sábado, julio 07, 2007
jueves, julio 05, 2007
ulises y el mono 22
mi mono es un mono de carreteras. por eso tiene mucha calle. pero mucha.
un día, era domingo me acuerdo porque la gente se ataviaba para salir a dar la vuelta al perro, que antes era la vuelta a la plaza pero ahora lo alargaron a una vuelta más larga porque usan motos. bueno, digo, se ataviaba, ya hablo como cuando estaba en el pueblo, se vestía fashon, que eso hace la gente los domingos, se pone fashon para dar la vuelta al perro, para ir a misa y esas cosas que se hacen los domingos como ir a pedirle a san antonio que te mande un novio, o dormir. bueno, pero ese día pasó otra cosa, pero es importante que la gente esté vestida así, muy mona, porque es un detalle de la historia.
la cosa es que el mono a las seis de la tarde se me escapa. se va de casa. la mirta me mira y me dice "qué hacés, anda a buscarlo..." me lo dijo con lágrimas en los ojos, como creyendo perder el mono.
salgo a la calle, voy corriendo hasta la esquina del bulevar y ahi lo veo: trepado a un árbol. "vamo jaime" le dije y el mono sin chistar, ahi, al pie. cuando llegamos a casa sale la mirta y dice "me voy a misa", entonces nos miramos con el mono "vaya nomás" dijimos. entonces agarramos el auto. cada vez que salimos en auto con el mono es una fiesta, porque siempre andando en camión, siempre la altura, el auto es diferente. el mono saltaba de la alegría, sacaba la cabeza por el techo, se colgaba de la ventanilla. la gente que lo conocía saludaba fervorosa, como si pasara el presidente, o el papa. todos nos saludaba, imaginate, todos así, re bien vestidos como de fiesta, levantando sus copas en los bares, sacandose los sombreros en las calles, los chicos corriendo atrás nuestro.
"nunca vamos a dejar esta ciudad, mono", y este se tocaba la cabeza y decía u u, y se señalaba la axila derecha. esa era la respuesta...
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miércoles, julio 04, 2007
ulises y el mono diez
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mi mono es una masa. Mirá, un día yo le dije: mono, vamos a jugar al scrabel, y el tipo saltaba de la alegría. Ese día nos habíamos desvelado porque, claro, siempre pasa, no? A veces te da diarrea, otras veces te desvelás. Nunca se llega a estar al cien por cien, claro, sino la vida sería perfecta, una ganga. Pero no, la vida no es perfecta, a veces te da diarrea, y a veces te desvelas. Digamos una vez al mes, cada cosa. Como la luna viste. Ponele cuando hay luna llena te desvelas, y cuando hay luna nueva te da diarrea. Como una cosa para organizarte, viste. Organizado como mi mono no hay. Yo no soy organizado, pero mi mono aprendió a doblar las ropas, todas las noches me dobla la ropa. La mirta feliz, hay que verlo al mono planchando. No, si la mirta se queja pero en el fondo feliz está.
Pero bueno, a lo que iba, al grano pato que mañana marzo, una noche estabamos en el telo ese, que no era un telo telo, era un hotel donde a veces paramos los camioneros, viste, sobre todo cuando hay luna nueva y no da para dormirte en el camión, entonces te vas a un hotel. Este es un amigazo, porque sabe que tengo un mono y no hace drama. Está bien que conoce al mono y lo banca porque es un mono educado. Pero bueno, hay cada loco que tiene hotelería en este mundo.
La cosa es que esa noche estabámos con el mono, nos desvelamos. Si te digo cómo nos desvelamos te morís de la risa: por las matemáticas nos desvelamos. Te das cuenta. Es que yo a veces me hago preguntas pelotudas, viste. Es que para mi no son pelotudas las preguntas. Es que a veces hay que pensar, viste. Todos compramos que dos más dos son cuatro, pero vos estás seguro que dos más dos son cuatro? Yo sí estoy seguro porque te juro que lo pensé una y mil veces y siempre da, dos más dos, cuatro. Punto. Te juro. Pero yo te la pienso, no ando comprando buzones asi como así, antes te la pienso un rato.
