llegar a ser la sorpresa
sorpresa para todos
porque así es el fútbol
no podría teorizarse
no podría explicarse ya como fenómeno deportivo
y aparecen los sociólogos hablando de las hinchadas
porque lo que pasa adentro no se puede explicar
y lo que pasa afuera parece que tampoco
en la bandeja en donde gritan los goles los amigos
y los desconocidos se abrazan con desconocidos
se termina, se toman vacaciones, y aunque sabemos que volverán en un par de meses
es tremendo este modo feliz de que llegue el invierno
el invierno más frío del mundo

qué vamos a hacer?
tendremos que vernos las caras,
o poner alguna repe
los clásicos de todos los tiempos
todos los partidos que se jugaron antes de nacer.

lunes, mayo 13, 2013

es casi un helecho

tardío el cambio lagos por carrizo
tardía la miseria de la tarde
una pelota que es una cobarde
infló la red apenas cuando quiso

otra vez nos hicieron el hechizo
otra vez ni siquiera hacer alarde
pero matemáticamente ya me arde
aunque tenga las cosas por el piso

que ya está, que dentro de algunos meses
debatiremos compras, dirigentes,
querremos que nos den los intereses

dejándonos llevar por la corriente.
ahora no es tiempo de ver los reveses.
no te puedo explicar lo que se siente.

domingo, mayo 12, 2013

playing until it rise



Y tenía problemas de memoria. En realidad no me daba cuenta de que no tenía memoria, pero ya un poco más grande empecé a ponerlo en esos términos: que no, que no tengo memoria. Era un facilismo, o una comodidad, en definitiva, decir no tengo memoria, o directamente no esforzarme por tenerla. Y ahí está el quid de la cuestión, porque para mí en realidad representaba un verdadero sacrificio hacer ejercicios de memoria. No traía aparejado ningún tipo de placer o satisfacción. Hubiera sido un horrible alumno de la escuela si por lo menos no hubiera ejercitado el razonamiento, por eso me iba bárbaro en matemáticas mientras que en los dictados me iba seriamente mal.
Fue un horror tener que aprender el dios te salve reina y madre, de la misma manera que me causó estupor, por irracional, o por racionalizarlo justamente, el cambio de la traducción de perdona nuestras deudas así como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Pero lo peor de todo era no poder retener nombres de personas, lo que alimentó la creciente timidez en la que pude enmascararme hasta que promediando la adolescencia probé el néctar de la desinhibición: vino, cerveza y rocanrol.
Hasta entonces me causaba una incomodidad terrible tener que preguntarle a una persona “vos cómo te llamás” (facebook llegó para salvarnos, y/o para hundirnos). Era inaceptable reconocer que no sabía el nombre del otro, tanto como para otras personas era tan sencillo ir y preguntar. Los más talentosos, como mi amigo R., directamente te bautizaban. “Qué cara de toscano que tenés”, te decía, siempre que encontrara un cómplice con quien pasar la tarde entera diciéndote toscano toscano.
Pero si era en medio de un partido de fútbol era más sencillo. Sostengo y digo que ahí es donde se conocen las personas verdaderamente, en la cancha. Ahí no me daba vergüenza preguntar el nombre, ahí el que llegaba tarde pasaba directamente a llamarse por el color de la camiseta. Parece un pasado perdido, pero sigue siendo así: gris gris, gritaba R. el otro día, river river pasala.
Cuando era pibe tenía problemas con la memoria, y eso es bueno porque cuando uno es pibe se las rebusca para arreglárselas como pueda. Entonces recortaba (también tenía problemas de pulso, pero esa es otra historia) en el diario los recuadritos en los que aparecían las formaciones de los equipos de primera, y los atesoraba. A las cuatro de la tarde de un otoño vencido, con el  cielo despejado, pero sin que hiciera calor, yo salía al patio de casa con los papelitos y empezaba a patear una pelota contra las paredes. Jugaban Independiente y River, el Independiente de Bochini contra el River de Alzamendi; y yo los relataba en directo para todo el país. Cuando era chico yo no quería ser futbolista, yo quería ser relator.




viernes, mayo 03, 2013

ahora le llamamos ansiedad
al susto que nos durara ocho meses.
dicen que le pagaron a los jueces
los que no se bancan una verdad

leyendo las noticias en ipad
me bate il cuore por las estrecheces
tantas fantasías tantos despueses
lo siento como siente la ciudad

otra vez alucinamos el mapa
otra vez tan cerca del horizonte
y esta vez nos morimos si se escapa

pero la hormiga va en rinoceronte.
no digo traigan a emiliano papa
pero no jodan con más bracamonte


http://www.lacapital.com.ar/ovacion/Central-Russo-admitio-la-ansiedad-que-genera-la-proximidad-del-objetivo--20130503-0030.html

lunes, marzo 25, 2013

gambalunga

http://www.lacapital.com.ar/ovacion/La-periodista-rosarina-que-se-anima-a-posar-provocativa-y-a-decir-de-que-cuadro-es-hincha-20130324-0040.html


y también pienso que bendita eres
(tu voz es calidad informativa
y tu chispa locuaz es excesiva)
bella Alina, entre todas las mujeres

tus piernas de afrodita, tus poderes
(no creo que alejandro sobreviva)
tu concepción del fobal me cautiva,
queriendo darte todo lo que quieres.

tu subjuntivo puede a mi gerundio:
sueño tu boca decir soy canaya,
sueño que te comparto mi tesoro

en el gigante, nuestro latifundio;
dancemos en pelotas en la playa
envueltos en un trapo azul y oro.

domingo, marzo 24, 2013

milonga en 7

de a uno nos vamos
alto el fuego por favor
cuando hay que mirar atrás
siempre es un aplauso al asador

como el zorro por viejo
como el diablo en carnaval
algún pase llegará
las demás las veremos pasar

cuenta un cuento y ya vemos
que es la misma historia y otra vez
el secreto está en derivar
quién va ser el río, capitán

de a uno nos vamos
y ya se viene el amor
ese chico se durmió
cuántas veces quiso ser mayor

remolino bravo
tiene tierra el comedor
eso de salir a pie
arroja la piedra blanca flor

solo un cuento y volvemos
que es la misma historia y otra vez
el asunto está en derivar
quiero ser el río, capitán