Pero esa noche nos desvelamos, pará que te cuento. El telo este, que no era un telo sino un hotelucho, ponele media estrella, ponele una, para no ser jodidos. Tenía el baño que era una joda: igualito a la peli esa de hichcoch psicosis viste, viste la escena esa del cuchillo wi wi wi wi, bueno, así. Tenía una bañera y una ducha. Pero era de chapa la bañera, del año del pedo mocho. Claro. Bueno, resulta que voy, me pego una ducha y el mono ya se había acostado en su cama, porque este mono es un monazo. Nosotros vamos a hoteles y pedimos habitaciones con dos camas viste, porque este mono es educado educado que ni te cuento. Resulta que me pego la ducha y me tiro a dormir, pero queda goteando viste, y cada vez goteaba menos y menos. Y ahí surge la matemática que te desvela: primero cae un chorro y después empieza a gotear. Ni te lo imaginas, la progresión continua ni ahí que te la imaginas. No es 1, 2, 4, 8, 16, 32. lo lógico, se supone. No, ni te lo imaginas. Me puse a contar los segundo entre gota y gota. Y qué querés, si se escuchaba desde la otra cuadra la gota que caía en la bañera de lata que sonaba para todo el barrio.
La cosa es que nos desvelamos a la mierda. El mono entró a saltar en su cama y yo tratando de calmarlo. Entonces le digo: mono, vamos a jugar al scrabel. Cómo se reía, ese mono loco.
La cosa es que nos ponemos y bueno, le gané. Y sí, el mono será muy bueno y todo, pero dejarle ganar por dejarle ganar. No es que no me guste perder, pero las cosas en su lugar, a los amigos no hay que tenerles lástima. Le gané y listo. Cuando se hicieron las 3 nos dormimos.
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ulises y el mono cuatro
hoy a la tarde se me escapó la tortuga con el mono. qué loco, la tortuga, el mono... siempre los animales. el mono se puso a charlar de repente asi, estabamos en un semáforo, y el mono dale que hablaba de cosas de que esto, que el mate, que el cigarro, que manejar en ruta, que los radares y esas cosas y yo lo dejaba hablar pero en realidad estaba concentrado en la canción que pasan a las 6 de la tarde en la radio, todos los días a las 6 de la tarde la misma canción. eso me gusta de la radio, que todos los días a una hora te pasen la misma canción, así, años y años. cinco años hace que a las seis menos cinco cambio el dial o prendo la radio y escucho esa canción. y cuando la pasan sé que son las seis de la tarde, ni un minuto más ni un minuto menos.
y la canto, siempre la canto. todos los días, y cada día a esa hora sé que voy a volver a casa y que está todo bien, como decía el capitán ausente, "está todo bien". el capitán ausente, ese era un grande. y pensar que no conoce a mi mono, algún día se lo llevaría para que lo conozca. el capitan ausente. un grande.
éramos tan chicos, y jugábamos los interbarriales de futbol. ese año yo tenía 12, y jugué, porque había un par que se habían mudado de barrio y el grupo de amigos fue variando y otros que ya se hacían adolescentes y cambiaban de intereses. entonces ese año me tocó entrar en el torneo. me acuerdo que me vino a buscar el gordo roque. vino y me dijo "el capitán ausente quiere que jugués, esta tarde" me dijo así y salió corriendo, el gordo roque, que era tan tímido, y en la esquina se da vuelta y grita "mi vieja me espera con el almuerzo". el capitán ausente, así le decíamos porque nunca iba a los partidos, pero como éramos los únicos que lo conocíamos y el tipo metía miedo, porque se ve que años antes se había batido con un par, los cagó a trompadas. pero los interbarriales no se dejaron de hacer, y el tipo metía miedo en ausencia. y cada vez que nos tocaba jugar nos preguntaban "y el capitán quién es?" y nosotros "el capitán ausente".
pensar que nos hicimos amigos por otras circunstancias. fue en la feria de la rural. el tipo con los amigos pusieron un puestito, y le pusieron un cartel: "el puestito del capitán ausente". es que el tipo era famoso y los amigos aprovechaban la reputación que se había hecho.
y yo los fui a ayudar y quedamos amigos. y después lo que todos saben, farra, minas, y autos reventados en la banquina.
y mi mono se reía cuando le contaba esto. que ya eran las seis y cuarto y tenía hambre y entonces paramos a comer y cantamos de nuevo la canción de las 6...
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ulises y el mono ocho
Ulises y el mono
Mono, mono. No te caigas mono.
…
monito, no mono, vení, qué hacés.
…
qué faceis moni. Oh mono.
…
mono bueno, sabés una cosa? Sabés lo que te voy a regalar? Un sombrero mono, un sombrero.
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mitómanos 19
Las publicidades parecen, cada vez más, expresiones sintomáticas. Es la época, la enfermedad de la época. Y no importa la falta de creatividad: cada vez se copian más y más los inventores de publicidades, se siguen, crean clichés donde antes había agua. Por ejemplo: ahora va de moda hacer publicidades de auto con gente que va manejando el auto en cuestión y cantando una canción, recreando, como si no lo supiera nadie, un momento tan cotidiano como el hecho de escuchar música en un auto. Parece ser que el silogismo manejado por los publicistas es: todos cantan canciones en el auto, y todos se identifican con el gordo que en la propaganda canta el hit de la temporada de verano del 94, y así es que todos van a pensar que todos pueden tener el auto del 2008, para cantar todos juntos la canción de la propaganda, a 300 por mes.
Pero peor es ver otras propagandas, en horarios más infecundos. Por ejemplo las propagandas de jabones en polvo. O las propagandas que ya van dirigidas directamente al sexo femenino, trasluciendo el machismo en la pantalla, destilando prejuicios, tan claramente. En una época estaba claro como el agua, claro como que ya es un cliché que una mina en pelotas vende más que un paisaje con colores primaverales, (obvio es lo obvio como si algo se le pudiera vender a un oso).
Ahora resulta que hay publicidades que ponen a tipos musculosos limpiando los lugares difíciles del hogar. Mr músculo, el superhéroe con el que soñarían todas las amas de casa, porque las mujeres profesionales no dejan de ser las amas en casa. Y Mr músculo va creando afines, primos hermanos, primos segundos, sprays, quitamanchas, todos los químicos que arruinan el agua del planeta y de los que las ONGs no se percatan que existen y sus miembros seguramente usan en sus casas.
Y el supermercado se llena de productos, y los ojos se llenan de tipos musculosos, y los flacos hacen gimnasia, y los gordos adelgazan, porque si no quién va a poder pretender a la marilyn que sale de la oficina y va derecho a la casa para tender la ropa, eh, quién?
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mitómanos 10
Es cada vez más común el lugar común. En los diálogos entre hombres hay temas inevitables, pero si miramos arduamente, repetitivos. En declaraciones del tipo “a mí, lo único que me interesa son las mujeres y los autos” es notable las limitaciones, no de una generación, sino de toda una sociedad.
Pero es así, es cada vez más común escucharlo, y es cierto. El fútbol, otro tema tan común en otras épocas, ha sido relegado a segundo plano; tan grande es el negocio que se hace con el espectáculo. Lo mismo sucede con la política: el negocio enturbia el pensamiento y muchos prefieren no opinar.
Pero de mujeres y de autos habla cualquiera, y cualquier cosa que se diga está bien. Se trata de estética: me gusta tal tipo de mujeres, me gusta tal auto. No hay condicionantes: el gusto por un tipo de mujer no influye en la elección de motores o ruedas. “las mujeres fueron mi perdición, tío”, declara uno que se ha hallado alguna vez al borde del abismo matrimonial. “Ese coche es el de mis sueños”, dice otro que sabe soñar. Es envidiable la simplicidad con que se expresa el propio gusto, la preferencia. Como si lo fácil fuera tan fácil.
“Esto es terrible”, declararía otro, al punto de no saber qué responder, al punto de convencerse de lo que ya sospechaba que toda su vida había andado equivocado.
Las mujeres, los autos. Después no habría más nada.