viernes, marzo 22, 2013

der botoner

Tengo una botonera loca que se apreta sin parar. Tengo una botonera loca que me acciona y me hace ir y volver como un muñeco en un videojuegos. Hay botones por todas partes: toco el portero, llamo el ascensor, subo al quinto piso, paso al baño y uso el inodoro, pongo play y suena la música.
Suena la música y soy todo lo que soy. La música: mi único bálsamo contra el asedio de los botones. Siento que todos los botones me rodean, veo a una mujer y en su blusa resaltan dos botones, veo la puerta para escapar, es imposible, hay botones por donde quiera. Botones hasta para salir al balcón, si sólo pudiera volar. Pero este traje de superman no me convierte en superman, y los botones me asedian. Los botones de las bragueta de muchos pantalones son los que más me desesperan, por eso sólo puedo usar pantalones con cierres relámpago. Cierres relámpagos, los amo, son como superhéroes de verdad, relámpagos, yo soy un superman de mentira, ellos son de verdad, de verdad. Veo botones en las esquinas, veo botones en las escaleras, veo botones en las botonerías. Mi pesadilla es la esquina de rosario botón, san luis y entre ríos. Una vez dije la palabra botón, leyendo el cartel en voz alta, y recibí la amenaza decidida de un policía. Ahi descubrí que con la policía no se jode, no se debe joder con la policía, ellos son más fuertes y tienen arma. Y esto de ser superman es una ficción, ni soy superman, ni nada que se le parezca, y los policías lo saben. Los relámpagos lo saben y salen a ayudarme en mi tensión con los botones. Botones, usan botones los chicos para tirar con las gomeras, usan botones las enfermeras para abrochar a los pacientes en los sanatorios, botones botones, los supermercados están llenos de botones, la pesadilla del termo para cebar el mate, ese termo que tiene un botón inmenso que hay que apretar para que salga el agua. Son botones para apretar, botones para abrochar, botones para saltar. Botones para coser. Ya no uso más camisas, uso solamente este traje de superman, y un jean con cierre relámpago y una camiseta, porque superman no va por la calle vestido de superman, y aunque yo no sea un superman de verdad, tengo que hacer de cuenta que debo disimular aunque más no sea cuando voy por la calle. Voy como un verdadero superman por la calle, escondiendo mi traje de superman. Y podría serlo si no fuera porque no puedo volar, quisiera poder volar, pero eso no existe, eso es cuentito de historieta, la gente no vuela. Aunque pensandolo bien, los botones son como mi kriptonita, aunque peor, porque kriptonita había poca en el mundo, pero de botones está lleno.
Ahi está, por eso no puedo volar, porque hay más botones que criptonita.Claro, cómo iba a poder volar con tantos botones dando vueltas. Es imposible. Hay botones por todas partes y yo tengo un problema, me debilito con los botones y no puedo salvar a la viejita que está a punto de ser atropellada por el 110.
En un mundo sin botones volaría, volare volare volare. Mirna me dice que volar es robar, ella viene de monpelier. Volar y robar me hace pensar en pintar y besar. Nada que ver. Qué tiene que ver todo esto con los botones? todo, obvio. Imaginate, está lleno de botones, no puedo ni siquiera robar. Botones la policía, me pregunto cómo puede ser que la policía sea cómplice de tantos crímenes. ¿Acaso no son la ley? ¿Querrá decir que la ley es cómplice de tantos crímenes? Como sea, para abrir esas jaulas en las que meten presos a los ladrones de chucherías hay que apretar unos botones gigantes, y yo no quiero que me metan en jaulas, prefiero no volar. Porque parece que volar está mal, va en contra de la ley y del buen gusto popular. Entonces tengo que hacer de superman debilitado, solamente superman de traje de superman. Mi traje de superman es todo pegado al cuerpo, es un traje celestito con borletes rojos y amarillos Y la S de superman, como el de la película, es toda una S de superman. Y es bien pegado al cuerpo, porque arriba va la ropa de calle, invierno, verano, primavera, otoño. Deberían existir más estaciones para el año, deberían existir más climas para la ciudad. Voy por la calle vestido de calle, llego a enfrentarme con los botones, me pongo los guantes de latex para enfrentarme al mal, toco el quinto piso. Pido el ascensor, para eso no me saco los guantes. El ascensor es lúgubre, oscuro, de tres espejos. Una mujer que tuviera una blusa blanca se exitaría con tantos espejos, y dos botones aparecerían en un eterno viaje hasta el quinto. Pero el ascensor, si no se queda, siempre llega. Llamo a la puerta del departamento y me hacen pasar. Me están esperando. Me dejan pasar al baño, tengo que pasar por el baño un segundo. Tengo mi cierre relámpago en mi pantalón, pero lo mejor para orinar es mi traje de superman. Uso papel higiénico para tocar el botón de descarga del inodoro. Me guardo un pedacito de papel para ponerle play.
Mi traje de superman tiene velcro.

miércoles, marzo 20, 2013

fue un empate cuatro a cero

recuerdo que ganamos cuatro a cero
un clásico que en otro campeonato
se hizo una fiesta casi de inmediato
lo de ayer no fue menos verdadero

un empate para seguir primero
el canaya no arruga en el relato
nos comimos la racha con el gato
mejor así, lo pienso y considero

para que no relajen los muchachos
que faltan trece fechas todavía
punto por punto en total treintaynueve

que no se desconcentren esos guachos
no hay que alquilar aun la confitería
sabemos que cada dos por tres llueve

jueves, marzo 14, 2013

qué pasa general

¿qué pasa que central juega los lunes?
¿qué pasa con la hinchada del puntero?
¿acaso no vale nuestro dinero?
¿acaso no trabajan los comunes?

comparando el precio de los atunes
postergarse es ser un buen compañero
el primero el segundo y el tercero
lustran zapatos con otros betunes

el padre ignacio el papa y maradona
con messi, cristina y la zorraquieta
rezan por el final de la malaria

el canaya no está más en la lona
con pizzi vimos sólo la silueta
con russo ya atiende la secretaria


martes, marzo 05, 2013

cuando le dije que quería dedicarme de alguna manera a los libros, que era lo que me gustaba, me dijo, de memoria, una poesía. esta.

Marcos Rafael Blanco Belmonte


SEMBRANDO

 

De aquel rincón bañado por los fulgores
del sol que nuestro cielo triunfante llena;
de la florida tierra donde entre flores
se deslizó mi infancia dulce y serena;
envuelto en los recuerdos de mi pasado,
borroso cual lo lejos del horizonte,
guardo el extraño ejemplo, nunca olvidado,
del sembrador más raro que hubo en el monte.

Aún no se si era sabio, loco o prudente
aquel hombre que humilde traje vestía;
sólo sé que al mirarle toda la gente
con profundo respeto se descubría.
Y es que acaso su gesto severo y noble
a todos asombraba por lo arrogante:
¡hasta los leñadores mirando al roble
sienten las majestades de lo gigante!

Una tarde de otoño subí a la sierra
y al sembrador, sembrando, miré risueño;
¡desde que existen hombres sobre la tierra
nunca se ha trabajado con tanto empeño!
Quise saber, curioso, lo que el demente
sembraba en la montaña sola y bravía;
el infeliz oyóme benignamente
y me dijo con honda melancolía:
—Siembro robles y pinos y sicomoros;
quiero llenar de frondas esta ladera,
quiero que otros disfruten de los tesoros
que darán estas plantas cuando yo muera.

—¿Por qué tantos afanes en la jornada
sin buscar recompensa?— dije. Y el loco
murmuró, con las manos sobre la azada:
—«Acaso tú imagines que me equivoco;
acaso, por ser niño, te asombre mucho
el soberano impulso que mi alma enciende;
por los que no trabajan, trabajo y lucho;
si el mundo no lo sabe, ¡Dios me comprende!

»Hoy es el egoísmo torpe maestro
a quien rendimos culto de varios modos:
si rezamos, pedimos sólo el pan nuestro.
¡Nunca al cielo pedimos pan para todos!
En la propia miseria los ojos fijos,
buscamos las riquezas que nos convienen
y todo lo arrostramos por nuestros hijos.
¿Es que los demás padres hijos no tienen?...
Vivimos siendo hermanos sólo en el nombre
y, en las guerras brutales con sed de robo,
hay siempre un fratricida dentro del hombre,
y el hombre para el hombre siempre es un lobo.

»Por eso cuando al mundo, triste, contemplo,
yo me afano y me impongo ruda tarea
y sé que vale mucho mi pobre ejemplo
aunque pobre y humilde parezca y sea.
¡Hay que luchar por todos los que no luchan!
¡Hay que pedir por todos los que no imploran!
¡Hay que hacer que nos oigan los que no escuchan!
¡Hay que llorar por todos los que no lloran!
Hay que ser cual abejas que en la colmena
fabrican para todos dulces panales.
Hay que ser como el agua que va serena
brindando al mundo entero frescos raudales.
Hay que imitar al viento, que siembra flores
lo mismo en la montaña que en la llanura,
y hay que vivir la vida sembrando amores,
con la vista y el alma siempre en la altura».

Dijo el loco, y con noble melancolía
por las breñas del monte siguió trepando,
y al perderse en las sombras, aún repetía:
—«¡Hay que vivir sembrando! ¡Siempre sembrando!...»