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martes, julio 03, 2007
ulises y el mono III
fatiga, me causa fatiga este mono. vamos por la ruta a veces, las más de las veces, y se pone a chillar de la nada. grita y grita. yo le pido que se calle por las buenas, porque a mi por las malas no existe, directamente las malas son abrirle la puerta y que se baje. y él entiende por las buenas también, porque por las malas no existe, por las malas sería que se baje y listo.
pero yo no sé si lo hace por diversión o por nervios. fijate vos que a veces chilla y salta y otras veces chilla y se pone todo morado, y se da la cabeza contra el parabrisas. yo no entiendo mucho a los monos, pero algo más que el común de la gente sí, porque tengo mono. no todo el mundo tiene mono. yo sí. desde los 18 que tengo mono. en realidad era un monito que tuve, pero este es más grande, es un mono mono. me lo regalaron porque sabían cómo me gustan los monos. me gustan, bah, bueno, no sé, es que me siento bien, acompañado de un mono. habla lo justo y necesario y en un lenguaje inventado porque es una mezcla de lenguaje de manos y golpes y palabras de dos vocales como u u u y a a a, que según el contexto adquieren significados diferentes.
hoy por ejemplo se puso a chillar de alegría, y sí, lo dejé que chillara un rato. me puso contento. habíamos visto un monte y él seguro que se recordó del monte donde vivían sus abuelos hace tantos años. y saltaba. pero como no sabe reconocer los árboles se cree que son todos de frutas, y yo le decía "pero no", le decía, "son álamos, no ves lo altos que son, son álamos, no bananeros"
y él chillaba y señalaba hacia arriba.
y yo lo dejé chillar, y si. los maleduco un poco. de eso se trata, de que sean felices ellos también un rato, porque todos merecemos un rato de alegría. claro...
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domingo, julio 01, 2007
Ulises y el mono II
mi mono jaime es peludo. yo siempre lo vi peludo, pero él no se da cuenta. se dio cuenta si un día que lo llevé para que se acoplara con una mona. no se pudo. le picaba el cuerpo, gritaba. era como que no había confianza y yo no lo quería dejar porque tenía que seguir mi ruta. y él no se quería quedar, quería venirse conmigo. jaime ama la ruta, ama el viaje. yo lo llevo y le muestro la llanura y la montaña. jaime se rie y come banana. miramos juntos el atardecer, jaime sonrie. a la mañana temprano, cuando el frio cala los huesos, y los huevos, jaime calienta el agua para el mate. "podemos ser amigos", pareció que me decía el día que nos conocimos. me puso esos ojitos tristes de la soledad, los ojos que ponen esas personas que creen encontrar la compañia justa para el resto de sus días. yo le dije "no te vayas a acostumbrar". y pensé "qué va a decir la patrona cuando se entere". claro, mi mujer no viajaba conmigo. mirta tiene base en los troncos, donde tengo la casa, y paro una vez por semana. mirta bien, lo tomó bien. se compró una lora y dijo "la próxima vez te dejo". yo dije "no habrá próxima vez" mostrándole lo recaudado en la semana. yo conozco bien a mi mirta.
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Ulises y el mono I
I
el mono juega juega. y no para.
y come la banana que le tiran, la gente le tira. "esto no es un zoológico", les digo. "esto no es una broma".
qué me van a entender. ellos quieren divertirse, y ver al mono jugando. fantasean con ser camioneros y simpatizan con el mono porque se acuerdan de la mona chita. "la mona chita no existe", le dije una vez, al mono.
fue una discusión ardua. esa noche estabamos en el bar donde siempre parábamos cuando pasabamos por esa ruta. lo dejé al mono en la cabina y aproveché, veinte minutitos, para ir al baño tomar un vaso de cerveza y fumarme el cigarrillo número 14 del día, porque nunca me fumo el 13 sin fumarme el 14 rápidamente. no es que sea supersticioso, pero tengo un mono...
en fin, lo dejé, solo, en la cabina. pero qué va, si yo también ando solo y no ando llorando por ahi. no seré un tipo solitario, pero tampoco soy llorón y me la banco. si decidí ser camionero por qué me voy a tener que andar quejando.
la cosa es que el mono me esperaba, y lloraba y los vecinos y parroquianos del bar venían y decían: "quién es el criminal que anda con un mono en un camión?"
yo por lo bajo, me terminaba mi cigarrillo, completo con un cafecito, y me las tomo. ahi empeó la discusión. claro, hablé todo el viaje yo. lo tuve que retar, después le pedí disculpas (tan típico en un buen tipo como yo) y después nos hicimos amigos de nuevo. el mono, que se llama jaime, saltaba. ahi entonces le dije: "pero que te quede claro... la mona chita..." y ya se sabe lo que vino después.
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